La guerra comercial amenaza el crecimiento mundial

Una confrontación entre dos potencias económicas se saldará con un retroceso global
La guerra comercial amenaza el crecimiento mundial
WU06. QINGDAO (CHINA), 06/07/2018.- Foto de archivo de una multitud de contenedores en el puerto de Qingdao (China) el 30 de abril de 2018. China informó hoy, 6 de julio de 2018, de que emprenderá "los contraataques necesarios" como respuesta al anuncio de aranceles a algunas de sus exportaciones hecho por Estados Unidos, aunque por ahora no detalló cuándo ni cómo. EFE/ Wu Hong

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, estuvo muy comedido la semana pasada al quitar hierro a la posible escalada de la guerra comercial iniciada por la Casa Blanca pese a que se contempla como un riesgo. No obstante un coro de analistas e instituciones están mostrando una mayor preocupación por los efectos de la imposición de aranceles, represalias y efectos directos y colaterales.

El fin de semana el FMI advirtió a los líderes del G20 que la reciente oleada de aranceles va a dañar de forma significativa a la economía. Se estima que se pueda perder hasta medio punto porcentual de crecimiento.

Los economistas de Oxford Economics explicaban el lunes a los inversores que si EE UU impone un 10% de tarifas on $400,000 millones de importaciones de China además del 25% ya impuesto y China toma represalias el crecimiento del PIB de EE UU “se reduciría 0.7 puntos porcentuales en 2019 y el crecimiento de China sería 0.8 puntos porcentuales menor. Los economistas estiman que en apenas año y medio la reducción del crecimiento se intensifique y que se pierdan “700,000 empleos en EEUU y muchos más en China”.

Una crisis en cualquiera de las dos mayores economías mundiales tiene repercusiones y daños colaterales que pueden multiplicar las pérdidas de crecimiento, inversión y puestos de trabajo en todo el mundo. El retroceso económico se notaría en todas las economías exportadoras, desde Hong Kong hasta la UE y en las producciones nacionales porque apenas hay bienes que se fabriquen íntegramente en un país y la mayoría de las partes o componentes para la industria se producen en otros países. al aplicarse un arancel a la parte, la producción se encarece y suben los precios nacionalmente.

La subida de la inflación siempre llega a acompañada de caída de demanda y subida de tasas de interés.

Los economistas Nariman Behravesh y Sara Johnson de Global Economics, explicaban a mediados de mes que el momento de la guerra comercial nunca es bueno este “pero no podría ser peor”. “Está ocurriendo cuando los estímulos monetarios están empezando a desaparecer, los precios del petróleo están elevados y los riesgos políticos están al alza. El crecimiento global está empezando a desacelerarse, la única duda es cuánto”.

La incertidumbre sobre el comercio, entre otros aspectos de la política económica, además de una mayor cautela inversora se notó ya el año pasado cunado la inversión extranjera directa en empresas estadounidenses cayó un 32%. Este año se estima que la caída será aún mayor.