La gran Malena Burke de la canción se confiesa antes de debutar, como actriz, en ‘Visa Para Un Sueño’

"Raúl González me ha dado 10 años más de vida"

La gran Malena Burke de la canción se confiesa antes de debutar, como actriz, en ‘Visa Para Un Sueño’
Foto: Cortesía Visa Para Un Sueño

Malena Burke es conocida mundialmente como la ‘gran bolerista cubana’. Durante sus casi 40 años de carrera ha recorrido los escenario más importantes, y es imposible no reconocer su color de voz y su interpretación al escucharla. Lo que nunca imaginó que entre los 50 y 70 años (para respetar la coquetería de no decir su edad) su fan número uno le iba a dar la oportunidad de volver a debutar y a sentir nervios en su estómago.

Sí, la gran Malena, quien hace casi 40 años debutó en Tropicana, en Cuba, recibió la propuesta de Raúl González para hacer de su madre en el musical, ‘Visa Para Un Sueño’, que estrena este próximo 10 de agosto en el Miracle Theatre de Miami.

La obra que habla de la vida del querido actor y presentador venezolano, es la historia de la mayoría de los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en busca de un sueño. Malena no escapa a ello, pues luego de haberse convertido en una cantante consagrada, a principios de los 90, y en medio de una gira mundial, se quedó en Venezuela y abandonó una Cuba que estaba bajo la dictadura de Fidel Castro.

Sin dinero, y con cuatro vestidos en su maleta, le tocó mostrar nuevamente quién era y salir adelante. En exclusiva hablamos con ‘la Señora bolero’, quien nos dice cómo se siente a días de debutar como actriz.

Malena Burke en 'Visa Para Un Sueño'

Pregunta: ¿Qué significa para ti estar en ‘Visa Para Un Sueño’ y además debutando como actriz?
Malena Burke: Es una de las cosas más importantes que me ha sucedido en mi vida porque siempre soñé en hacer algo de actuación. Tengo un fan, que es el fan número uno de mi vida, sin que se pongan bravo los demás, que se llama Raúl González. Yo vi esta obra en la anterior puesta en escena y me encantó, creo que él estuvo fabuloso y todo el elenco, él me pidió que fuera parte de esta obra, que hiciera de su madre, y además tengo otro papel más. Estoy emocionadísima, como un muchacho cuando le regalan un juguete. Así nerviosa por saberme toda la letra, para no equivocarme, para hacerlo quedar a la altura que él merece y que esta obra merece, porque está muy bien representada por actores de primera.

P: Tu subes al escenario ya con los ojos cerrados a cantar, pero nunca a actuar, ¿qué significa para ti este comenzar de nuevo?
M.B.: Yo había incursionado en Cuba en una obra de poemas y canciones y tenía mis cositas y mis textos, esto es de más rigor. Me siento nerviosísima, estamos a pocos días del estreno. Es una nueva experiencia y quiero que mis compañeros que vean que sí sirvo para eso también, que no se equivocó Raúl ni Eduardo Ortiz, quienes son mis fans y que siempre han estado conmigo en todos mis espectáculos cada vez que han podido. Este es un musical para nosotros los latinos pero que pueden ver los americanos también. Y muy bien pensado, muy bien orquestado, la música está muy buena. No es solo para reír también para reflexionar, porque cada inmigrante tiene su historia, no importa el grado que tengas, que seas médico, ingeniero, arquitecto… Cuando llegas a un país, llegas a empezar de cero, y así estoy yo en la obra de Raúl, empezando de cero en esto. Esto es un musical de Broadway y para allá vamos. Esta muy bien escrita y dirigida por Manuel Mendoza, me siento altamente honrada y solo espero que digan: “Qué bien lo hizo”.

P: Esta obra tiene un mensaje muy importante, ¿En qué te sientes identificada?
M.B.: En mucho porque yo salí de Cuba el 8 de febrero del 1993, ya había sido figura estelar del cabaret Tropicana por 5 años, había viajado el mundo entero y había hecho todo… Tuve la oportunidad de trabajar con mi madre, quien fue una gran figura de la canción cubana y del mundo, Elena Burke, le decían ‘La Señora Sentimiento’… Yo nunca me he creído, me considero sencilla, pero ya había andado un camino y me quedé en Venezuela. No conocía a nadie, no tenía familia, ni amigos y sola fui abriéndome un camino con Martín Rojas, un experimentado guitarrista que se quedó junto conmigo, y así tocamos puertas. Le agradezco mucho a una cantante venezolana que se llama Gisela Guédez que me puso en la manos de su manager y por ahí empezamos a cantar en Venezuela, los artistas comenzaron a verme. Para mí esta obra es parte de mi vida…

P: ¿Qué aprendiste al convertirte de una famosa cantante a una inmigrante?
M.B.: Mucho, por ejemplo me quedé en Barquisimento, y decidí a los dos meses irme para Caracas sin casa y sin nada. Tenía un novio, que es el que tengo hasta el día de hoy, mi esposo Nelson Mendoza, y en su carro tenía las pocas pertenencia. Me fui a un cumpleaños, estaba deprimida con mis hijos en Cuba, pero con ganas de hacer y ver el mundo de otra forma. Me senté a oír a otras cantantes, y le dije al dueño del lugar “¿No le hace falta una cantante aquí? No tengo trabajo”… Me dijo “empiezas el jueves, viernes y sábado”. Y así, con mi ropa en el maletero del carro, me tomé unos whiskys y me fui a alquilar un hotel. Comenzó mi vida de extranjera con cuatro vestiditos. Todo eso está reflejado en ‘Visa Para Un Sueño’, el inmigrante que tiene que hacer lo que sea.

P: El momento más emotivo del musical está a tu cargo, que es esta conversación de Raúl contigo, su madre, desde el exilio donde él suele conmoverse mucho…
M.B.: Lo miro por encima del hombro porque tenemos una conexión que los dos comenzamos a llorar… Yo dejé a mi madre y solo hablaba por teléfono con ella, y estaba enferma además y no lo sabía, y cuando ya la fui a ver estaba muy malita (se emociona)… Solo por teléfono podía hablar con ella, con mi abuela. La conexión que tenemos Raúl y yo es que si no nos concentramos ni actúa él, ni canto yo. El otro día mi hija vino a ver el ensayo (Lena Burke) y me dijo: “Mami, me emocioné y se me aguaron los ojos”, entonces me dije, lo estamos haciendo bien. Porque eso hace falta, que el público sienta que yo soy su madre de verdad.

'Visa Para Un Sueño'

P: ¿Qué significa Raúl González en tu vida?
M.B.: Para mí es un ejemplo de lucha en la vida. Yo me acuerdo que lo veía en Venezuela, en el programa infantil (‘Supercropolis’), y no me imaginaba conocerlo porque no nos cruzamos en los pasillos, ni haciendo televisión… Lo he visto que ha crecido escalonádamente, en un programa, en otro… Es tan talentoso, es tan perseverante y lo mismo canta que actúa, además es muy positivo, a mí me gusta la gente así, yo soy así… A pesar de que estoy gordita yo siento que mi vida es dar lo mejor, inventar algo nuevo, hacer siempre algo, lo que se me presenta hacerlos: se me presentó cantar con la sinfónica, ir a Nueva York, cantar con Arturo Sandoval. A Raúl lo veo tan grande, lo veo en el cine, yo veo esta obra en Broadway.

P: ¿Sientes que en esta nueva faceta de tu carrera Raúl te dio ‘Una Visa Para Un Sueño’?
M.B.: Sí, claro. A veces me tumbo como todos los seres humanos y esto me ha dado un ansia nueva de hacer cosas. Anualmente, desde hace 20 años, participo en el show del compositor y cantante Meme Solís, para mí ese es mi mes de aprender, y esto de Raúl González me ha dado eso: una nueva atracción en la vida, un trabajar por algo nuevo, la gente tiene una expectativa impresionante. Me ha dado 10 años más de vida. Me tiene trabajando.