Debate: Cuomo niega aspiración presidencial 2020 y Nixon promete licencias a indocumentados

La retadora logró que el gobernador debatiera por primera vez en 12 años
Debate: Cuomo niega aspiración presidencial 2020 y Nixon promete licencias a indocumentados
Cuomo y Nixon se refirieron al tema de salud durante el único debate televisivo que tuvieron el pasado 29 de agosto.
Foto: Archivo/EFE

“Donald Trump es el mayor enemigo de Nueva York” afirmó varias veces el gobernador Andrew Cuomo anoche, durante el debate con Cynthia Nixon, de cara a las primarias demócratas. Y aún así, no piensa retarlo en las presidenciales de 2020, aunque sí prometió seguir haciéndolo desde aquí.

El encuentro de una hora entre Cuomo y Nixon, el primer debate por la gobernación en 12 años, se celebró diferido en Hofstra University, Long Island, sin clemencia ni descanso.

Ambos no escatimaron la artillería, especialmente la retadora, quien no quiso despreciar ni un segundo su gran aparición pública, luego de que en mayo le negaran el derecho de palabra en la Convención Demócrata, en la que Cuomo acaparó 95% de los votos de los delegados.

El gobernador tampoco lució sereno y no ocultó su disgusto todas las veces que Nixon lo interrumpió. Casi siempre se referió a ella como “mi oponente”, usando muy poco su nombre. También la llamó “candidata corporativa”, la misma etiqueta que ella le ha aplicado a él por recibir dinero de magnates inmobiliarios, incluyendo Trump antes de ser presidente.

Con precisión de cirujano, el comando del gobernador pautó unos comerciales justo antes del comienzo del debate televisado por CBS en los que una muy joven Nixon alababa la gestión de Cuomo.

A partir de allí, las ánimos nunca bajaron. De hecho, el debate comenzó sin saludos entre ellos, ya sentados en sus respectivos escritorios. De entrada el gobernador acusó a Nixon de ser novata y vivir “en un mundo de ficción”, en referencia a su trabajo como actriz. Ambos se acusaron de abusos de poder y de no revelar apropiadamente sus impuestos ante el público.

También hubo lugar para las coincidencias, al criticar a Trump, rechazar diplomáticamente si querrían el apoyo electoral del alcalde Bill de Blasio y apoyar la despenalización del consumo de marihuana. La actriz afirmó que más del 80% de los detenidos por ese consumo en los últimos años eran de raza negra o hispana, algo que calificó de injusto y racial.

Los mejores momentos de Nixon fueron sus referencias a la corrupción en el entorno de Cuomo y al pésimo servicio del deteriorado Metro de Nueva York “que yo uso todos los días”. También dijo que sus tres hijos van a la escuela pública, y prometió que gobernaría sin salario y que en su primer día en el cargo daría licencias de conducir a los indocumentados.

“La experiencia no significa mucho si no eres bueno gobernando”, alegó Nixon para compensar su debut en la política, mientras Cuomo trabajó en el gobierno de Bill Clinton, fue fiscal general de Nueva York y es gobernador desde 2011, donde aspira a un tercer período, como su padre Mario Cuomo (1983-1994).

Cuomo admitió que el subterráneo de Nueva York se está “desmoronando”, pero reiteró su argumento de que la renovación debería ser una inversión compartida entre el estado y la alcaldía de la ciudad. Nixon cuestionó ese punto y lo acusó de haber “robado millones de dólares de la MTA” para invertir en otros proyectos.

En un momento desafortunado, Cuomo la acusó de pedir favores a la Alcaldía, como que no sobrevuelen helicópteros cuando hay presentaciones teatrales en Central Park. “Sí, es un favor para la gente”, respondió Nixon airada e insistiendo en los escándalos de corrupción en el gabinete de Cuomo.

En más de una ocasión, las barras de ambos se desbordaron, llevando a los moderadores Maurice DuBois y Marcia Kramer a pedir silencio y compostura.

Sólo al final se impuso la diplomacia, cuando Cuomo se acercó a Nixon a darle un apretón de manos. Se había hecho realidad un gran sueño de la retadora: convencer al gobernador de debatir y ser cuestionado en público.

No hubo ganadores, la pelea sigue abierta para las primarias del 13 de septiembre, de donde saldrá el candidato demócrata que enfrentará el 6 de noviembre al republicano Marc Molinaro, nominado en mayo de manera unánime.