Familia denuncia misteriosa muerte de ex militar neoyorquino en vuelo a China

Los parientes dicen ser víctimas tanto del gobierno chino como del Consulado de EEUU en Shanghai

Una familia de Long Island (NY) tiene más preguntas que respuestas sobre la repentina muerte del teniente coronel retirado Norman Easy, durante un viaje de negocios a China, mientras su cuerpo aún no ha sido repatriado.

El veterano de la Guardia Nacional se había convertido en ejecutivo de atención médica y en ese rol tomó un avión de China Eastern Airlines en el aeropuerto JFK el 7 de diciembre, rumbo a Shanghai. 

Easy, ex comandante adjunto de la 369 brigada de mantenimiento, una unidad sucesora de la famosa “Harlem Hellfighters” de la Primera Guerra Mundial, cumplió dos turnos de servicio en Irak. 

Tenía 57 años y era padre de cuatro hijos. En China planeaba sellar un acuerdo “innovador” para el empleador “Siemens Healthineers USA”, en el que había estado trabajando durante más de un año, dijo su familia a New York Post.

Nixtia Easy (48) refirió que su esposo debía llegar la noche del 8 de diciembre, y se preocupó cuando no le informó que había aterrizado. “Le dije a mi hijo: ‘Papá no ha llamado, y eso no está bien. Papá siempre nos llama”, recordó desde su casa en Freeport.

Una llamada al teléfono celular de su esposo fue directamente al correo de voz y nunca recibió respuesta a una serie de mensajes de texto y correos electrónicos. Así que se contactó con los colegas en Shanghai al día siguiente.

Allá, un compañero de trabajo fue a una estación de policía, donde un agente le informó que una persona que coincidía con la descripción de Easy había muerto en un vuelo procedente de Nueva York.

Luego, el Consulado General de EEUU en Shanghai les confirmó la noticia devastadora. Pero desde entonces, según la familia, el Consulado ha proporcionado informes contradictorios sobre cuándo murió Easy, desde tres horas antes de aterrizar hasta sólo 30 minutos, y no hay explicación de la causa del deceso.

Marcus Easy (28), hijo de la víctima, agregó que las autoridades chinas se han negado a liberar el cuerpo de su padre, a menos que la familia firme una renuncia y acepte no cuestionar la versión oficial de lo sucedido. “Han pasado 11 días y no tenemos idea de qué métodos se están utilizando para preservar su cuerpo”, dijo.

En su desesperación, la familia contrató a a la firma de seguridad International SOS para tratar de recuperar su cuerpo.

Mientras, ni el Departamento de Estado de EEUU, ni la Embajada de China en Washington DC, ni China Eastern Airlines devolvieron las solicitudes de comentarios a la prensa.