Protección a ‘carwasheros’

Una orden judicial falló en favor de los trabajadores de este sector
Protección a ‘carwasheros’
La nueva norma contempla beneficiar entre otros, a los carwasheros.
Foto: El Diario

Alrededor de 5,000 “carwasheros” en toda la ciudad acaban de recibir un regalo de Navidad de un tribunal estatal de apelaciones que dictaminó que todos los lavados de automóviles deben estar asegurados para pagar las demandas de los trabajadores por lesiones, violaciones de horas y salarios y robo de salarios.

La tan esperada orden jurídica también confirmó la posturade la ciudad de que las empresas no sindicalizadas deben comprar hasta cinco veces más protección que las sindicalizadas: $150,000 para las empresas no sindicalizadas y $30,000 para las empresas donde los trabajadores cuentan con una protección sindical.

Esta diferencia es vital porque los trabajadores sindicalizados cuentan con una protección directa y recursos para defenderse de los propietarios sin escrúpulos, mientras que los trabajadores no sindicalizados no cuentan con tal protección. Este bono mayor garantiza que las empresas no sindicalizadas estén suficientementeaseguradas para poder pagar las reclamaciones.

A pesar de las quejas infundadas de la Asociación de Lavadores de Autos y los grupos de derecha, la diferencia real en las primas es solo de aproximadamente $4,200 anuales.

La cláusula de los bonos de garantía fue una parte clave de la Ley de Responsabilidad de los Lavadores de Autos, por la cual lucharon durante más de cinco años el Sindicato de Tiendas de Venta al Menudeo, Mayoreo y por Departamentos (RWDSU) así como la Coalición de Lavadores de Autos.

La Ley, que entró en vigor este año, protege a los trabajadores, que en su mayoría son inmigrantes, en todos los lavados de autos en la ciudad, no sólo a los que organizamos y donde hemos ganado aumentos salariales y protecciones laborales. No es ningún secreto que los carwasheros se encuentran entre los trabajadores peor pagados de Nueva York.

La Ley exige que los lavados de autos estén autorizados y regulados, y cumplan con las reglas que exigen una protección de aquellos patrones sin escrúpulos y ofrezcan necesidades básicas de seguridad, como equipo de seguridad para los trabajadores que tengan contacto con productos químicos peligrosos.

Estas protecciones básicas —que han sido ignoradas por mucho tiempo en el medio notablemente desregulado del oeste salvaje de la industria del lavado de automóviles — son esenciales para trabajadores como Carlos Castellanos, que tenía que trabajar de 50 a 60 horas a la semana en un lavado de automóviles en Queens para mantenerse a sí mismo y a su familia, que incluye a su esposa en Nueva York y cinco hijos en El Salvador.

Una de las partes más importantes de la Ley es la protección contra el robo de salarios y la capacidad —a través de los bonos de garantía— de cubrir cualquier reclamación en un negocio que funciona principalmente a base de pagos en efectivo donde una contabilidad precisa es, en gran medida, inexistente.

El robo de salarios, ya sea por el hecho de que el propietario no haya pagado el salario mínimo y las horas extras o por ilegalmente quedarse con las propinas de los trabajadores, ha sido una práctica desenfrenada en la industria del lavado de autos durante años. Varios grandes propietarios se han visto obligados a pagar millones de dólares en salarios atrasados ​​mediante acuerdos legales.

Esta orden jurídica significa que cada uno de los carwasheros en la ciudad puede tener todas las protecciones que tanto necesitan y merecen.

Stuart Appelbaum es presidente de Retail, Wholesale andDepartment Store Union. (Sindicato de Tiendas de Venta al Menudeo, Mayoreo y por Departamentos)