¿Qué son los trastornos alimenticios y cómo saber si sufro de alguno?

Muchos conocen la anorexia y la bulimia, pero el conjunto de trastornos alimenticios no se limita a ellos dos
¿Qué son los trastornos alimenticios y cómo saber si sufro de alguno?
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Los trastornos alimenticios, aunque son frecuentemente ocultados por quienes lo sufren, tienen señales fácilmente visibles para los otros. Pero en algunos casos, las personas que padecen el trastorno, puede que también lo desconozcan. Aquí ahondaremos un poco y aprenderemos a identificarlos.

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Los trastornos alimenticios son afecciones graves vinculadas con conductas alimenticias que tienen repercusiones negativas en el estado de salud. Frecuentemente, ellos se presentan durante la adolescencia y en los primeros años de la adultez.

Los trastornos alimenticios más frecuentes son la anorexia y bulimia nerviosa, y el trastorno alimentario compulsivo.  Y la mayoría de estos trastornos están caracterizados por una atención desmedida al peso, la figura y la comida.

Síntomas

Trastornos alimenticios
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Los síntomas de los trastornos alimenticios varían según el tipo.

Anorexia nerviosa

Se caracteriza por un peso corporal excesivamente bajo, temor al aumento de peso y una percepción alterada del peso y la figura. Quien tiene anorexia limita el consumo de calorías o usa métodos extremos para bajar de peso.

Entre dichos métodos está el ejercicio físico desmesurado, vómitos inducidos después de comer, consumo de laxantes, suplementos dietéticos, entre otros.

Bulimia nerviosa

Las personas con bulimia tienen episodios donde consumen enormes cantidades de comida en tiempos muy cortos, para después deshacerse de ella por vías poco saludables, frecuentemente vómitos inducidos.

Muchas personas con bulimia restringen lo que consumen a lo largo del día por sentimientos de culpa o de vergüenza.

Trastorno de rumiación

Este desorden se identifica por la regurgitación repetida y continua de los alimentos después de comer. La comida vuelve a la boca sin náuseas ni arcadas, y en ocasiones la regurgitación no es intencional. De vez en cuando, los alimentos regurgitados se mastican y tragan nuevamente.

Esta irregularidad puede derivar en desnutrición. El trastorno de la rumiación es mucho más frecuente en niños pequeños o en personas con discapacidad intelectual.

Si presentas alguno de estos síntomas, debes acudir inmediatamente a un médico para así recibir un mejor diagnóstico y empezar un tratamiento adecuado.