La Flor, el rincón parisino en Queens con espíritu mexicano

El chef y empresario poblano Viko Ortega cuenta su historia y cómo surgió su exitoso restaurante

La Flor abre todos los días de 8:00 a.m. a 11:00 p.m.
La Flor abre todos los días de 8:00 a.m. a 11:00 p.m.
Foto: Jesús García

A los 12 años, Viko Ortega perdió a su padre, un hecho que le causó dolor, pero al mismo tiempo lo orilló a buscar una nueva oportunidad en su vida y ayudar a su familia. Un año después, el originario de Peña Colorada, Puebla, comenzó a hornear pan, oficio que fue el comienzo de la ruta que lo llevaría a convertirse en el chef ejecutivo de la cadena estadounidense ARK Restaurants, éxito que logró empatar con su propio restaurante, La Flor, conocido en Queens como “un rincón de París en Woodside” y cuyos platillos tienen un profundo toque mexicano.

Hellen y su hija Angela llevan siete años almorzando o cenando en este restaurante ubicado en la esquina de la Calle 53 y la avenida Roosevelt, en Queens, saliendo de la Estación 52 de la Línea 7 del Metro. Ellas viven en la zona y destacan el “espíritu familiar” del lugar, pero también el toque “romántico y la calidez” con el que es atendido, algo que Viko ha logrado con ayuda de su familia y su esposa, Rita, a quien conoció a los 7 años.

“Pienso que es porque es un restaurante familiar, trabaja mi esposa y mis hijos trabajaron por acá”, contó sentado en una mesa cercano a la barra –diseñada con losa que recuerda a la talavera poblana– que divide la cocina abierta de los comensales. “Nunca me he salido del enfoque de los ingredientes mexicanos, solo que al mismo tiempo combino el ingrediente mexicano con el europeo, asiático y americano… es como una fusión, sin olvidarme del ingrediente básico, que es el mexicano”.

Viko Ortega comenzó a hornear pan cuando tenía 13 años, ahora tiene 53. / FOTO: JESÚS GARCÍA

Apenas entrado a sus años 20, Viko dejó la naturaleza de su pueblo, por donde pasa el Río Mixteco, el más importante de la región, para asentarse cerca de otros ríos y bahías, como el Hudson, el East River en Nueva York. Su primer trabajo fue en una imprenta, pero no le gustó. Pronto volvió a lo suyo, la cocina, al tiempo que estudió inglés para lograr mejores oportunidades.

“Me vine con la idea de venir acá, trabajar un año y seguir mis estudios universitarios, lo cual nunca pasó”, reconoce sin arrepentimiento. En EEUU nacieron sus hijos, quienes ahora exploran otros caminos, siguiendo el espíritu migratorio de su padre. “Después de 14 años acá se me ocurrió la idea de abrir algo para mí… con un cuñado mío, le dije hay que hacerlo a nuestro estilo… yo tenía un abuelo que hacía estas cosas de cerámica, las mesas”.

Desde hace casi 19 años, la esquina de la Calle 53 y la avenida Roosevelt en Queens, tiene un sello distintivo. / FOTO: JESÚS GARCÍA

El lugar que cumplirá en junio 19 años comenzó como una cafetería, pero ahora ofrece platillos que Viko no considera como “gourmet”, aunque el chef compartió que uno de sus primeros clientes –un amigo colombiano dueño de restaurantes– probó “un salmón con un puré de papa, alcaparras y una salsa de espinacas con vino blanco”. Viko no lo dice, pero la definición de gourmet se acerca a ese platillo que explora olores y sabores. Al amigo le encantó y le sugirió “olvidar los frijoles y el arroz”, ya que había muchos restaurantes alrededor ofreciendo lo mismo. El naciente empresario siguió el consejo e integró el “Pan-roasted Atlantic salmon” al menú.

¿Podría definir la comida como americana con un gran toque mexicano?, le pregunté al poblano, quien lo pensó unos segundos. “Podría ser eso”, hizo una pausa. “Lo defino más como Viko, es una mezcla de todo”. Las etiquetas no son importantes para él, pero reconoce que los ingredientes mexicanos, como la hoja de aguacate, la pipicha (similar al cilantro), la flor de calabaza, los chiles, y decenas de especias y vegetales, no esconden su origen.

El menú incluye ensaladas, productos del mar, pollo y carnes. / FOTO: CORTESÍA

A pesar de sus éxitos, Viko es un hombre sencillo, amable, de sonrisa fácil, a quien puede observarse cocinar y ensimismarse en el proceso. Su restaurante –donde también se pueden disfrutar vinos mexicanos, italianos, españoles o americanos– ha sido reseñado en The New York Times, New York Magazine y Time Out, por mencionar algunas publicaciones, insertadas en un collage que pende de uno de los muros y destaca por su color naranja y colabora a la acogedora atmósfera que en las noches de fin de semana se aderezan con jazz en vivo.

Al chef no le gusta mucho la idea de escoger sus “platillos favoritos”, pero ante la insistencia destaca “Lamb shank”, preparado con un estofado en vino tinto, verduras, especias mexicanas, sobre puré de papas y espinacas, y las “Barbecue baby back ribs”, creadas con un asado lento en salsa de chipotle, sobre puré de papas, con ensalada de col mexicana.

Angela y su madre Hellen son clientes asiduas de La Flor. / FOTO: JESÚS GARCÍA

A Hellen y Angela les gusta todo lo que han probado en La Flor, pero disfrutan mucho los desayunos, las enmoladas, aunque esa mañana disfrutaron las “Bourbon vanilla French toast”, acompañadas con un jarabe de maple de la casa y reducción de fruta.

Ocasiones especiales

Viko afirma que no celebra el 5 de Mayo, pero la gente va a festejar a veces ese día en su restaurante, donde sí ofrece un menú especial para el Día de San Valentín o el Día de las Madres y el Año Nuevo. Ahora trabaja en un nuevo menú, que estrenará en dos o tres semanas.

El inmigrante mexicano, naturalizado estadounidense, agradece las oportunidades que este país le dio y defiende la importancia de “portarse bien” y “dedicarse a trabajar”, para demostrar que los inmigrantes tienen valía, pero hay que saber demostrarla.

“No tratar de pensar que estamos en nuestro país, estamos aquí como inmigrantes, lo más importante aquí es respetar las reglas… todos venimos aquí por una causa”, expresó y criticó aquellas personas que se pierden en los vicios, como el alcohol y las drogas, hacen desmanes y terminan durmiendo en las calles. “Nos daña, no solo a nosotros, daña a toda la comunidad hispana… no van a decir es mexicano, guatemalteco… todos nos vemos similares y eso da de qué hablar, que nos juzguen… Recordar que venimos a trabajar y respetar y no dejar que abusen… respeto no significa humillación”.