Los empresarios miran al exterior

La crisis y el huracán fuerzan que el empresariado de Puerto Rico busque más allá de la economía local

Los empresarios miran al exterior
Los empresarios luchan por salir adelante en Puerto Rico.
Foto: Getty Images / Getty Images

El diagnóstico es duro. “El contexto sigue complicado por la situación de la economía, más allá de los daños causados por el huracán”.

Pero se percibe una luz de esperanza. “Económicamente no se ha avanzado pero la rueda ha comenzado a moverse”.

Se trabaja por ello. “Se pensaba que los productos de fuera son de más calidad pero muchos puertorriqueños siguen trabajando con orgullo de sus productos”.

Y se buscan salidas fuera pero desde dentro. “No se puede vivir solo de la economía local”.

La primera frase corresponde a Laura Cantero, directora ejecutiva del Grupo Guayacán, una organización privada sin ánimo de beneficio que trabaja con inversión de capital riesgo y programas para desarrollar y fortalecer el ecosistema empresaria de Puerto Rico. Cantero explica que en el contexto de una crisis económica que dura ya años y la destrucción que dejó a su paso el huracán María en 2017 quienes acuden a los servicios de esta organización ha cambiado. “Hay muchas personas reinventándose, emprender se ve como una opción”, dice.

Para los empresarios Josie Arroyo y Alan Taveras, que suscriben la segunda y tercera frase respectivamente, este es el caso.

Arroyo es la fundadora de Bien Cool (una empresa que diseña postales, cuadernos…) y Taveras ha cofundado junto con su hermano Néstor Brands of, una plataforma de comercio electrónico. Arroyo cree que lo que se está moviendo es el optimismo y la solidaridad de apoyar a empresas locales. Desde su punto de vista la reinvención continua que tienen que practicar los empresarios les llevó tras el huracán a aprender “a operar con menos gastos. Mantener bajos los costos operativos y eso nos ha afectado de una manera u otra”.

En su caso ha perdido tres de los cinco empleados que tenía pero mantiene un cierto optimismo porque a pesar de las dificultades está viendo señales positivas. “En Bien Cool crecimos con diseños y productos para compañías grandes”, explica de sus agendas corporativas y productos de papelería personalizados, una cierta revitalización en esta línea de negocio “me deja pensar que empiezan a confiar en empresas más pequeñas y tienen presupuesto para ello”.

Arroyo dice que para ella Puerto Rico es una buena plataforma pero no el único mercado. El 30% de las órdenes en la red son de EEUU y “vemos muy buena oportunidad en Colombia y México”.

Taveras dice que a su mercado en la red les va bien. Han recuperado las marcas de productos que vendían antes de María y han abierto un centro de distribución con otras empresas. El primero del Caribe “y una oportunidad para la región, República Dominicana, Jamaica y otros lugares para entrar en EEUU”. Taveras reconoce un “despertar lento” y un aumento del consumo local pero también una mayor conciencia de las posibilidades exportadoras de productos nichos como el café y los alimentos que no solo otros mercados sino los millones de puertorriqueños en la diáspora quieren seguir consumiendo.

Según este empresario, a los productores y fabricantes en la isla les resulta difícil competir con las importaciones estadounidenses que pueden resultar más baratas en un momento en el que el dinero para los empresarios locales les fluye “con cuentagotas”.

Taveras dice que los programas de muchas de las organizaciones y fondos que trabajan para insuflar vida en los pulmones empresariales de la isla son beneficiosos pero no deberían enfocarse solo en la zona de la capital y las empresas de mayor impacto tecnológico. “Los empresarios de los pueblos, los que mueven la economía están más olvidados”.

Nerma Albertorio, del Centro para Emprendedores de Puerto Rico dice que en 2019 siguen apoyando a negocios existentes para que sean más competitivos, eficientes y puedan diversificar fuentes de ingresos. Los programas de apoyo y educación están destinado a negocios de comerciantes, servicios de turismo y tecnología después de una larga temporada de estar concentrándose casi exclusivamente en lo más irgente. “Tras María nadie pedía ayuda monetaria a Fema. Los empresarios querían plantas eléctricas, internet y entre $3,000 y $5,000 para recomponer inventarios.

Ahora se trata de hacer negocios con otros países como República Dominicana, Chile, Colombia y México para buscar esas nuevas fuentes de ingresos. “EEUU es parte de nuestra cultura y nosotros deberíamos ser la puerta natural a Latinoamérica, queremos convertirnos en ese puente abierto entre los dos países”.

Esta empresaria y consultora explica que hay que pensar en otros mercados y diversificar porque una de las lecciones del huracán es que no podemos apostar a un solo lugar”.

El Grupo Guayacán, dirigido por Cantero, está apoyando a modelos de negocio que puedan ser escalables ( que puedan adaptarse y manejar el crecimiento continuo) en muchos nichos como agricultura, servicios y tecnología. Con su experiencia en banca y financiación, Cantero reconoce que la financiación para las empresas ha cambiado mucho con la crisis y las políticas restrictivas pero se están desarrollando créditos para start ups por parte del Banco Popular y se ha establecido por su organización un fondo de capital semilla (ya hay 10 empresas en su cartera).

“Hay cosas que no podemos controlar pero no hay más alternativa que gestionar negocios y actividad económica”, dice esta experta que celebra que se esté pensando en horizontes más lejanos que los de los contorno de la isla. “Es un cambo favorable, a veces los empresarios se autolimitan y la crisis ha sido un revulsivo. Se nos ha quitado el miedo”.