“Queremos protocolos, no improvisaciones con los migrantes”

Alcaldes mexicanos de las ciudades fronterizas esperan la visita del presidente López Obrador
“Queremos protocolos, no improvisaciones con los migrantes”
Niños solicitantes de asilo de México y América Central en un refugio en Tijuana.
Foto: GUILLERMO ARIAS/AFP/Getty Images

MÉXICO – Los alcaldes mexicanos de la frontera norte mantienen una batalla de resistencia para recibir a alrededor de 50,000 inmigrantes centroamericanos sin reglas. Hasta ahora, sin consultarlos ni ningún tipo de consideración, dicen, el gobierno federal aceptó la condición de Estados Unidos para no cancelar el Tratado de Libre Comercio.

“Lo que queremos en el municipio de Tijuana es un protocolo de cómo vamos a atender la problemática en equipo”, dijo Juan Manuel Gastélum, el alcalde de la ciudad con mayor presencia de inmigrantes indocumentados en busca de refugio en Estados Unidos.

“Somos un país de leyes… ¿cómo vamos a prepararnos?, ¿cómo atender esta contingencia que la tenemos en frente? No se nos dice nada”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador prometió que el próximo fin de semana visitará nuevamente la frontera, para anunciar un programa de ayuda para atender a los centroamericanos que deberán esperar sus trámites de asilo de lado sur de la frontera; al principio de su administración, recortó alrededor de cinco millones de dólares que el Estado daba a albergues para atender el problema.

Por ello, el presidente municipal de Nogales, Jesús Antonio Pujol Irastorza, declaró que no se cuenta con la infraestructura suficiente para dar albergar a grandes cantidades de migrantes, y aunque han solicitado apoyo para la construcción de un centro especial de este lado de la frontera, no han tenido respuesta.

“Sólo tenemos cinco albergues con capacidad para entre 50 y 100 personas”, detalló Pujol.

En Sonora, existe un deficiencia de trabajadores de la maquila, que las autoridades mexicanas quieren aprovechar con los inmigrantes, pero tanto éstas como las maquilas de Ciudad Juárez, otra de las ciudades más complicadas por la crisis de centroamericanos, tienen el mismo problema para integrarlos a actividades productivas: la mayoría de ellos no tiene papeles para trabajar.

El edil de la ciudad, Armando Cabada, detalló que aproximadamente 25,000 migrantes han cruzado por este territorio; de los cuales, una tercera parte han tenido que hacer trabajo precario e informal como venta de chucherías en la calle. “Los comercios formales no pueden emplearlos porque los migrantes no cuentan con documentos”.

Para el alcalde de Tijuana, lo más sorprendente en esta crisis migratoria es la poca rendición de cuentas que los países expulsores del Triángulo Norte –Guatemala, Honduras y El Salvador-están dando, sin compromisos para mejorar la inseguridad derivada de las pandillas y los sistemas de corrupción. “Los mexicanos no deben resolver la problemática que se genera en otros países. No debemos abrir la frontera sin ton ni son”.