La maternidad le abrió las puertas a un negocio

La diseñadora dominicana Laura Díaz no encontraba ropa que la hiciera sentir a gusto cuando estaba embarazada y decidió crearla ella.
La maternidad le abrió las puertas a un negocio
La diseñadora dominicana Lura Díaz Alberto, lanza una empresa LaDi y una línea de moda que pueden usar las embarazadas y las nuevas madres./ A. B. N.

Cuando Laura Díaz-Alberto recibió la primera orden de compra de una de sus blusas diseñadas para mujeres en periodo de maternidad, ella misma estaba embarazada. “La entregué y fui a tener a mi bebé”, dice sonriendo.

Esta dominicana, que ofrece una tímida resistencia a revelar que tiene 37 años de edad, vuelve el 19 de junio al barrio de Washington Heights en Manhattan donde creció para lanzar LaDi, una empresa de diseño y confección de blusas y vestidos de maternidad pero que son lo suficientemente versátiles y atractivos como para ser usados después del parto.

“Mi idea es que sea ropa de embarazada que pueda servir a cualquier mujer en cualquier caso. Busco el nicho de mercado en la versatilidad del vestido”, explica esta diseñadora. Ella, madre de tres hijos, usa una de sus creaciones, una blusa de un tejido suave pero con cuerpo que deja al descubierto los hombros y que ajustada con un lazo puede ser usada cuando cada una quiera, como muestra ella misma.

“El mercado de después de embarazo está desatendido. Puedo decir que no es solo una línea de maternidad”, explica poco después de afirmar que sus creaciones son ropa para mucho tiempo y para la transición por la que pasa la mujer en todas las fases de la maternidad. “Uso mi ropa porque es cómoda y disimula bien porque una tiene el cuerpo medio diferente tras dar a luz y la ropa que una tiene no vuelve a servir por un tiempo”. 

Díaz Alberto lleva tiempo vendiendo sus creaciones a través de su plataforma en la Red y Etsy. Su marca LaDi está inspirada en su propio nombre pero, también en una canción que tiene cariño, Lady Laura, cuya versión original es del brasileño Roberto Carlos.

La puerta a este negocio se la abrió su propia experiencia como embarazada. Esta licenciada en el Fashion Institute of Technology, alma mater de diseñadores que trabajan en firmas como Calvin Klein o Carolina Herrera entre otros, estuvo empleada durante un periodo de 10 años en empresas que hacían diseños para marcas como H&M, Zara o Walmart.

En ese trabajo tuvo su primer hijo. En 2011 cuando estaba esperando el segundo empezó a hacerse su propia ropa porque en el trabajo quería verse bien y era difícil encontrar algo que le gustara como le quedaba. “Soy petit y la ropa ancha no me hace ver bien”

“La ropa de embarazada es un nicho de mercado muy pequeño de mercado y por eso se diseñan cosas muy genéricas, muy holgadas y anchas que no le quedan bien a la mayoría de la gente pero para abarcar al mercado se hacen prendas básicas y sencillas”, explica. “No hay muchas opciones y esa es mi frustración”.

En el tercer embarazo la empresa cerró.

“Entonces tomé la decisión de tratar algo por mi propia cuenta”. Era 2013 y durante ese tercer embarazo empezó a diseñar, hacer muestras, coser. Todo desde el basement de su casa en Nueva Jersey. También montó la página web y empezó a trabajar con Etsy.

Trabaja por orden, no tiene inventario y cose según va vendiendo. Empezó con seis camisas y con poco dinero propio. “Los recursos son míos, yo hice las muestras, lo arreglaba, modelaba, hacía las fotos. No necesité una inversión grande”

Gracias a Etsy las ventas vienen de muchas partes de EEUU e incluso ha tenido órdenes de Australia y Londres, aunque de momento son entre 10 y 20 prendas cuyos precios oscilan alrededor de los $55 y los vestidos $150. “Las ventas son lentas porque no me he lanzado pero ahora los niños están en la escuela y quiero dar al 100% mi negocio para producir más y más rápido”, explica. 

En el futuro sabe que tendrá que contratar a alguien para que le ayude cuando la empresa crezca y puesta a soñar admite que le gustaría tener un local donde se vendiera su ropa. “Pero lo más inteligente para mí es la web porque los costos son mínimos”. Díaz-Alberto explica que para llegar a las tiendas y boutiques se necesitan agentes y eso se logra cuando ya se tiene establecido un proceso de producción. 

Esta mujer, que se está formando con cursos ofrecidos por organizaciones de ayuda empresarial y la Cámara de Comercio Hispana de New Jersey dice que dado que tiene pocos costos. “Lo que más invierto es mi tiempo, es lo que más vale”, asegura.  No pierde dinero pero para cubrir la ayuda que necesito tendría que vender 1,000 prendas al mes.

“En este momento no me  puedo comprometer a tener 150 piezas en un día. Hay que tener el dinero para poder ofrecer eso”. Por eso, de momento, sus creaciones son de lo más exclusivas.

“He empezado con lo que tengo”

Si hubiera esperado a hacer las cosas en grande, tener una factoría, pagar a empleados, etcétera, Díaz-Alberto dice que entonces “no habría empezado”.

“He empezado con lo que tengo, con mis manos. Y ahora estoy más preparada para crecer”.

Con esta actitud constructiva admite no obstante que ha tenido y tiene dos retos importantes, el primero es encontrar el equilibrio para su vida familiar y su trabajo y el segundo, al que se refiere más a fondo es la soledad.

“Puedo conseguir opiniones y respuestas y tengo apoyo, pero me tengo que motivar yo. Tengo que decirme lo que tengo que hacer y darme ánimos. Soy yo que  tengo que sacar la inspiración de crear algo nuevo de crear todos los días, de que lleguen mis órdenes a tiempo por eso lo hago con Etsy porque está todo programado para que le llegue al cliente lo antes posible”.

A pesar de ello, esta dominicana dice que no se desmotiva. “Mi competencia se va a cansar antes que yo. Aunque sea en mi basement voy a seguir”.

Lanzamiento y show

¿Cuándo?: Miércoles 19 de junio de 6.30 a 9.30 PM

¿Dónde?: Columbia University School of Nursing, 560 W. 168th St, NYC