Familias de El Bronx siguen pasando necesidades y hasta hambre

La inseguridad alimentaria en la Gran Manzana deja de ser un drama solo de los desamparados y este condado es el mejor ejemplo
Familias de El Bronx siguen pasando necesidades y hasta hambre
Crece el número de personas con trabajo que acuden a centros de alimentación.
Foto: Fernando Martínez / Fernando Martínez

El hambre y la pobreza en la Gran Manzana no son invisibles, mucho menos en El Bronx, condado que se está destacando cada vez más como el que registra los mayores problemas de salud asociados a la inseguridad alimentaria. De manera contradictoria, allí en los últimos 12 años han surgido 21% más oportunidades de empleo, de acuerdo con cifras confirmadas por la Contraloría del estado, pero los índices de calidad de vida, no mejoran.

El boricua Juan Antonio Santana, de 55 años, conoce muy de cerca el rostro más cruel de la necesidad de las familias afroamericanas y latinas, en el emblemático Condado de la Salsa.

“Viví en la calle por cuatro años. Sé lo que significa dormir debajo de un puente, porque si hablamos de los refugios que ofrece la Ciudad a los desamparados, la vida es menos salvaje afuera”, narró.

Juan Antonio, lo define muy bien y asegura que “conoce el monstruo de cerca”. Explica que es cierto que han venido más industrias y más construcciones, pues vecindarios que antes eran “horribles”, ahora lucen mejor con “torres de cristal” alrededor.

El boricua Juan Antonio Santana conoce el monstruo de la pobreza en El Bronx muy de cerca.

“Pero te digo, sin cifras, ni estadísticas de los grandes doctores de aquí. Ahora, en este 2019, las diferencias entre los ricos y los pobres son mayores. Hay más hambre, más desamparados, aquí en El Bronx”.

El puertorriqueño, que ahora vive en un apartamento del programa de la sección 8, asegura que está mejorando su vida porque “nunca estuvo en vicios“. Dice que en su opinión, el costo cada día más inalcanzable de la renta es lo que “aniquila la posibilidad de las personas de hasta comer”.

Los relatos de Juan Antonio refuerzan los reportes más recientes disponibles de la Contraloría del Estado, los cuales reseñan que justamente en El Bronx, en donde vive casi una quinta parte de la población de la ciudad, el 28.4% de sus residentes están bajo la línea de la pobreza,10% más del resto de todos los demás condados.

Hay otros síntomas, muy claros, que dan forma a los razonamientos informales de Juan Antonio.

La boricua Taina Rodríguez, directora del Programa Parte de la Solución (POTS), un centro sin fines de lucro que ofrece desde 1981 asistencia en alimentación y salud a comunidades en el sur de este condado, especialmente a las familias vulnerables que bordean la avenida Webster, especifica que el perfil de quienes piden ayudan ha cambiado.

Pagar la renta o comer

“Ahora no se trata solo de ofrecer nuestro apoyo a desamparados, sino a familias que se encuentran en un borde: si pagan la renta, no pueden comer”, explicó.

En promedio, el centro POTS recibe todos los días entre 450 y 650 personas, que padecen el drama de la inseguridad alimentaria. El programa funciona gracias al soporte de donaciones del sector privado y el trabajo de decenas de voluntarios.

“Estamos de manera ascendente, estos últimos meses recibiendo y registrando a familias trabajadoras, que necesitan oxígeno, porque entre otras cosas, tuvieron que renunciar a los cupones de alimentos (SNAP) por el temor de la regla de carga pública. Eso atenta contra su nutrición, aseveró Rodríguez.

Taina Rodríguez, es directora del centro comunitario Parte de la Solución en El Bronx.

En efecto, 11.6% menos de personas elegibles no ciudadanos para cupones de alimentos en El Bronx, renunciaron o no optaron por el plan de alimentación en el 2018, asegura el Departamento de Servicios Sociales de la Ciudad (DSS).

“Yo trabajo más de 10 horas diarias. Tengo que venir un par de veces por semanas para poder equilibrarme. Tengo tres hijos y vivimos en un apartamento compartido con unos paisanos aquí en Belmont. Yo no tengo cupones. Me da vergüenza asumir que aún trabajando tengo que depender de sitios públicos para comer. Me ahorro como $200 al mes”, contó Genaro Guillén un inmigrante de México de 45 años.

Tres cuartas partes de todos los inmigrantes en el Bronx son hispanos.

“No alcanza para más”

Según la Oficina del Censo, el 60% de las familias de El Bronx dedica al menos un 40% de sus ingresos al alquiler, un nivel en el cual la renta se considera una gran carga, esto se traduce en seis puntos porcentuales más que la proporción en los otros condados.

Además, se detalla que un tercio de los grupos familiares del condado enfrenta una carga del alquiler grave, ya que le dedica al menos la mitad de sus ingresos a pagar por la vivienda.

También se estima que un 5.6% de los inquilinos vive en unidades en condiciones graves de hacinamiento.

El director ejecutivo de Hunger Free NYC, Joel Berg, también coincide que la razón por la que “tenemos tanta hambre en Nueva York”, es que muchos no ganan suficiente para pagar la renta y atender otros asuntos familiares, como la educación.

Precisamente, la próxima semana se conocerán los reportes exactos de las recomendaciones que hará esta organización sobre la demanda en comedores populares y despensas de alimentos, además de nuevos hallazgos sobre la inseguridad alimentaria y el hambre en Nueva York.

Con base en los últimos reportes, uno de cada ocho neoyorquinos no tiene acceso a una cantidad adecuada de alimentos. Eso se traduce en más de un millón de residentes de la ciudad que padecen de “inseguridad alimentaria”. Esta cifra podría estar disparándose.

En todas las compilaciones y cruce de datos la organización “Hunger Free América”, ha ubicado a El Bronx como el “condado más hambriento”.

“Para erradicar el hambre tenemos que subir el salario mínimo, hacer viviendas y centros de cuidado de niños más accesibles, además de expandir los programas del SNAP”, dijo Berg.

Tiempos de solidaridad

Pero dentro de las sombras de la seguridad alimentaria en la Gran Manzana, también se puede ver su lado más solidario y luminoso.

Al acercarse las fiestas, especialmente Acción de Gracias y Navidad, más allá de sus actividades regulares decenas de organizaciones sin fines de lucro como Food Bank NY, City Harvest, Federación Hispana, United Way NYC y Hunger Free NY logran coordinar y distribuir toneladas de alimentos, con el aporte de miles de voluntarios, en la que participan más de 650 iglesias e igual número de centros comunitarios.

Por citar solo un ejemplo, en el Centro POTS de El Bronx, 33 voluntarios, que solo tienen como interés ayudar a los más desposeídos se convierten en unos “soldados” de la cocina, para ofrecer comida nutritiva a centenares de personas todos los días. 12 de ellos son latinos.

La dominicana Isabel Reyes valora el esfuerzo de miles de organizaciones para mitigar el hambre.

La dominicana Isabel Reyes, de 63 años, asiste con regularidad a recibir el almuerzo en este centro que lo considera “su salvación”.

“Yo no vivo en la calle, ni soy deshabilitada, pero vivo sola. Soy ciudadana de este país y te puedo decir que no paso hambre, me alimento bien gracias a estos programas. Aquí ayudan a todos, mucha gente  que viene aquí, tiene su trabajo, pero no le alcanza del todo para comer”, refirió.

La señora Isabel, valora entre sollozos, la gran solidaridad de miles de personas que salen todos los días a tender “una mano sin ningún interés, para quienes una lata de sopa, o una habichuelas, son quizás lo único que tengan para el día”.

“Estamos de acuerdo que hay necesidades, pero también podemos ver la grandeza de mucha gente que trabaja para ayudar a los demás. Aquí en esta ciudad, si la gente tiene información no tendría que morir de hambre“, comentó.

Uno de los voluntarios del Centro POTS que todos los días, con entusiasmo se levanta para asistir de manera voluntaria es el puertorriqueño Luis Rivera, de 52 años.

“Es un honor para mi compartir mis conocimientos de cocina para atender a los que más necesitan. Aquí te digo, manejamos un nivel de calidad de un restaurant, nos esforzamos en el equipo porque los platos sean nutritivos. Me encanta poder dedicar parte de mi tiempo a esta misión”, explicó Rivera en el fragor de una cocina que no paraba de despachar platos a la hora del almuerzo.

Sobran las iniciativas. Desde 2011 la Federación Hispana realiza la Campaña Lucha Contra el Hambre, precisamente previo a las Fiestas, en donde sus voluntarios y personal recorren la ciudad y alrededores, recogiendo donaciones de alimentos envasados y no perecederos, y entregándolos a los bancos de alimentos o food pantries de 13 organizaciones comunitarias de la federación en Nueva York.

La cara del hambre en NYC:

  • 18% de todos los niños, 9% de los adultos que trabajan y 11% de las personas mayores experimentaron entre 2015 y 2017, algún tipo de inseguridad alimentaria en la Gran Manzana.
  • 19% es la tasa de pobreza en Nueva York, según el umbral de pobreza de la ciudad que implica que una familia de dos adultos y dos niños reciben un ingreso anual de $ 33,562 dólares.
  • 2018 El Bronx fue nombrado el condado menos saludable de Nueva York por noveno año consecutivo, en un informe de la Contraloría del Estado.
  • 4,7% es la tasa de desempleo en El Bronx, aun siendo la más alta en el ciudad, está teniendo un mínimo histórico desde 2018.
  • 40,900 puestos de trabajo se crearon en El Bronx en el sector privado en los últimos 10 años.
  • 41% creció el empleo solamente en las áreas de Morris Heights y Hunts Points.
  • El 40% de todos los alimentos cultivados en los EE. UU, se tiran a la basura antes de comerlos.
  • 400 libras de alimentos por persona cada año, desperdicia cada estadounidense lo que equivale a más de $ 218 mil millones por año y aproximadamente 53 millones de toneladas de alimentos.
  • 544 comedores de asistencia social en promedio existen en NYC, bajo el soporte público y privado, además hay 129 centros de distribución de sopas de pollos.