“Siempre hay motivos para agradecer en Thanksgiving” …así se trabaje

Aunque este jueves es un día festivo y la mayoría de neoyorquinos suele festejar en familia, algunos hispanos pasarán la fecha trabajando pero tratan de poner su mejor sonrisa

Amado Sánchez estará trabajando en el Día de Acción de Gracias sin poder compartir con su familia
Amado Sánchez estará trabajando en el Día de Acción de Gracias sin poder compartir con su familia
Foto: Edwin Martinez / El Diario NY

Este jueves el calendario marca una de las celebraciones más importantes del año: el Día de Acción de Gracias, más conocido, comercialmente y en inglés, como ‘Thanksgiving’. Y aunque la mayoría de familias suelen festejar la fecha especial en sus hogares, con una gran cena y degustando platillos típicos como el famoso pavo relleno con salsa de canberries, otros, como Martha Liliana Aristizábal, agradecerán trabajando.

La colombiana, quien lleva más de 10 años como empleada de los teatros de Broadway, y quien dejó su país natal hace 19 años, está programada para trabajar en el teatro Ambassador de la calle 49, en Manhattan, donde realiza la labor de custodia desde hace 5 años.

Y aunque con mucha franqueza, la simpática colombiana asegura que preferiría estar en su casa y dar gracias en familia, tampoco reniega por tener que trabajar en esa fecha. Ella tiene muy claro que para que “la ciudad que nunca duerme” siga despierta, funcionando común y corriente, es necesario que algunos neoyorquinos, como ella, hagan un pequeño sacrificio.

“Esta vez me tocó a mí, como me ha tocado siete veces en el día de Thanksgiving. Voy a venir a trabajar normalmente. En la mañana tengo que estar pendiente de los comedores y los camerinos de los actores, garantizando que todo esté bien, y en la noche, hacer mi labor de asistente en el lobby, recibiendo a las personas”, aseguró la custodia del famoso teatro.

Martha no sufre por tener que laborar el Día de Acción de Gracias y afirma que trata de buscarle un “huequito” al festejo para que la fecha no pase inadvertida.

“Mi esposo y mi hermana, que fue la persona que me crió y que es mi segunda madre, y tres amigos que no tienen familia a los que acogemos en nuestra casa, igualmente van a estar allá. Entonces lo que voy a hacer es que cuando termine mi turno en la mañana, me voy corriendo para la casa a cocinar rápidamente y en vez de cena tendremos un almuerzo de carreritas, porque me toca volver aquí al teatro para el show de la noche”, dijo la colombiana, agregando que es una cocinera “espectacular”. Su almuerzo fugaz tendrá sopas, postres de piña y durazno y un pavo, con mucho sabor, contrario al típico que dice suele ser “simplón”.

Martha asegura que aunque en algunas celebraciones anteriores de Acción de Gracias ha habido pocos asistentes a las obras, generalmente es un día lleno, y siente que con su labor contribuye a alegrar el día a otros que como ella no van a estar en sus casas ese día. Obras de su teatro como El Fantasma de la Opera, Chicago y Mean Girls, atraen a miles de espectadores.

“Aquí viene mucho turista a disfrutar del show y creo que tenemos que ‘hacernos bien el ratito’ (pasarla bien) y atender a la gente que viene a compartir con nosotros ese día”, aseguró la trabajadora, revelando que además hay una pequeña celebración con sus compañeros.

“Siempre traemos comida entre todos y hacemos una pequeña reunión. La manager es súper especial y antes del show compartimos entre todos y hacemos una oración. Damos gracias al Señor por todo lo que nos ha regalado. Somos una familia, un grupo muy unido y por eso trabajamos con más agrado”, indicó, compartiendo los motivos por los que va a dar gracias.

“Yo agradezco por mi hermana, porque es sobreviviente de cáncer, porque ha mejorado, con todas las consecuencias que hay con las quimioterapias, pero ha mejorado. Agradezco por el trabajo, que me permite solventar a mis familias y agradezco porque hace muchos años soñaba con ir a Venecia, (Italia) y en septiembre me fui con un grupo de amigos. Hice realidad mi sueño y el próximo año espero celebrar en Colombia, con el resto de mi familia. Somos 47 y vamos a necesitar muchos pavos y perniles”.

Martha también aprovecha la fecha para enviar un mensaje de ánimo.

“A toda la gente que servimos, no solo yo, sino todos los que trabajan ese día, les digo que valoren un poquito el trabajo que estamos haciendo, porque aunque hay gente muy formal, hay otros que lo tratan a uno como si uno no valiera. Nosotros así tengamos problemas, salimos por esa puerta con la mejor sonrisa. Yo me digo: ‘Martica lávese la carita, que ya comenzó el show’”, dijo la empleada. “Y también le digo a la gente que siempre hay motivos para agradecer en Thanksgiving, así estemos muy mal”.

Un día triste sin la familia

Amado Sánchez, quien trabaja como cocinero en un restaurante de Corona, es otro de los latinos que tendrá que trabajar este Día de Acción de Gracias. Y aunque comparte con Martha una actitud positiva, confiesa que por otro lado le duele saber que no estará honrando la vida junto a los seres que más ama. Su padre y su madre recientemente murieron en México, su hermano estará trabajando igual que él y su esposa tampoco está cerca.

“Esos días son bonitos por un lado, pero por otro, son tristes, porque uno no está con la familia… qué se la hace. Yo voy a trabajar con mucho gusto sirviendo a la gente con lo que hago en la cocina, pero siempre vienen los recuerdos y uno se ponen mal”, comentó el cocinero, quien vive en Nueva York desde 1987.

El mexicano afirma que lo peor de trabajar el Día de Acción de Gracias no solamente es que no estará con los suyos sino que no recibirá ningún pago extra.

“Aquí no hay de otra, porque en Nueva York la vida se le vuelve a uno solo trabajo y trabajo. Allá ese día comemos pavo, que piden, y de pronto muchos se van por la noche a una barra, otros comparten con amigos, pero yo me voy pa’ mi casa solito. Amanece y oscurece todo es igual”, dijo el trabajador. “Ni siquiera lo pagan ese día como hora extra. Ahí no te dan ni un peso más ni el día de descanso”.

Y al momento de pensar por qué motivos tiene que agradecer, Amado trata de hacer un balance y movido por su fe religiosa, asegura que la lista es larga.

“Mis padres no tienen mucho que murieron, pero por lo menos los tuve. Y apenas no hace mucho que me casé, y ta’ embarazada la señora, entonces doy gracias porque está uno bien de salud, porque trabaja uno y puede ayudar a la familia y hablar con ellos”, dice el inmigrante, natural de Puebla. “Y aunque hay muchas tristezas, lo mejor que me pudo haber pasado este año es que ya viene un bambino, un niño. Voy a ser papá. Va a dilatar hasta junio, pero estoy muy contento con eso. Me gustaría que fuera hombre”.

Y al pensar en su futuro, Amado dice que espera poder estar el próximo año celebrando Acción de Gracias con todos sus seres queridos, pero en México no en Nueva York. Eso lo tiene claro, al igual que prefiere que su hijo crezca en su pueblo.

“No me gustaría que viviera acá, porque acá no se gana lo suficiente para tener bien una familia, todo es caro, y uno cae en la cosa de que todo se vuelve solo trabajo y no podemos compartir con los niños. Mejor prefiero que crezca allá. Aquí no alcanza el sueldo y allá como que hay más felicidad, pero tampoco hay dinero”, dice el trabajador, mientras sostiene una Biblia en su mano y agrega que en Acción de Gracias también elevará sus oraciones.

Da las gracias trabajando

El dominicano Luis Rodríguez, originario de la ciudad de Santiago, también es otro de los trabajadores latinos que dará gracias en Thanksgiving trabajando. Y aunque confiesa ser un hombre muy familiar, dice con mucha franqueza que ese día para él no tiene ningún significado más allá de que lleva mucha comida a su casa y recibe un pago extra, en su rol de portero de un edificio de lujo en el Upper West Side, de Manhattan.

“Nosotros en Santo Domingo nunca celebramos Thanksgiving y aquí en mi casa tampoco, entonces yo mismo pido que me dejen trabajar ese día aquí para hacer más chelitos (dinero)”, dice el caribeño. “Y lo bueno es que hay mucha gente de los apartamentos que me trae comida, y bien buena, entonces llevo un banquete pa’ mi casa que nos dura toda la semana”.

El padre de familia, quien tiene dos hijos adolescentes, agrega que su esposa se hace cargo ese día de sus pequeños y se la pasan en casa viendo películas y revela que tiene un “negocio” hecho con sus compañeros de trabajo, por lo que le duele menos o casi nada trabajar en Acción de Gracias.

“Ellos ya saben que yo les trabajo Thanksgiving sin lío, pero lo que si nunca trabajo es Navidad. Ah, no. Ese día para mí si es sagrado y así me paguen $500, por aquí no me aparezco”, dice con una gran sonrisa el dominicano.