¿Insólita criatura marina en aguas mexicanas?

El supuesto hallazgo de una extraña bestia similar a un delfín en una playa cercana a Puerto Vallarta podría apuntar a una nueva especie moradora de las profundidades del Pacífico

La impactante instantánea tomó las redes sociales completamente por sorpresa. A lo largo del 14 de febrero, Día de San Valentín, miles de enamorados del misterio compartieron en Facebook una fotografía tan inusual como aterradora: el cadáver varado de lo que a todas luces parece un delfín dotado de dientes afilados como cuchillas y un cuerpo serpentiforme parecido al de una anguila, completamente desprovisto de ojos y aletas dorsales o caudales.

Según informaron medios latinos como La República o Tribuna de la Bahía, el ser de monstruosa apariencia fue encontrado por bañistas que paseaban por la playa Destiladeras, en Punta Mita, Nayarit.

Tras propagarse la noticia, varios pescadores, intrigados, acudieron al lugar de los hechos para intentar identificar al inexplicable animal. Aunque ninguno supo dar una respuesta al misterio, al parecer aventuraron una hipótesis de lo más interesante: el imposible delfín podría tratarse de una especie desconocida para la ciencia procedente de una fosa abisal de más de 1000 metros de profundidad ubicada cerca de los pintorescos arcos de Mismaloya.

¿El motivo? La aparente falta de ojos en la cabeza del animal, un producto evolutivo ya visto con anterioridad en elusivas especies que nacen, viven y mueren amparadas por la absoluta oscuridad reinante en las simas más profundas del océano sin depender en lo más mínimo del sentido de la visión. De ser así, sin embargo, deberíamos enfrentarnos a una nueva incógnita: ¿por qué huyó de un hábitat natural tan sumamente especializado, y, más importante aún, cómo terminó varado en una zona turística de la superficie?

Por supuesto las opiniones no se han hecho esperar, tanto entre internautas como aficionados a la criptozoología.

Aunque la teoría más extendida sugiere que nos encontramos ante un delfín aquejado de una impactante y desafortunada mutación genética, no pocos apuntan a otras especies tales como un inusual ejemplar de anguila ciega yucateca o una inmensa morena en descomposición. Si bien la escalofriante dentadura y la forma alargada de la criatura podrían coincidir con éste último candidato, lo cierto es que de momento no se ha realizado ninguna identificación oficial por parte de un biólogo marino que pudiera zanjar estas dudas.

Por supuesto, no falta quien desdeña completamente el asunto tachándolo de un elaborado montaje perpetrado a base de eliminar y añadir elementos mediante algún tipo de software digital de edición fotográfica.

¿Logrará alguien desentrañar el origen de este fascinante ejemplar, o entrará a formar parte del legendario grupo de criaturas inclasificables como el célebre Monstruo de Montauk, hallado en 2008 y 2012 en Long Island y Brooklyn? De momento, tan sólo nos queda especular sobre la vida y el destino final de este verdadero enigma marino.