Food Bank: “Necesitamos más voluntarios”

El Food Bank se prepara para dar asistencia a trabajadores que no van a cobrar sus cheques
Food Bank: “Necesitamos más voluntarios”
El centro de Harlem está cambiando sus operaciones para hacer entregas de comida./Archivo
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Hasta 800 personas trabajan como voluntarios semanalmente en el Food Bank de Nueva York, el mayor banco de alimentos del país. En tiempos del coronavirus se necesitan más.

Así lo contaba a El Diario Lisa Hines-Johnson, directora operativa de esta organización que anticipa un incremento de actividades para satisfacer la demanda normal y la que se sume por parte de trabajadores de bajos ingresos y los que trabajan por horas.

“Ahora necesitamos más gente para preparar comida y empaquetarla antes de ser distribuida”, explicaba.

La organización, según contaba en conversación telefónica, está implementando medidas específicas de limpieza y separación en áreas de trabajo para poder trabajar con la seguridad necesarias y recomendada por el CDC en esta emergencia de salud.

El Food Bank sigue abierto y también lo están sus almacenes en el Bronx desde donde se distribuye la comida a los comedores y despensas sociales. Ahora bien, la cocina y despensa de Harlem ha suspendido temporalmente las actividades para los seniors y cambiado la forma de trabajo. En vez de servir las comidas o abrir sus despensas, va a repartir bolsas con los alimentos para que se recojan y los usuarios no estén en el edificio.

Hines-Johnson explica que en San Francisco, una ciudad que ahora está oficialmente parada, el servicio de los bancos de comida se ha considerado como un servicio esencial. Cree que ese será el caso si NYC adopta medidas similares.

Hines-Johnson explicaba que están trabajando con la idea de que sus recursos estén en manos de personas mayores con cuadros médicos crónicos, familias con hijos que no puedan acercarse a las escuelas a recoger el almuerzo y desayuno que normalmente tienen los niños en los centros escolares.

En el caso de los trabajadores por horas y de bajos recursos, el virus les ha convertido en vulnerables ya que muchas de las empresas para las que trabajan han tenido que cerrar sus puertas o rebajar sus actividades. Sin ingresos no hay pagas para unos trabajadores que carecen de beneficios sociales que les den respiro o una necesaria red social. Y los despidos se están multiplicando, se espera que sean temporales aunque es difícil saber de cuánto tiempo se habla.

Dado el aumento de las desigualdades de ingresos y los recortes que ha habido con los SNAP o cupones de comida, el Food Bank de Nueva York ha sido una organización  necesaria en la vida de la ciudad pero eso llega a 1.5 millones de personas. “No tengo cifras aún de la próxima semana pero espero que suba el número de personas a las que atendemos”.

“En la medida en que estos trabajadores están dejando de recibir sus cheques, estamos preparándonos para una mayor demanda en la red de alimentación de emergencia”, detallaba Hines-Johnson. El impacto de esta organización depende de la posibilidad de mantener las operaciones en unos momentos sin precedentes. “Y necesitamos la ayuda y los recursos para llegar a quien más lo necesite”, pedía.

Además del voluntariado de trabajo personal, el Food Bank acepta donaciones en su web y recuerda que un solo dólar permite cinco comidas.

De momento esta ejecutiva explica que hay “un inventariado sólido de alimentos pero necesitamos más donaciones, en la medida que pase el tiempo, el inventario se moverá más deprisa”. El Food Bank proporciona alimentos pero también productos de limpieza y cuidado personal, entre ellos productos de higiene femenina.

En su último informe de apenas hace un mes, antes de que apareciera en escena el coronavirus, se explicaba que al menos un tercio (28%) de los programas de comida de emergencia no tenían la seguridad de que pudieran llegar a cubrir la demanda en 2020 y el 18% estaban seguros de que era imposible.

Los propios proveedores de estas comidas hacen frente a desafíos financieros para responder a las necesidades de la comunidad al tener bajas reservas de dinero  y problemas para captar más fondos.

Organización por comunidades

Vecinos puestos en comunicaciones por chats u organizaciones están echándose una mano. Una de estas organizaciones está en Flushing en Queens donde se están organizando los residentes para contactar a los vecinos que necesiten asistencia de emergencia.

Representantes de La Jornada, la Greater Flushing Chamber of Commerce y el Flushing Interfaith Council entre otras organizaciones están liderando este esfuerzo.