China está “forzando” a cientos de miles de tibetanos a ingresar en “campos de trabajo”

Un informe de la Fundación Jamestown señala que la "formación profesional militarizada" a la que son sometidos puede conducir a la pérdida del patrimonio cultural

China está “forzando” a cientos de miles de tibetanos a ingresar en “campos de trabajo”
Pekín dice que está fomentando el progreso y el desarrollo en la región del Himalaya.
Foto: BBC

China está obligando a cientos de miles de personas en el Tíbet a ingresar a centros de entrenamiento de estilo militar que, según los expertos, son similares a campos de trabajo.

Eso dice un informe elaborado por la Fundación Jamestown, un instituto de investigación especializado en China, Rusia y Eurasia con sede en Washington, y basado en las noticias de los medios estatales, documentos de políticas e imágenes satelitales que la agencia de noticias Reuters ha corroborado.

La investigación también compara la situación con lo que pasó con la etnia uigur en la región de Xinjiang.

Las autoridades chinas aún no han realizado comentarios sobre las conclusiones del documento.

La presión para reeducar a los trabajadores rurales está estrechamente relacionado con la promesa del presidente Xi Jinping de eliminar la pobreza en China este año.

El Tíbet, una zona remota y principalmente budista, está gobernada como una región autónoma de China, y a Pekín se le acusa de suprimir la libertad cultural y religiosa allí.

Pekín, sin embargo, dice que está fomentando el progreso y el desarrollo en la región del Himalaya.

Lobsang Sangay
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Lobsang Sangay sustituyó al dalái lama como líder político tibetano en 2011.

Lobsang Sangay, quien encabeza la Administración Central del Tíbet conocida también como el gobierno en el exilio, lleva tiempo advirtiendo que los tibetanos están siendo internados en campos de trabajo y centros de formación con fines “educativos”.

Sin embargo, la escala del programa, tal y como se detalla en el estudio, es mucho mayor de lo que se pensaba anteriormente.

¿Cuáles son los hallazgos del estudio?

El informe, escrito por Adrian Zenz, investigador independiente sobre el Tíbet y la región de Xinjiang, dice que 500,000 personas, en su mayoría agricultores y pastores de subsistencia, recibieron entrenamiento en los primeros siete meses de 2020.

A ello añade que las autoridades chinas han establecido cuotas para el traslado masivo de esos trabajadores dentro del Tíbet y a otras partes de China.

Según los planes del gobierno chino recogidos en el informe, la formación tiene por objeto desarrollar “la disciplina laboral, el idioma chino y la ética laboral”.

El Tíbet tiene partidarios de su independencia en todo el mundo.
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El Tíbet tiene partidarios de su independencia en todo el mundo.

Agrega que el objetivo es cambiar las actitudes de “no puedo, no quiero y no me atrevo a hacer” hacia el trabajo, al tiempo que pide “medidas no especificadas para terminar de manera efectiva con las ‘personas vagas'”.

El estudio agrega que los programas de capacitación llevan a que la mayoría de los trabajadores tibetanos terminen en trabajos mal pagados, incluso en la fabricación de textiles, la construcción y la agricultura.

“En el contexto de la política de asimilación de las minorías étnicas llevada a cabo por Pekín, es probable que estas políticas promuevan una pérdida a largo plazo de la herencia lingüística, cultural y espiritual“, advierte.

Paralelismos con Xinjiang

El informe dice que el programa guarda semejanza con los esquemas laborales de la provincia de Xinjiang, donde las autoridades chinas están acusadas de la detención masiva de la población uigur, de mayoría musulmana.

Centro de detención en la ciudad de Kashgar,
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China insiste en que sus centros de detención, como este en la ciudad de Kashgar, son para “formación profesional”.

“Tanto en Xinjiang como en el Tíbet, el sistema para aliviar la pobreza ordenado por el estado está estructurado de arriba hacia abajo, lo que extiende el control del gobierno a las unidades familiares”, dice.

En Xinjiang, China está acusada de detener arbitrariamente a cientos de miles de musulmanes, aunque Pekín dice que estos centros son escuelas vocacionales necesarias para combatir el terrorismo y el extremismo religioso.

Sin embargo, el estudio de Jamestown enfatiza que en el Tíbet el esquema laboral es “potencialmente menos coercitivo”.

Algunos tibetanos participan voluntariamente y ven como resultado un aumento de sus ingresos.

A pesar de estas diferencias con Xinjiang, el informe concluye que “la presencia sistémica de indicadores claros de coerción y adoctrinamiento, junto con un cambio profundo y potencialmente permanente en los modos de vida, es altamente problemático”.


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