Científico encuentra el lugar donde tenemos la conciencia, y se parece a una “energía”

Luego de 20 años de investigación, un científico llegó a la conclusión de que la conciencia no es un lugar propiamente físico en el cuerpo

Científico encuentra el lugar donde tenemos la conciencia, y se parece a una “energía”
¿Dónde está la conciencia humana?
Foto: Shutterstock

¿Qué es la conciencia? La pregunta puede desatar todo tipo de definiciones y discusiones filosóficas y hasta religiosas. Científicamente, la conciencia es la capacidad de integrar información a través del tiempo, el espacio, los atributos y las ideas. Dicha información se procesa en distintas regiones del cerebro y se junta para formar una percepción “consciente”.

¿Y dónde está? Un científico ha encontrado el lugar donde tenemos la conciencia, y se parece más a una “energía” que a un lugar biológico del cuerpo. El doctor Johnjoe McFadden, un reconocido investigador británico que durante 20 años ha tratado de explicar dónde se encuentra la conciencia en el cuerpo humano, publicó sus hallazgos más recientes en la revista Neuroscience of Consciousness.

McFadden señala que la conciencia se encuentra en el campo electromagnético global del cerebro y puede encontrarse y medirse a través de electroencefalogramas y magnetoencefalografías. Según su hipótesis, a la que ha llamado teoría del campo de información electromagnética consciente (cemi), “la materia y la energía son igualmente físicas; pero, en lugar de estar compuestos de material, la teoría del campo cemi propone que nuestros pensamientos están compuestos por la energía del campo electromagnético del cerebro“. Esta probabilidad plantea entonces “un dualismo científico basado en la diferencia física entre materia y energía, más que en una distinción metafísica entre materia y espíritu”.

En su investigación, el también profesor de Genética Molecular en la Universidad de Surrey, propone bases científicas del libre albedrío y cómo puede afectar la decisiones conscientes humanas, además de adelantar cómo su teoría puede tener implicaciones en el diseño de una “conciencia artificial”, que sería el paso siguiente de la inteligencia artificial.

“Por supuesto, hay muchas preguntas sin respuesta, como el grado y el alcance de la sincronía necesaria para codificar los pensamientos conscientes, la influencia de fármacos o anestésicos en el campo cemi o si los campos cemi son causalmente activos en el cerebro de los animales”, admite McFadden, pero asegura que su teoría “proporciona un nuevo paradigma en el que la conciencia está arraigada en una estructura física enteramente física, mensurable y artificialmente maleable y es susceptible de pruebas experimentales“. Y finaliza escribiendo que “la conciencia es como se sienten los algoritmos que existen simultáneamente en el espacio del campo electromagnético del cerebro”.