El coronavirus puede envejecer el cerebro 10 años, encuentran científicos ingleses

Un estudio reveló que sufrir COVID-19 puede causar daño cerebral crónico y significativo

El coronavirus puede envejecer el cerebro 10 años, encuentran científicos ingleses
El coronavirus también puede afectar al cerebro.
Foto: Unsplash

A unos siete meses de que inició la pandemia de coronavirus, la ciencia sigue analizando las consecuencias de sufrir COVID-19. Algunas investigaciones han afirmado que el SARS-CoV-2 puede provocar secuelas en diferentes órganos del cuerpo, como los riñones, el corazón y el cerebro.

Un estudio de científicos ingleses ha revelado que el coronavirus puede envejecer el cerebro 10 años, al afectar significativamente la función cerebral. Los investigadores analizaron los datos de 84,285 personas en Reino Unido para llegar a la conclusión de que el virus puede causar “consecuencias cognitivas crónicas” en pacientes recuperados.

Los médicos del Imperial College London y otras instituciones encontraron que, en algunos casos, el COVID-19 provocó una pérdida de 8.5 puntos en el coeficiente intelectual y un deterioro cognitivo equivalente al envejecimiento cerebral de una década.

Durante la pandemia, muchos pacientes han informado sobre una especie de “niebla mental” que sufren durante el curso de la enfermedad y después. Los expertos señalan que ello puede ser síntoma de déficits cognitivos más graves y explican que el daño cerebral puede ocurrir en diferentes grados, según la gravedad de la infección, especialmente en pacientes hospitalizados.

Aunque los investigadores no saben cuánto puede durar la afección, señalan que los efectos pueden ser sustanciales y afectar múltiples dominios cognitivos. Para llegar a esta conclusión realizaron pruebas como las que se utilizan para evaluar el rendimiento cerebral en personas que sufren enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Los autores señalan que se requiere una investigación más profunda y prolongada sobre los posibles efectos del coronavirus en el cerebro, “para interrelacionar los déficits con cambios neurológicos subyacentes, y para eliminar la ambigüedad de los procesos patológicos asociados y compararlos con otros virus respiratorios”.