Si ya tuviste COVID-19 deberías dejar que otras personas se vacunen primero, sugiere estudio

Los científicos señalan que los beneficios comunitarios son mayores si quienes no han estado expuestos al virus reciben antes el fármaco

Una mujer de la tercera edad recibe la vacuna contra COVID-19 en Inglaterra.
Una mujer de la tercera edad recibe la vacuna contra COVID-19 en Inglaterra.
Foto: Getty Images

Puedes considerarte afortunado si te infectaste de coronavirus en algún momento de este año, cursaste la enfermedad, te has recuperado y estás leyendo esto. Cuando las puertas a la vacunación están a punto de abrirse, la forma en que se prioricen las primeras dosis puede ser fundamental en el combate de la pandemia.

Sin duda, el personal médico y los adultos residentes en casas de asistencia son los primeros candidatos a recibir el fármaco, pero si ya tuviste COVID-19 deberías dejar que otras personas se vacunen primero, sugiere un estudio reciente.

Científicos de las universidades de Harvard, Colorado y Chicago realizaron modelos matemáticos para determinar cuál sería la estrategia más efectiva para aplicar las primeras vacunas disponibles. “Nuestra investigación sugiere que dar prioridad a las personas que aún no han tenido COVID podría permitir que las comunidades más afectadas estiren más esas primeras dosis y alcancen algunos de los efectos de la inmunidad colectiva antes”, explicó Dan Larremore, biólogo computacional coautor del estudio.

Si el objetivo es salvar vidas, los expertos sugieren que lo mejor es permitir que las personas de 60 años o más se vacunen primero; si el objetivo es reducir las infecciones futuras, la población de 20 a 49 años debería recibir las primeras dosis, así que la prioridad debería estar dictada por el contexto y los objetivos comunitarios.

En lugares que han presentado altas tasas de infección durante la pandemia, priorizar a quienes no han tenido contacto con el virus y arrojen un resultado negativo a coronavirus, podría permitir salvar más vidas.

Para su investigación, los autores consideraron datos de Estados Unidos, Bélgica, Brasil, China, India, Polonia, Sudáfrica y España, y aunque cada caso presenta un contexto diferente, concluyeron que, en todos los países, dar prioridad a los adultos mayores de 60 años es la mejor manera de minimizar la mortalidad. En cambio, si la transmisión es desenfrenada y los hospitales están abrumados, entonces será necesario proteger directamente a quienes corren el mayor riesgo de sufrir la enfermedad grave.

Los científicos sugieren que, en los casos en que la vacuna es escasa, vale la pena realizar pruebas de anticuerpos a las personas para pedir a quienes ya han tenido COVID-19 “que consideren ahorrar su dosis para alguien que aún no tenga protección parcial contra el virus”.

Sin embargo, esto no significa que quienes ya estuvieron enfermos no deban vacunarse. Los Centros para el Control y la Prevención de Estados Unidos (CDC) explican que una persona que ya tuvo COVID-19 tiene una inmunidad natural que probablemente no dure demasiado. “En este momento no hay suficiente información disponible como para afirmar si una persona que estuvo infectada no volverá a infectarse o por cuánto tiempo estará protegida contra el COVID-19”, señalan.