Los efectos secundarios de beber demasiada leche, según la ciencia

Cualquier cosa en exceso es mala. Aunque la leche es un alimento muy saludable, investigaciones comprueban que la historia cambia cuando se consume en exceso

La leche es considerada uno de los alimentos más completos y equilibrados, sin embargo es importante consumirla con cautela y no
La leche es considerada uno de los alimentos más completos y equilibrados, sin embargo es importante consumirla con cautela y no
Foto: StockSnap / Pixabay

La leche es uno de los alimentos más populares y consumidos en el mundo. Se trata de una bebida completa y equilibrada, que cuenta con todos los principios nutritivos que el organismo requiere para crecer, desarrollarse y conservar la salud.

Hoy en día la nutrición es uno de los temas más relevantes, es bien sabido que se relaciona directamente con nuestro estado de salud, es un aspecto clave en el peso corporal y la prevención de enfermedades. Con base en ello han surgido todo tipo de alternativas de alimentos “más saludables” y probablemente la leche sea uno de los más claros ejemplos, ya que cada día contamos con más opciones de leches vegetales.

Sin embargo se cuenta con datos que comprueban que la leche de vaca sigue siendo una de las bebidas más populares en los refrigeradores estadounidenses. En promedio, los adultos estadounidenses consumen tres cuartos de taza de leche por día y beben 17.3 galones de leche por año. 

Lo cierto es que al analizar el perfil nutricional de la leche, no podemos negar que se trata de una bebida muy saludable y balanceada. En principio se trata de una de las mejores fuentes de calcio, fósforo y vitamina D, adicionalmente es una de las mejores fuentes de proteínas de alto valor biológico. De hecho diversos nutricionistas afirman que la leche hace una contribución significativa a la ingesta de proteínas y micronutrientes de la población en los Estados Unidos.  Entre sus aportaciones más relevantes se encuentra: el 7% del valor diario de magnesio, el 10% de potasio y zinc, el 15% de vitamina D y fósforo, 20% de calcio y vitamina A, 40% riboflavina y 50%  de vitamina B12 por porción de una taza. En particular, se considera que tres de estos nutrientes son nutrientes deficientes, así que la leche es una excelente fuente de muchos de estos nutrientes.

Sin embargo se han detectado diversos inconvenientes si se consume la proteína animal en cantidades superiores a las recomendadas, es decir: más de 3 porciones por día. Te invitamos a conocer cuáles son los principales efectos comprobados por la ciencia, que manifiesta el organismo al beber demasiada leche.

1. Se pueden presentar problemas digestivos agudos

Un exceso de lácteos termina resultando demasiado para el sistema digestivo, sin embargo de manera específica y según datos liberados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH): un asombroso 65% de los adultos en Estados Unidos padece de intolerancia a la lactosa. Si bien a todos nos encanta disfrutar de numerosos productos que contienen lácteos como el queso, la crema y la leche, no hay que tomarse en broma las señales que envía nuestro cuerpo. La intolerancia a la lactosa ocurre cuando el cuerpo produce menos lactasa a medida que envejecemos; la lactasa es la enzima que descompone la lactosa. De tal modo que si las personas con intolerancia a la lactosa o si nos excedemos en las porciones recomendadas de productos lácteos que contienen lactosa, es muy probable que se experimenten diversas afecciones estomacales: dolor abdominal, hinchazón, flatulencias, náuseas y diarrea, a partir de 30 minutos a 2 horas después de ser ingeridos. Adicionalmente se cuenta con un estudio que avala lo que sucede cuando el organismo no puede descomponer fácilmente la lactosa, ya que esta viaja a través del sistema digestivo y es degradada por las bacterias intestinales en un proceso de fermentación

2. Se puede sobrecargar el corazón

Según un estudio publicado en BMJ, beber demasiada leche se relaciona con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer en las mujeres. De manera específica y más puntual, los investigadores encontraron que las mujeres que bebían tres vasos de leche o más todos los días tenían un riesgo casi duplicado de muerte y enfermedad cardiovascular, en comparación con las mujeres que bebían menos de un vaso por día. Además se cuenta con otra referencia de un estudio publicado en The Journal of Nutrition, en el cual se encontró que comer alimentos lácteos aumenta los niveles de un compuesto que deteriora la salud cardiovascular y causa un incremento en el riesgo de enfermedades cardíacas. 

3. Se acorta la esperanza de vida

Un exceso de alimentos de origen animal, se relaciona con deterioros en la salud y calidad de vida. En el mismo estudio de BMJ, beber demasiada leche también se relacionó con un mayor riesgo de muerte en hombres y mujeres. Las mujeres que consumían tres o más vasos de leche por día duplicaron su riesgo de muerte en comparación con las mujeres que bebían menos de un vaso por día. Mientras que en el caso de los hombres aumentaron su riesgo de muerte prematura en aproximadamente un 10% cuando bebieron tres o más vasos de leche al día. 

4. Podría causar acné o empeorarlo

Un excesivo consumo de leche puede deteriorar significativamente la estética de la piel. De tal modo que uno de sus principales efectos secundarios se relaciona con la aparición o el incremento de acné (en caso de ser una condición existente) y la razón es simple: los lácteos contienen hormonas. De tal modo que un exceso puede detonar o agravar el acné, al interrumpir la regulación de la insulina a través de algo llamado factor de crecimiento similar a la insulina-1. Se ha comprobado que la leche descremada parece ser la más propensa a empeorar el acné, así que si esto es un problema para ti, considera cambiar a lácteos enteros de vacas no tratadas con hormonas. Y claro controla las porciones, una al día es perfecto. 

5. Exceso de calorías y aumento de peso

Claro que la leche y la mayoría de los productos lácteos, son nutritivos y se asocian con un importante contenido en vitaminas y minerales como el calcio, potasio y la vitamina B12. Sin embargo, a menudo contienen mucha grasa y esto los convierte en alimentos muy ricos en calorías. Se cuenta con una investigación, en la que se ha demostrado que los lácteos enteros pueden ayudar a prevenir la obesidad y se cree que se relaciona con los beneficios metabólicos de su contenido en grasa. Sin embargo existe una delgada línea de tal modo que al consumirse en exceso solo causaremos el efecto contrario, ya que la ingesta calórica diaria aumenta y por ende es muy factible que a largo plazo se derive en un aumento de peso.