¿Por qué la dieta Keto es la mejor alternativa para personas con epilepsia?

La dieta cetogénica desde hace muchos años se ha posicionado como un método alimenticio muy efectivo en el tratamiento de la epilepsia en niños y adultos. La ciencia avala su poderoso efecto anticonvulsivo en el cerebro y grandes beneficios para reducir las convulsiones

Existen diversos niveles de intensidad para llevar a cabo una dieta cetogénica enfocada en el control de la epilepsia.
Existen diversos niveles de intensidad para llevar a cabo una dieta cetogénica enfocada en el control de la epilepsia.
Foto: Foto de Ella Olsson en Pexels / Pexels

El 26 marzo de cada año se celebra el famoso “Purple Day” un esfuerzo de base internacional dedicado a aumentar la conciencia sobre la epilepsia en todo el mundo. Este acontecimiento invita a personas de países de todo el mundo a vestirse de púrpura y organizar eventos en apoyo de la concienciación sobre este peligroso trastorno neurológico. Con base en ello decidimos sumarnos a la causa y poner nuestro granito de arena, al hablar sobre la relevancia de la alimentación en buen manejo y control de la epilepsia. Especialistas en nutrición y medicina, coinciden en que la dieta cetogénica es una gran alternativa complementaria al tratamiento y supervisión médica. 

La dieta cetogénica para la epilepsia (KDE) es una dieta especial que ha ayudado a muchos niños y algunos adultos a lograr un mejor (o incluso total) control de sus convulsiones. Es un tratamiento de primera línea para algunos síndromes epilépticos específicos, como la epilepsia debida a mutaciones en GLUT-1 o deficiencia de piruvato deshidrogenasa. Como antecedentes de valor, podemos decir que la dieta cetogénica para la epilepsia fue desarrollada en la década de 1920 por un médico de Michigan llamado Hugh Conklin. Sin embargo con los avances tecnológicos propios de la medicina, trajeron consigo efectivos medicamentos que desplazaron un poco a la dieta cetogénica y cada vez se utilizó menos. 

La buena noticia es que actualmente ha recuperado su relevancia y reconocimiento y se ha convertido en un buen plan de respaldo. Sobre todo se han descubierto sus beneficios en niños cuyos síntomas de epilepsia son difíciles de controlar con medicamentos. Teniendo en cuenta que actualmente más de 470,000 niños que viven con trastornos convulsivos en los Estados Unidos (según las estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), seguir una dieta adecuada es una adición importante al arsenal de tratamientos para la epilepsia. De igual manera la ciencia ha comprobado sus beneficios en adultos con epilepsia y diversos trastornos neurológicos. 

¿En qué consiste la dieta cetogénica para la epilepsia?

La dieta cetogénica para la epilepsia se caracteriza por ser muy alta en grasas, por supuesto baja en carbohidratos y con la ingesta suficiente de proteínas para promover el buen mantenimiento del organismo. Lo que sucede es que las grasas se descomponen para obtener energía y el cuerpo entra en lo que se conoce como “estado cetogénico” y es un proceso en el cual mediante el bajo consumo de carbohidratos, el organismo genera moléculas llamadas cetonas. 

El objetivo principal es lograr que el cerebro use las cetonas para obtener energía, en lugar de utilizar glucosa (azúcar). Las cetonas son en su mayoría solubles en agua, por lo que se transportan fácilmente al cerebro. El cerebro no puede usar ácidos grasos para obtener energía, pero puede usar cetonas para una gran parte de sus necesidades energéticas.

Los expertos recomiendan siempre iniciar la dieta cetogénica con la adecuada supervisión médica, si bien cada caso podrá tener sus especificaciones es un plan que se puede aplicar en niños y adultos de cualquier edad. También es importante que el especialista determine la cantidad adecuada de proteínas, según las características de cada persona (edad, peso, género, nivel de actividad física y otras consideraciones de salud). Lo cierto es que existen diferentes formas de realizar la dieta cetogénica en pacientes con epilepsia, descubre a continuación las más populares alternativas.

1. Dieta Keto clásica

La versión clásica de la dieta cetogénica se basa en un muy bajo consumo de carbohidratos y proteínas. En este esquema la mayor parte de la grasa que se consume proviene de la crema, la mantequilla, el aceite y otros alimentos naturalmente grasos. Cada comida incluye una proporción estrictamente medida de grasa a carbohidratos y proteínas.

2. Dieta de triglicéridos de cadena media (MCT)

Los MCT son ciertos tipos de grasas. En este método la dieta es un poco menos restrictiva y permite un mayor consumo de carbohidratos, por lo que puede ofrecer más variedad. Incluye algo de grasa de alimentos naturalmente grasos, así como el consumo de un suplemento de aceite o emulsión de MCT.  A diferencia de la estricta proporción de grasas, carbohidratos y proteínas que caracteriza a la dieta cetogénica clásica, la dieta MCT se calcula por el porcentaje de energía (calorías) que proporcionan estos particulares tipos de grasa. 

3. Tratamientos dietéticos similares a la dieta cetogénica 

Complementario a las versiones más tradicionales de dietas cetogénicas, existen otras alternativas de planes alimenticios más flexibles que tienen algunos aspectos en común y que también pueden adaptarse en niños y adultos.

– Dieta Atkins modificada (MAD) y dieta cetogénica modificada

Ambos esquemas se caracterizan por una alta proporción de grasas y un control estricto de los carbohidratos. Estos son mucho más flexibles que las versiones de dietas cetogénicas clásicas y MCT, ya que se permite un mayor consumo de proteínas y tienen la gran ventaja de manejar tamaños de porciones aproximados, en lugar de recetas pesadas.

– Dieta de índice glucémico bajo (LGIT)

Este tipo de dieta, es una gran alternativa para las personas que padecen desequilibrios en la glucosa y que son posibles candidatos para desarrollar prediabetes y diabetes. Esta dieta se enfoca en cómo los carbohidratos afectan el nivel de glucosa en la sangre (el índice glucémico), así como la cantidad de carbohidratos ingeridos. También utiliza tamaños de porciones aproximados en lugar de pesar o medir los alimentos y por supuesto se basa en el consumo de alimentos de bajo índice glucémico, los cuales normalmente se destacan por ser muy nutritivos y bajos en calorías. 

¿Cuáles son los beneficios de las dietas cetogénicas en la epilepsia?

Hoy en día la ciencia no deja de sorprendernos y este tema no es la excepción, de tal modo que los investigadores han realizado diversos estudios para comprender por qué la dieta cetogénica funciona para reducir la frecuencia de las convulsiones.  Según una revisión de estudios de 2017, es una combinación de mecanismos lo que hace que la dieta Keto sea tan relevante en este tipo de condiciones neurológicas. La dieta parece alterar el metabolismo de las cetonas en el cerebro de una manera que mejora su capacidad para producir el neurotransmisor GABA, que tiene un efecto calmante en el cerebro.

Adicionalmente las investigaciones han comprobado que la dieta tiene efectos antiinflamatorios y antioxidantes, muy especiales que ayudan a alterar la forma en que se expresan algunos genes implicados en la epilepsia. También ciertos ácidos grasos incluidos en la dieta tienen efectos anticonvulsivos e incluso se ha demostrado que aumentan los efectos del ácido valproico, un medicamento anticonvulsivo común. De manera especifica se ha demostrado que los ácidos grasos poliinsaturados en la dieta pueden evitar que las células del cerebro se sobreexciten. Mientras que el ácido decanoico, que también forma parte de la dieta, parece tener una reacción inhibidora directa sobre los receptores AMPA en el cerebro. Lo que más llama la atención es que estos receptores juegan un papel en la epilepsia y aportan muchos de los beneficios relacionados con algunos medicamentos para la epilepsia.

De cierta manera la dieta actúa como un sensor clave de la energía celular y por lo tanto ayuda a prevenir la activación excesiva de las células cerebrales. Además se ha demostrado que la dieta puede afectar las actividades circadianas y la expresión de un factor de crecimiento en el cerebro de una manera beneficiosa. Finalmente los números no mienten y se ha comprobado su eficacia. Los estudios muestran que alrededor de un tercio de los niños con epilepsia que siguen la dieta cetogénica tendrán al menos una reducción del 90% en las convulsiones, y otro tercio experimentará una reducción de entre el 50% y el 90%. Los hallazgos son contundentes, sobre todo en os pacientes que tiene poco control de sus convulsiones aún con medicamentos. 

Los resultados en adultos también son relevantes y muy prometedores. Se han realizado un número creciente de estudios sobre la dieta Keto para epilepsia y la dieta Atkins modificada en adultos con trastornos convulsivos, y los resultados son similares a los estudios con niños. Un estudio de 2014 informó que el 45% de los participantes adolescentes y adultos vieron una reducción de la frecuencia de las convulsiones del 50% o más. La tolerabilidad apareció mejor en aquellos con epilepsia generalizada sintomática. Curiosamente, era más difícil mantener a los adultos a dieta, ya que obviamente tienen más control sobre lo que comen. 

Finalmente este tipo de descubrimientos son una prueba más de cómo la nutrición es una de las medidas más fundamentales en la prevención, control y manejo de enfermedades crónicas. Somos lo que comemos y la calidad de los alimentos que consumimos, es un concepto que va más allá de un peso saludable, la alimentación es parte de indiscutible del buen equilibrio físico, mental y emocional. 

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