Cuál es la relación entre la obesidad y la depresión

La obesidad puede ser causada por la depresión; pero también puede suceder que una persona obesa termine deprimiéndose. Al parecer, existe una relación estrecha entre ambos problemas

Cuál es la relación entre la obesidad y la depresión
Tanto la obesidad como la depresión son enfermedades que requieren tratamiento médico especializado.
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La obesidad puede tener diversas causas -factores genéticos, metabólicos, hormonales- y asimismo consecuencias sobre la salud física y emocional. De tal modo la depresión no es un problema ajeno a quienes también sufren de obesidad: la apariencia física, la incapacidad de moverse fácilmente, o dificultades para sostener relaciones de pareja, entre otros aspectos, afectan a quienes padecen obesidad.

La obesidad puede convertirse en un estigma social. Por eso, quienes sufren de este problema también pueden llegar a ser discriminados. El desánimo ante no poder bajar de peso puede ser abrumador. Todos estos factores influyen en la autoestima de las personas obesas y van socavando su confianza.

Relación de la obesidad con la depresión

Aunque no se trata de un trastorno específico de la salud mental, es cierto que existe un factor psicológico que repercute en la obesidad, sea como causa o como consecuencia de la enfermedad. De hecho, una gran cantidad de personas obesas sufren de padecimientos psicológicos. En este sentido, para lograr resultados efectivos a largo plazo en el mejoramiento de la salud física de una persona obesa, un programa de pérdida de peso debe sumar una estrategia de apoyo psicológico.

El propósito es que las personas logren mejorar su calidad de vida, que hagan cambios alimenticios sostenibles a largo plazo y sean activos y practiquen actividades físicas con mayor frecuencia, según información del portal especializado Medigraphic.

obesidad
Muchas veces, el mismo rechazo que sienten hacia su cuerpo, los lleva a desahogarse comiendo más, generando un círculo vicioso del que es difícil salir. Foto: Shutterstock

Es importante ayudar al paciente con obesidad a controlar sus emociones y que tenga consciencia de su problema para evitar recaídas.

Lo cierto es que las personas obesas terminan presas de un círculo vicioso en que, aún cuando la obesidad se deba a factores genéticos u hormonales, el rechazo social y su consecuente ansiedad y estrés los lleva a comer más cada vez para aplacar la angustia.

Por otro lado, la depresión también puede causar obesidad. Quienes están sometidos a estrés constante o están deprimidos pueden sufrir de desorden por atracón, esto es, comer más de la cuenta en todo momento para controlar la ansiedad.

El asunto está en que el estrés prolongado produce cortisol, lo que estimula la ingesta de alimentos. Junto con la depresión se presentan otras alteraciones metabólicas, como resistencia a la insulina. En estos casos es posible que las personas que sufran de depresión terminen también padeciendo obesidad.

Tratamiento

Tanto la obesidad como la depresión son enfermedades que necesitan de tratamiento especializado. En el caso de la obesidad, no es suficiente con seguir un régimen alimenticio para bajar de peso; en ocasiones, la cirugía bariátrica tampoco es suficiente.

Muchas veces, un tratamiento debe ir acompañado de terapias de tipo cognitivo-conductual o de terapia interpersonal. Estas ayudarán a los pacientes a aprender a conocer y querer sus propios cuerpos, que potencie su autoestima y los ayude a mantener una rutina saludable que evite las recaídas.

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