Esclerosis múltiple: evitar las grasas saturadas, y otros consejos de alimentación para combatirla

Con la reciente noticia sobre el diagnóstico de esclerosis múltiple que padece la actriz Christina Appeglate, muchas personas se han mostrado interesadas en el tema. Se trata de una enfermedad autoinmunitaria que deteriora la salud y calidad de vida, de acuerdo con especialistas seguir una dieta baja en grasas saturadas es indispensable en el tratamiento

La dieta Swank es el método nutricional más popular para los pacientes con esclerosis múltiple, promueve una ingesta de no más de 20 gramos de grasas saturadas al día, no procesados, azúcar, ni alcohol.
La dieta Swank es el método nutricional más popular para los pacientes con esclerosis múltiple, promueve una ingesta de no más de 20 gramos de grasas saturadas al día, no procesados, azúcar, ni alcohol.
Foto: Horizon Content / Pexels

La prevalencia de la esclerosis múltiple está aumentando al nivel mundial, se cuenta con datos en los que se confirma que actualmente afecta a 1 de cada 500 personas. Se considera una enfermedad autoinmunitaria en la cual el sistema inmunitario del cuerpo ataca a sus propios tejidos. En el caso de la esclerosis múltiple, este mal funcionamiento del sistema inmunitario destruye la sustancia grasa que recubre y protege las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal (mielina). Se ha comprobado que la alimentación es parte importante del tratamiento, si bien existen algunos alimentos que son un gran aliado, también hay otros que afectan mucho e incrementan los síntomas. Descubre cuáles son las recomendaciones de los expertos.

Se presenta con síntomas como la rigidez muscular o espasmos, parálisis, por lo general en las piernas, fatiga extrema, estrés físico y psicológico, problemas de vejiga, intestino y funcionamiento sexual, cambios mentales y de humor, depresión y epilepsia. Debido a estos daños gradualmente se deteriora significativamente el bienestar en las personas que la padecen. Sin embargo cuando el diagnóstico es realizado en estadios tempranos de la enfermedad, el paciente probablemente evitará serias incapacidades.

Una de las principales recomendaciones de los especialistas es realizar cambios en el estilo de vida, sobre todo enfocados en la calidad de la alimentación y es por ello que recomiendan seguir una dieta baja en ácidos grasos saturados y con un aumento en las grasas  poliinsaturadas. Existen otros aspectos relacionados con el estilo de vida que también puede influir positivamente, como es el caso de la reducción del estrés, el descanso adecuado y la adopción de una actitud mental de optimismo.

¿Cuáles son las recomendaciones dietéticas?

De acuerdo con diversas referencias médicas, el patrón de alimentación más adecuado para tratar la esclerosis múltiple es la dieta de Swank. Lo más curioso de todo es que está lejos de ser una propuesta nueva, nuestros ancestros la ingerían porque era más económica y disponible. Hoy en día es un método que se ha retomado en principio por ser mucho más natural y también por los beneficios que este estilo de alimentación aporta a la salud.

La dieta Swank tiene la peculiaridad de ser muy reducida en grasas. Fue propuesta en 1949 por Roy Laver Swank, neurólogo académico de la Universidad de Oregon, como una alternativa eficaz para el tratamiento de la esclerosis múltiple. A grandes rasgos la dieta se basa en disminuir el consumo de grasas. Teniendo en cuenta que en los últimos años se ha incrementado el interés en los alimentos naturales y en el vegetarianismo, resulta una propuesta viable ya que muchas personas han vuelto a las fuentes naturales de los alimentos. Y a través de la ingesta de alimentos integrales y algunos suplementos se han vuelto vegetarianos, lo cual ha dirigido la atención hacia el valor de una alimentación saludable y balanceada.

Lo cierto es que un alto porcentaje de las personas comunes desde la niñez fueron acostumbradas a una alta ingestión de grasas, empezando por la leche entera y seguido por la mantequilla, carnes y productos cárnicos. Además existe otro factor preocupante que es el procesamiento de los alimentos, de tal modo que el uso de fertilizantes químicos, hormonas, pesticidas y el escaso uso de fertilizantes orgánicos, son aspectos que han causado un deterioro de la calidad de los alimentos disponibles para el consumidor regular.

Por lo tanto, el control de las proteínas de origen animal es indispensable y la razón principal es evidente: su alto contenido en grasa animal. Además de ser un factor importante en la alta frecuencia de esclerosis múltiple, accidente vascular encefálico, enfermedades del corazón, obesidad y otras enfermedades crónicas.

¿Cuáles son los principios básicos de la dieta Swank?

Como regla básica este esquema promueve que las calorías procedentes de la proteína no deben exceder del 15 al 20 % del total de la ingestión energética. Además se ha comprobado que un exceso de proteínas puede llevar a una acumulación de nitrógeno en el torrente sanguíneo y derivarse en daños sobre el hígado y los riñones. Además este esquema, recomienda seguir una dieta rica en cereales y vegetales,  alimentos naturales que proveen una rica fuente de vitaminas, minerales y de aceites esenciales. En complemento con una cantidad mínima de proteínas animales (huevo, carne y pescado) y esto es con el objetivo de asegurar una nutrición normal y lo más balanceada posible.

Según la dieta de Swank, la ingestión de grasa saturada debe ser menor de 20 gramos (no pasar del 25 % del total de energía del día), para evitar las complicaciones y la muerte, así como la frecuencia del
tiempo sin crisis, lo que disminuye el progreso del deterioro. De tal modo que estos resultados sugieren un grado de sensibilidad o intolerancia a las grasas saturadas (animal) de los pacientes con esclerosis múltiple, por lo tanto se enfatiza la necesidad de reducir la cantidad de grasa tanto como sea posible. Por lo tanto es muy importante evitar el consumo de alimentos como la mantequilla, carne rojas, carnes procesadas, embutidos, lácteos y ciertos quesos.

También se sugiere que la ingestión de azúcar sea mínima y sólo para dar gusto o sabor, y en ocasiones especiales. Por lo tanto los alimentos ultraprocesados y postres deberán evitarse. De igual manera es importante tener cuidado con los aceites hidrogenados y apostar por la ingesta de aceite de oliva, que es rico en ácidos grasos monoinsaturados.

Instrucciones a considerar para una dieta baja en grasa:

– No comer carne en el primer año del diagnóstico. Después del primer año se permiten 3 onzas de carne roja una vez por semana.

– Productos de leche y derivados: eliminar los que contienen grasa saturada.

– Todos los alimentos procesados con contenido de ácidos grasos saturados deberá ser eliminados.

– No exceder la ingestión de grasa saturada de 15 gramos al día.

– La ingestión de ácidos grasos insaturados (aceites) pueden mantenerse a un mínimo de 20 gramos (4 cucharaditas) a un máximo de 50 gramos por día (10 cucharaditas).

– Se recomienda una cucharada ó 4 cápsulas de aceite de hígado de bacalao y 1 tableta de multivitaminas con minerales diaria.

– Apostar por métodos de cocción saludables, como los alimentos hervidos, a la plancha, al vapor y asados.

– Alimentos permitidos: leche descremada, leche semidescremada, yogurt sin grasa, todas las frutas y vegetales, clara de huevo, bebidas descafeinadas (café descafeinado: 4 tazas máximo al día), té de hierbas, arroz, yuca, pudín hecho con almidón de maíz, postres hechos con clara de huevo y sin azúcar, carnes blancas, pescados blancos, almejas, ostras. Se recomienda el consumo de 3 huevos enteros por semana y una ingestión mínima de azúcar. Grasas permitidas: aceitunas verdes, aceite de oliva y aguacate.

– Alimentos prohibidos: leche entera, crema, mantequilla, margarina, helado, aceite de coco, palma o
cualquier aceite hidrogenado, pasteles, galletas, panqués, bizcochos, y productos de pan comerciales que contengan grasas saturadas, chile, picadillo, salsas de carne, puerco, pollo y pavo en conserva, embutidos, tocino, productos de chocolate o coco,  jamón, siropes de maíz, mermelada, miel, gelatina, los productos que contienen cafeína (café, té y refrescos).

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