COVID-19: Hablemos de nuestra salud mental
Según estadísticas del Instituto Nacional de la Salud Mental, el 18% de la población latina adulta tiene algún trastorno psicológico
In this photo illustration, a teenager poses for a picture with a laptop in Arlington, Virginia, June 11, 2021. - The US Centers for Disease Control and Prevention (CDC) said June 11 that emergency department visits for suspected suicide attempts by teenage girls rose significantly last year compared to 2019, highlighting the mental health impact of the pandemic. (Photo by Olivier DOULIERY / AFP) (Photo by OLIVIER DOULIERY/AFP via Getty Images) Crédito: Olivier Douliery | AFP / Getty Images
La larga pandemia del COVID 19 y los muchos cambios –tanto drásticos como menores– que impuso en nuestras vidas han tenido consecuencias para la salud mental de muchos latinos y latinas. Según estadísticas del Instituto Nacional de la Salud Mental, el 18% de la población latina adulta tiene algún trastorno psicológico.
“Es mucha gente, estamos hablando de más de 10 millones de personas”, amplía Nayla Lehrfeld, Supervisora Principal de Programa del Instituto de la Familia Puertorriqueña. “Y desafortunadamente, de esos 10 millones, solamente el 34% ha recibido tratamiento, que es algo que puede traer algún tipo de alivio”.
En la mayoría de los casos, se trata de personas afectadas por la ansiedad, la depresión o el estrés post traumático en diversos niveles de gravedad. En general, son problemas que se pueden tratar con citas generalmente semanales con terapeutas calificados.
“En algunos casos, como los de ansiedad o depresión, los medicamentos pueden ayudar”, agrega Nayla Lehrfeld, que tiene una Master en Trabajo Social Clínico y Psiquiátrico. “Pero no siempre son necesarios, y la decisión de usarlos la debe tomar el paciente en conversación con su psiquiatra”.
La proporción relativamente baja de latinas y latinos que reciben tratamiento se debe a razones muy diversas, desde la falta de recursos o de seguro de salud hasta la falta de conocimientos sobre la terapia, o la desconfianza. Para muchas personas de nuestra comunidad, no es fácil decidir cuándo ha llegado el momento de pedir ayuda. Nayla Lehrfeld explica que hay algunas señales de advertencia claras que nos pueden guiar.
“Esas señales las pueden dar los cambios personales, como cambios en las emociones, el estado de ánimo, la personalidad, el comportamiento, la sensibilidad o la concentración. O también los cambios en el sueño, el apetito o la energía”, comenta. “Y hay una segunda categoría de señales, que se refieren a la manera en que la persona funciona en la vida diaria. Por ejemplo, si la persona tiene problemas en el trabajo o en su vida social, eso puede indicar algún problema más serio”.
Hay una serie de razones o excusas por las que muchas personas no buscan tratamiento. (Y recordemos que apenas uno de cada tres de los 10 millones de hispanos que lo necesitan no lo están recibiendo). En columnas próximas trataremos las más comunes, pero en lo inmediato es importante aclarar que los tratamientos de salud mental son voluntarios y confidenciales, y que los terapeutas no le dicen a nadie “lo que tienen que hacer”, sino que ayudan a encontrar respuestas propias a los propios problemas.
Mientras tanto, si quieren buscar ayuda o saber más sobre los servicios del Instituto de la Familia Puertorriqueña, pueden llamar al (212) 229-6942, o visitar http://www.prfiorg.com.
Y para obtener más información sobre la Hispanic Federation, visiten www.hispanicfederation.org
¡Celebremos juntos el 31er aniversario de nuestra organización, y hasta la columna próxima! ¡Cuídense y cuiden a los demás!
-Frankie Miranda es el presidente de la Hispanic Federation