“Nunca encontramos a alguien vivo, la muerte se sentía en el aire”: sargento hispano NYPD recuerda los horrores del ataque terrorista 9/11

"No se podía creer lo que estaba ocurriendo, el edificio que estaba ahí desapareció y entonces el humo tomó toda el área; era como una zona de guerra, había incendios por todas partes", rememora Carlos Nieves

Casi 20 bandas de departamentos de policías participaron.
Casi 20 bandas de departamentos de policías participaron.
Foto: Getty Images

“Fue un momento muy impactante en mi vida”, resume el sargento Carlos Nieves del NYPD sobre las labores de rescate en las que participó inmediatamente después de los ataques terroristas de 9/11, dejando su entonces labor habitual como detective de narcóticos.

Ya llegar a la zona fue una hazaña: tuvo que usar un yate privado desde Brooklyn junto a otros policías, por el cierre de puentes y túneles. “Nosotros estábamos mirando y no se podía creer lo que estaba ocurriendo, el edificio que estaba ahí desapareció y entonces el humo tomó toda el área”, recordó Nieves en entrevista reciente con NY1 Noticias.

Cuando se derrumbaron la torre Sur y el edificio número 7 del World Trade Center “Se oyó un sonido como truenos y como el mundo se estaba moviendo. Yo ni miré porque supe lo que estaba pasando, no miré para arriba, no miré para atrás y todo el mundo comenzó a correr, corriendo lo más rápido posible”.

Lo que vivió ese día le ha dejado marcado para siempre: “Ese 11 de septiembre era un día bello, un día soleado, bonito y cálido. Pero aquí en esta área, era como una zona de guerra, había incendios por todas partes, mucho humo, mucha ceniza, mucha suciedad… Y también había mucha muerte que se sentía en el aire”, rememoró el sargento latino.

Junto a sus compañeros escaló una montaña de escombros buscando desesperadamente sobrevivientes: “En varias ocasiones, algunos gritaban ‘Encontré a alguien, encontré a alguien’. Y todo el mundo que estaba ahí se iba a esa área y comenzamos a sacar, hierros, cemento, vidrios y solamente para encontrar un brazo o una pierna, pero nunca encontramos a alguien vivo”.

Durante el transcurso de días, varias veces tuvo que suspender la búsqueda de sobrevivientes y refugiarse en un restaurante Burger King adyacente o en un autobús abandonado. Por seis meses el sargento Nieves trabajó jornadas de 16 horas entre la devastación.

Unos 343 bomberos, 37 policías de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey (PANYNJ) y 23 oficiales de NYPD murieron los primeros días, tres de ellos eran amigos: “Cuando yo era un policía nuevo, uno de ellos era mi sargento y nosotros nos llevábamos muy bien y él era una persona llena de energía”.

Casi 3 mil personas murieron en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Washington y Pensilvania, en el peor ataque terrorista en la historia de Estados Unidos. Sólo 60% de las víctimas mortales de ese día han sido identificadas. Y muchas más han fallecido o reportado enfermedades en años posteriores, a consecuencia de los hechos.

En particular, más de 250 uniformados de NYPD han muerto por enfermedades relacionadas con sus labores de rescate en la Zona Cero o están en malas condiciones de salud: “Y es algo triste porque duran dos o tres años sufriendo con estos cánceres que son muy raros”.

Aunque se considera saludable, desde entonces Nieves ha tenido problemas respiratorios. Las experiencias no son recuerdos agradables, dice, pero nunca olvidará el sacrificio de los hombres y mujeres bomberos, policías y voluntarios que corrieron a dar auxilio ese trágico día.