Los 8 alimentos que nunca debes congelar

Congelar ciertos alimentos es la mejor forma de alargar su tiempo de vida y sobre todo de minimizar el riesgo de patógenos que causan intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, existen productos cotidianos que debido a su composición es un absoluto error congelar. Estos son 8 alimentos que será mejor consumir frescos

Los cascarones de los huevos son de un material poroso, que en las condiciones adecuadas puede absorber todo tipo de bacterias como la salmonella, que ponen en riesgo la salud general. Sobre todo de personas con sistemas inmunológicos débiles.
Los cascarones de los huevos son de un material poroso, que en las condiciones adecuadas puede absorber todo tipo de bacterias como la salmonella, que ponen en riesgo la salud general. Sobre todo de personas con sistemas inmunológicos débiles.
Foto: Julia Filirovska / Pexels

Hoy en día congelar ciertos alimentos es una de las mejores maneras de alargar su tiempo de vida y tenerlos siempre disponibles. Las bajas temperaturas evitan que los alimentos se degraden y que los microorganismos se multipliquen aunque estos no mueran, es bien sabido que se trata de un método de conservación muy antiguo que es de gran ayuda para destruir bacterias más complejas como el anisakis, parásito que vive en algunos pescados. De tal modo que tiene todo el sentido congelar algunos alimentos como es el caso de diferentes tipos de carnes, aves, los pescados y mariscos, las nueces y bayas. Sin embargo, existen otros productos que debido a su composición no es la mejor idea congelar. Estos son los 8 productos que siempre será mejor consumir frescos:

1. Pepinos

Las verduras acuosas como los pepinos se congelarán bien, sin embargo el problema se presenta con el proceso de descongelación y es que en este paso es cuando se cambia por completo la textura de estos vegetales. Los pepinos se vuelven blandos, pierden su textura crujiente y se sienten mojados, por completo. La mejor recomendación es mantenerlos fríos en refrigeración, pero nunca congelarlos; de hecho sucede lo mismo con frutas como la sandía.

2. Pasta cocida

La pasta es un alimento cotidiano de lo más accesible y sencillo de preparar, la realidad es que la mejor manera de disfrutarla es recién cocida y cualquier italiano lo afirmará. Si bien existen muchos errores entorno a su cocción, como cocinar demasiado la pasta; congelarla probablemente es uno de los peores. Lo que sucede es que la pasta al ser congelada aumenta su contenido en agua y claro, una vez que se procede a descongelarla se convierte en un producto acuoso y sin textura. Recuerda que por algo todos los chefs del mundo recomiendan la pasta “al dente.”

3. Café en grano

En algún momento se tuvo la creencia de almacenar los granos de café en recipientes en el congelador, con el simple objetivo de mejorar su conservación. Sin embargo es un método sin sentido y de lo menos práctico: tomar una porción todas las mañanas, hará que los granos de café de manera constante estén siendo congelados y descongelados. Esto puede causar condensación y en pocas palabras arruinarlo. Además, el café es un producto tan aromático y poroso que uno de los peores errores de congelarlo es que podrá absorber fácilmente olores del congelador. Los expertos recomiendan congelarlo únicamente cuando se trata de grandes cantidades, deberán de estar perfectamente empaquetadas y nunca se deberán de abrir las bolsas ¡Ah! Y nunca lo hagas por más de un mes.

4. Leche

La leche es uno de los productos básicos que siempre es bueno tener en casa, sin embargo no es necesario congelarla y de hecho es un paso que puede afectar considerablemente su temperamento natural. Después de congelar y descongelar la leche, tendrá muchos grumos. Esto no es ideal para beber, y en general si la usas para cocinar es muy probable que cambie la textura de sopas, cremas y salsas. Siempre será mejor tenerla en refrigeración y si eres de aquellos que ama consumirla fresca, vale la pena irla comprando conforme la vayas a consumir.

5. Huevos enteros

No hay nada como consumir huevos frescos y es que son un producto que a pesar de ser propenso a contraer ciertas bacterias a través de su poroso cascarón. La realidad es que al cocinarlos bien, es la mejor manera de matar con todos los posibles patógenos como la salmonella. Es importante tener en cuenta que el interior pegajoso de los huevos enteros crudos se expandirá cuando se congelen, causando un desorden agrietado y con fugas en el congelador. Sin mencionar el potencial de crecimiento de bacterias. Desafortunadamente, incluso los huevos cocidos tampoco son una buena idea. Lo mismo ocurre con los productos a base de huevo como la mayonesa y el merengue.

6. Aguacates

En los últimos meses los aguacates están en todos lados y es que son un tesoro nutricional repleto de beneficios para la salud. Sin embargo congelarlos es el peor error de todos los tiempos, ya que lo único de que lograrás es despedirte de su centro sedoso y esa inigualable textura cremosa que los caracteriza. Congelarlos hace que pierdan por completo su textura original, apuesta por consumirlos frescos y recuerda que en general son un producto que está disponible todo el año (no es necesario congelarlos).

7. Hierbas frescas

En algún momento se puso de moda congelar en bolsas hierbas frescas como la menta, hierbabuena, albahaca, tomillo y otras, con el simple objetivo de alargar su tiempo de conservación y tenerlas a la mano en la cocina. Sin embargo, no es una buena costumbre: las bajas temperaturas harán que se tornen marrones al descongelarlas y terminaran por quemarse. Además, sus sabores y aromas nunca serán los mismos. Lo mejor que puedes hacer para aprovechar unos manojos de hierbas frescas es elaborar mantequillas, aderezos y pestos.

8. Quesos

No todos los quesos son iguales, todos sabemos que existen todo tipo de texturas y sabores. Sin embargo, de modo general congelarlos nunca será buena idea: los quesos blandos como el ricotta, el queso crema y el queso de cabra se separarán si se congelan y luego se descongelan. Esto cambiará la textura de formas extrañas. Si bien los quesos de texturas duras como el manchego, parmesano o el queso cheddar, sufrirán menos al ser congelados: la realidad es que nunca es buena idea, con refrigerarlos es más que suficiente.

Te puede interesar: