Joven inmigrante hispano murió ahogado en Nueva York; familia conmovida al recuperar su patineta y celular

Un inmigrante ecuatoriano de 21 años murió ahogado en una playa de Queens (NYC) y su familia recibió conmovida sus pertenencias gracias a una testigo también hispana de la tragedia

Rockaway Beach, NYC, 2015.
Rockaway Beach, NYC, 2015.
Foto: Mariela Lombard/El Diario NY

Joel Ismael León Espinoza, un inmigrante ecuatoriano de 21 años que trabajaba en la construcción, murió ahogado en una playa de Queens (NYC) y su familia recibió sus pertenencias gracias a una testigo de la tragedia.

El joven ambicioso garabateó sus sueños en notas adhesivas colocadas en su habitación en Queens: aprender a conducir, hablar mejor inglés, convertirse en diseñador gráfico, viajar a Japón; enumeró Daily News al entrevistar a su desconsolada madre, Elsa Espinoza, quien emigró con su hijo hace apenas dos años a EE.UU.

“Emigraron aquí tratando de tener una vida mejor, al igual que mi familia, y todo es tan trágico”

Linda Escobar, testigo de la tragedia playera

“Nunca se detenía”, dijo la señora de 45 años sobre su hijo, fallecido el 17 de junio en Rockaway Beach. “Quería aprender japonés y visitar Japón. Estaba trabajando, sacando sus papeles, estudiando”.

El joven inmigrante fue declarado muerto en el Hospital St. John después de que rescatistas lo sacaran del agua. La testigo Linda Escobar recordó la sombría escena en las aguas de Beach 98th St., donde luego encontró la mochila del joven víctima flotando en la marea, con su teléfono celular adentro, sonando una y otra vez. Quien llamaba era la madre de la víctima, que intentaba desesperadamente comunicarse con su hijo perdido.

“Es tan triste escuchar su voz”, recordó Escobar. “Es realmente triste… Tuve a este niño en mi mente desde que sucedió y solo lloro. Probablemente emigraron aquí tratando de tener una vida mejor, al igual que mi familia, y todo es tan trágico”.

Ese caluroso viernes con más de 90 grados F (32C), León fue a la playa con su patineta después de un largo día de trabajo y se despidió de su madre al salir. Fue una de las dos muertes en Rockaway Beach ese día, ambas sucedidas cerca de las 6 p.m. Diaka Kourouma, de 16 años, también se ahogó en una corriente mortal mientras nadaba con unos amigos. Su padre preocupado, que estaba visitando a familiares en Guinea, le había advertido que tuviera cuidado en su primer viaje a la playa ese día.

Escobar le informó a la señora Espinoza que había encontrado la patineta de su hijo en la playa. El hermano de la víctima pasó a recogerla un día después de la muerte. “Cuando le dije que tenía la patineta, lloró”, dijo Escobar sobre la madre. “Su hermano pequeño la estaba pidiendo. Son pequeñas cosas, pero significan algo”.

Rockaway Beach se ha convertido en una cuadrícula confusa de áreas que están fuera de los límites para nadar debido a un proyecto de rehabilitación de playas de $336 millones de dólares realizado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. Se supone que el área donde se ahogó León es sólo para recreación en la arena hasta al menos mediados de julio.