La baguette francesa es oficialmente parte del “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”

La baguette, el pan más popular que se consume en Francia, ahora forma parte del “patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”. La UNESCO señala que la baguette genera pautas de consumo y prácticas sociales que la diferencian de otros panes

La UNESCO señala que la frescura y la suavidad de la baguette ofrecen una experiencia sensorial especial.
La UNESCO señala que la frescura y la suavidad de la baguette ofrecen una experiencia sensorial especial.
Foto: smspsy / Shutterstock

La baguette ha recibido la protección de la UNESCO. El saber artesanal y cultura del pan baguette, el pan icónico de Francia es oficialmente parte del “patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”.

El pan largo y crujiente fue descrito por el presidente francés Emmanuel Macron como “250 gramos de magia y perfección en nuestra vida diaria”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), define el Patrimonio Cultural Inmaterial como “tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes”.

“A diferencia de otros panes, la baguette se elabora con sólo cuatro ingredientes (harina, agua, sal y levadura y/o levadura) de los que cada panadero obtiene un producto único”, comparte la UNESCO sobre el humilde pan francés que ahora se sitúa en el olimpo culinario.

La baguette requiere habilidades y técnicas especiales. La UNESCO describe el proceso de producción tradicional de la baguette, el cual implica pesar y mezclar los ingredientes, amasar, fermentar, dividir, relajar, moldear manualmente, segunda fermentación, marcar la masa con cortes poco profundos y hornear.

El organismo de las Naciones Unidas señala que la baguette genera unas pautas de consumo y unas prácticas sociales que la diferencian de otros panes: una compra diaria que conlleva visitas regulares a las panaderías.

De acuerdo a Associated Press (AP), el Observatorio del Pan de Francia indica que cada segundo se venden 320 baguettes en Francia, lo que significa que el país consume alrededor de 10 millones de baguettes cada año.

La UNESCO señala que la frescura y la suavidad de la baguette ofrecen una experiencia sensorial especial. Aunque la baguette tradicional de la panadería tradicional estaría en peligro según los amantes la baguette de calidad.

AP informó que “en enero, la cadena de supermercados francesa Leclerc fue criticada por panaderos tradicionales y granjeros por su publicitada baguette de 29 centavos, acusada de sacrificar la calidad de la baguette, la cual normalmente cuesta poco más de 90 céntimos de euro (poco más de 1 dólar)”.

La baguette se une a otros alimentos y culturas culinarias que figuran en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, como la cocina tradicional mexicana.

“Es un reconocimiento para la comunidad de panaderos artesanales y chefs pasteleros”, dijo Dominique Anract, presidente de la organización francesa de panadería Confédération Nationale de la Boulangerie-Pâtisserie Françoise.

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