El método científico de 5 pasos para detener el hipo
Un neurocientífico de Stanford revela técnica respaldada por ciencia: 3 inhalaciones y retención para detener hipo al instante

Siempre los episodios de hipo resultan ser muy incómodos. Crédito: Shutterstock
El hipo es una de esas molestias universales que todos hemos experimentado, pero pocos saben cómo detenerlo eficazmente. Andrew Huberman, reconocido neurocientífico de la Universidad de Stanford, ha revolucionado nuestra comprensión de este fenómeno con una técnica respaldada por la ciencia que promete eliminar el hipo en cuestión de segundos.
Según Huberman, explicado en su podcast “Huberman Lab”, el hipo surge por una razón muy específica: “La razón por la que tenemos hipos es porque experimentamos un espasmo del nervio frénico”. Este nervio, fundamental para nuestra respiración, controla la contracción del diafragma y posee una rama sensorial que detecta sensaciones en el diafragma y el hígado.
Esta doble función explica por qué el hipo puede resultar tan molesto e incluso doloroso. La contracción involuntaria genera una retroalimentación sensorial rápida que nuestro cerebro interpreta como una sensación desagradable, creando ese característico “hip” que conocemos tan bien.
La técnica revolucionaria: tres inhalaciones que cambian todo
Mientras que métodos tradicionales como respirar en una bolsa de papel o beber agua del lado opuesto del vaso han dominado el imaginario popular, Huberman sostiene que estos enfoques son “a menudo ineficaces”. Su propuesta se basa en un principio completamente diferente: interrumpir el espasmo del nervio frénico mediante hipercontracción seguida de relajación.
La técnica consiste en 5 pasos precisos que deben ejecutarse en secuencia:
1) Primera inhalación profunda: Realiza una inhalación grande y profunda exclusivamente por la nariz, llenando completamente los pulmones.
2) Segunda inhalación sin exhalar: Sin liberar el aire previo, ejecuta una segunda inhalación por la nariz. Aunque sea breve, debe introducir aire adicional.
3) Tercera micro-inhalación: Incluso si dura apenas un milisegundo, realiza una tercera inhalación nasal forzada.
4) Retención controlada: Mantén toda la respiración durante 15 a 20 segundos, resistiendo el impulso natural de exhalar.
5) Exhalación lenta: Finalmente, libera el aire gradualmente, ya sea por nariz o boca.
Huberman enfatiza que la segunda y tercera inhalación requieren esfuerzo físico considerable. “Se siente como una ‘inhalación brusca’ porque debes activar la musculatura de los músculos intercostales y el diafragma”, explica el neurocientífico.
La efectividad de este método radica en un fenómeno neurológico fascinante llamado hiperpolarización. La hiperexcitación del nervio frénico mediante este patrón “antinatural” de respiración provoca que el nervio tenga una probabilidad significativamente menor de activarse nuevamente durante un período prolongado.
Esta respuesta fisiológica rompe el ciclo de espasmos que caracteriza al hipo, permitiendo que el diafragma retorne a su patrón normal de contracción. Es importante retomar una cadencia respiratoria normal después de aplicar la técnica, y si el hipo persiste, el proceso puede repetirse una segunda vez.
Tipos de hipo: cuándo preocuparse
No todos los hipos son iguales. La Clínica Cleveland clasifica este fenómeno en 4 categorías distintas, según su duración y características:
* Hipo transitorio: Dura segundos o minutos y representa la forma más común. Generalmente, no tiene causa aparente y se resuelve espontáneamente.
* Hipo persistente: Se extiende más de 48 horas hasta un mes, pudiendo indicar condiciones médicas subyacentes.
* Hipo intratable: Persiste más de un mes y requiere intervención médica especializada.
* Hipo recurrente: Episodios que regresan con frecuencia, sugiriendo factores desencadenantes específicos.
El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido señala que frecuentemente no existe una razón obvia para el hipo transitorio, aunque algunos desencadenantes comunes incluyen estrés, emociones intensas como la excitación, y actividades relacionadas con comer y beber.
El hipo persistente e intratable puede originarse por condiciones más serias: enfermedades gastrointestinales como reflujo gastroesofágico, trastornos del sistema nervioso central, incluyendo accidente cerebrovascular o enfermedad de Parkinson, enfermedades pulmonares, tumores, alteraciones metabólicas, e incluso ciertos medicamentos como agonistas de dopamina o benzodiazepinas.
Mientras que el hipo transitorio raramente causa complicaciones, el hipo persistente puede generar problemas significativos: dificultades respiratorias, problemas para tragar o hablar, insomnio, agotamiento y pérdida de peso. Estos síntomas justifican consulta médica inmediata.
La próxima vez que experimentes esas molestas contracciones diafragmáticas, recuerda: tres inhalaciones, retención, y liberación. La ciencia está de tu lado.
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