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Líderes gremiales de restaurantes latinos en la Gran Manzana exigen que programa ‘Dining Out NYC’ funcione todo el año

Legisladores locales proponen expandir el plan de restaurantes abiertos a supermercados y bodegas

Solo 400 restaurantes completaron el proceso de licencia para usar aceras y espacios públicos en 2025, bajo los nuevos lineamientos de la Ciudad.

Solo 400 restaurantes completaron el proceso de licencia para usar aceras y espacios públicos en 2025, bajo los nuevos lineamientos de la Ciudad. Crédito: Fernando Martínez | Impremedia

Los gremios que representan a los restaurantes hispanos de la ciudad de Nueva York se unen a la petición de “cambiar por completo el menú” para simplificar y ampliar los procesos para aplicar al programa de Restaurantes al Aire Libre (‘Dining Out NYC’).

En febrero de 2024 el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (DOT) publicó nuevas normas con orientación precisa de cómo se pueden instalar mesas, sillas y protecciones en los espacios que serían autorizados en las aceras y en las calles en los cinco condados.

Pero casi un año después, por presiones de este sector comercial vital para la Gran Manzana, el Concejo Municipal está analizando las peticiones de los emprendedores gastronómicos, que califican la medida de limitar el programa de comidas en la calle, durante los ocho meses más cálidos del año (de abril a noviembre), como poco rentable.

En este escenario, hay un grupo de legisladores locales que están ganados a la idea de modificar la legislación original y dar carta blanca para que pueda retomarse las comidas en la calle durante todo el año. Adicionalmente plantean expandir el plan hacia supermercados y bodegas.

El año pasado, la Ciudad sustentada en una legislación local sustituyó la medida de emergencia implementada para asistir a estos establecimientos durante la crisis de COVID-19, por una versión permanente de ‘Dining Out NYC’. Esta nueva normativa introdujo regulaciones sobre el diseño, tarifas y un sistema de licencias que ha sido objeto de fuertes críticas al ser considerado como costoso y complicado.

Pocas aplicaciones aprobadas

Con base a datos compartidos esta semana por el Comité de Protección al Consumidor y al Trabajador de la cámara municipal, solo 400 restaurantes, 300 en las calles y 100 en las aceras, han completado el proceso de solicitud para comedores exteriores, incluyendo el pago anticipado de miles de dólares en tarifas por operar en esos espacios.

Otros 2,600 restaurantes habían obtenido autorización para operar este año con aprobaciones condicionales, según informaron las autoridades. Es decir, condicionadas a completar la documentación necesaria y pagar la tarifa.

Lo cierto es que todos los puestos de comida al aire libre en las calles tal como los conocemos actualmente, deben retirarse antes de este 29 de noviembre.

El programa de “emergencia” de comedor al aire libre llegó a incluir hasta 8,000 restaurantes y se le atribuye haber salvado 100,000 empleos durante la pandemia. Las proyecciones indican que podría reanudarse el 1 de abril de 2026 con la participación de tan solo unos cientos de locales.

Sandra Jaquez, presidente de la Asociación de Restaurantes, Bares y Lounges Latinos de la Ciudad de Nueva York (NYSLRA): “el proceso actual es muy complicado y caro”. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Restauranteros hispanos sobre la mesa

En este sentido, Sandra Jaquez, presidente de la Asociación de Restaurantes, Bares y Lounges Latinos de la Ciudad de Nueva York (NYSLRA) informó a El Diario que como gremio están dando testimonios y dando a conocer sus experiencias para impulsar la flexibilización del proceso de aprobación de estas licencias.

“Lo que hemos escuchado de aproximadamente 300 de nuestros miembros, es que consideran la comisión solicitada muy elevada. Y lo peor es que estar armando y desarmando las estructuras en la calle es muy engorroso y costoso”, refirió la líder gremial.

Además, en algunos sondeos de esta asociación, los propietarios de restaurantes cuestionan ferozmente que precisamente en Navidad y Año Nuevo, una de las temporadas de más movimiento de turistas y de fiestas corporativas en el año, tengan que retirar las estructuras que les permitiría atender a más clientes.

Tiempos muy difíciles

También en NYSLRA se ha ponderado que muchos dueños de restaurantes hispanos requerirían que la página web en donde se aplica para el programa sea mucho “más amigable”.

“Lo que la Ciudad debe tener claro es que gran parte de los restaurantes pequeños que son emprendimientos familiares, no se han recuperado de la pandemia. Estamos terminando un año que no ha sido rentable para la mayoría de este tipo de negocios. Vimos por un lado algunos cierres y por otra reducción de personal para poder sobrevivir”, expuso Jaquez.

Los portavoces de una de las asociaciones que integra a los “restauranteros’ latinos de la Gran Manzana reconoce que el alcalde saliente, Eric Adams, dio pasos importantes para dar alivios a los pequeños negocios. Ahora tienen la expectativa que el nuevo mandatario municipal, Zohram Mamdani, “sirva la mesa” para avanzar en políticas más flexibles para garantizar la expansión y la sobrevivencia de centenares de negocios gastronómicos.

Por su parte, Arelia Taveras, directora de la Asociación de Restaurantes Latinos de Long Island, con sedes en Brooklyn, El Bronx y Queens, está al frente de un grupo de defensa que ayuda a los establecimientos de comida, propiedad de latinos y minorías a alcanzar el éxito, tiene fuertes críticas a la forma en que se ha implementado programa para atender a clientes al aire libre.

“Lo que hemos observado es que los tiempos de procesamiento de los permisos para operar en calles y aceras, pueden tardar entre ocho y nueve meses. Lo que estamos solicitando es que puedan ofrecer licencias provisionales. También tenemos muy claro que el proceso es muy costoso para un restaurante pequeño”, acotó.

De acuerdo con las normas municipales las licencias tienen una validez de cuatro años y su otorgamiento o renovación cuesta $1,050. 

Asimismo, los restaurantes deben pagar un permiso revocable para usar el espacio en la acera o en la carretera. La tarifa del permiso revocable se paga anualmente y se determina según el sector en el que se ubica el local.

Arelia Taveras, líder de la Asociación de Restaurantes y Bares Hispanos de Long Island promueve revisiones al programa de cenas al aire libre.
Crédito: Fernando Martínez | Wikimedia Commons

“Solo para peces gordos”

La mayoría de los restaurantes en los condados fuera de Manhattan pueden esperar pagar $5 por pie cuadrado por espacio en la calzada y $6 por pie cuadrado por espacio en la acera, y los restaurantes en ciertas zonas de Manhattan pueden esperar pagar hasta $25 por pie cuadrado por espacio en la calzada y $31 por pie cuadrado por espacio en la acera. 

Si bien los restaurantes no tuvieron que pagar durante el programa temporal de alivio pandémico, estas tarifas permanentes son más económicas que el plan original para cafeterías al aire libre, donde los restaurantes al sur de la calle 96 en Manhattan pagaban $40 por pie cuadrado. Y los restaurantes en otros lugares pagaban $30 por pie cuadrado.

Sin embargo, para Taveras el proceso sigue siendo muy costoso porque en esta cuenta no se incluyen la inversión en el diseño y los materiales para instalar las protecciones al aire libre.

“El sistema está concebido para restaurantes grandes y emporios gastronómicos no para pequeños negocios familiares. Sé de persona que deben invertir hasta $20,000 para poder adecuarse para luego tener que desarmar todo en los meses fríos”, destacó la líder gremial.

Pelean por nuevas leyes

Las nuevas regulaciones del programa de comidas al aire libre post pandemia han generado críticas de los pequeños emprendedores, que están siendo apoyados por el concejal de Brooklyn, Lincoln Restler.

“En pocos días, en lugar de que los neoyorquinos disfruten de un bocado al aire libre de forma segura, tendremos miles de autos, camionetas y camionetas estacionados a lo largo de nuestras calles. Quién sabe cuántos restaurantes lograrán reabrir en abril, después de las costosas tarifas de desmontaje y almacenamiento de esta temporada”, cuestionó Restler.

Los nuevos anteproyectos de ley planteados por concejales demócratas además permitirían que supermercados y bodegas se unan al programa, también permitiría que algunos restaurantes extiendan sus instalaciones frente a propiedades vecinas, con permiso. Asimismo, se describen nuevas normas para la remoción de nieve, el saneamiento y la limpieza de intersecciones.

Un segundo proyecto de ley exigiría que la ciudad ofrezca solicitudes de permisos tanto en línea como presenciales.

La Administración Adams defiende estas regulaciones como parte de una estrategia para re imaginarse el paisaje urbano. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

La Ciudad defiende el programa

Para el alcalde Eric Adams, estas regulaciones representan uno de los esfuerzos más importantes de la última década para “reimaginar el paisaje urbano”, apoyar a los pequeños restaurantes, mientras se continúa acelerando la recuperación económica.

“Con ‘Dining Out NYC’, la campaña para eliminar las bolsas de basura de las calles, los esfuerzos para sacar los andamios que han estado instalados durante años y los cientos de millones invertidos en proyectos públicos, estamos transformando lo que se siente caminar al aire libre en Nueva York”, destacó el mandatario municipal.

Entretanto, en una audiencia del Concejo Municipal, el comisionado de DOT, Ydanis Rodríguez, afirmó que este programa ha sido un éxito, duplicando con creces el número de permisos para comer al aire libre emitidos en comparación con los niveles previos a la pandemia.

Rodríguez sugirió que el proceso de solicitud podría agilizarse si el Concejo eliminara algunas partes de la revisión, como la aprobación de la junta comunitaria.

En contraparte, desde ya juntas comunitarias están preparadas para oponerse a cualquier expansión de este programa, basados en el temor que se normalice el ruido y la basura, especialmente alrededor de los negocios que quedan al frente de unidades residenciales.

Solicitudes aprobadas:

  • 400 restaurantes (300 en las calles y 100 en las aceras) han completado el proceso de solicitud para comedores exteriores en este año.
  • 2,600 restaurantes han obtenido autorización para operar este año con aprobaciones condicionales, según informaron las autoridades.
  • 8,000 restaurantes y cafés formaron parte del programa de emergencia COVID-19 antes que el Concejo Municipal aprobara las nuevas regulaciones en 2024.

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