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Un nuevo plan apunta a cambiar cómo NYC enfrenta la crisis en el espacio público

Un informe de Vital City plantea coordinar vivienda, salud y justicia para romper el ciclo de crisis de personas sin hogar con enfermedades mentales en NYC

Homeless NYC

El estudio recalca que la falta de dirección hace que los programas para personas sin hogar no prosperen en la ciudad. Crédito: Mark Lennihan | AP

Las escenas se repiten a diario en Nueva York: personas en crisis durmiendo en estaciones del metro, deambulando por avenidas congestionadas o entrando y saliendo de hospitales, refugios y cárceles. Para residentes y autoridades, el problema parece insoluble; para quienes lo viven en carne propia, el sistema ofrece respuestas fragmentadas que rara vez conducen a una estabilidad real.

En ese contexto, el debate sobre cómo equilibrar compasión, seguridad pública y eficacia del gasto volvió al centro de la agenda urbana. Un nuevo informe de Vital City sostiene que la ciudad no enfrenta un problema imposible, sino uno mal organizado: intervenciones de emergencia que se repiten sin una estrategia sostenida para acompañar a las personas más vulnerables a lo largo del tiempo.

Un plan basado en evidencia para romper la “puerta giratoria”

El informe, titulado “Qué hacer (y no hacer) con las personas en crisis en las calles y el metro”, se enfoca en un grupo reducido pero altamente vulnerable de personas sin refugio con enfermedades mentales graves y adicciones. El diagnóstico es claro: Nueva York responde a crisis puntuales, pero carece de un sistema diseñado para llevar a las personas desde la desestabilización inicial hasta la atención continua y la vivienda permanente.

Según Vital City, la ciudad se encuentra una y otra vez con las mismas personas en las calles. Sin embargo, esas interacciones no están conectadas entre sí ni orientadas a resultados duraderos. El problema, afirma el informe, no es la falta de programas, sino la ausencia de coordinación y de rendición de cuentas claras.

Miles de millones en gasto, miles aun sin refugio

Nueva York destina más de $4,000 millones de dólares al año a servicios para personas sin hogar. Aun así, el recuento de 2024 registró 4,140 personas viviendo sin refugio cada noche. Aproximadamente la mitad de ellas, una población cambiante, pero identificable, transita repetidamente por calles, albergues, hospitales y el sistema penal sin lograr estabilidad.

“Los neoyorquinos parecen estar pagando demasiado por el movimiento y no lo suficiente por resultados duraderos”, señaló Elizabeth Glazer, fundadora de Vital City. “Ahora mismo nos motivan las crisis, no la búsqueda de soluciones. Afrontamos la emergencia, pero, ¿y luego qué?”.

El informe subraya que, aunque la mayoría de estas personas no es peligrosa, un pequeño subconjunto concentra un riesgo desproporcionado. En 2024, 1,285 personas sin hogar fueron arrestadas por agresión, una tasa más de 20 veces superior a la del resto de la población de la ciudad. Para Vital City, esta concentración hace viable una intervención intensiva y focalizada.

Un sistema fragmentado que no rinde cuentas

El anexo de datos del informe, “What the Data Show”, expone cifras que refuerzan el diagnóstico. Los arrestos de personas sin hogar aumentaron 38% desde 2022, alcanzando 15,274 arrestos en 2024. Entre 42% y 82% de toda la población sin refugio fue arrestada al menos una vez ese año, una tasa entre 24 y 48 veces mayor que la del resto de los neoyorquinos.

A pesar de este contacto constante con el sistema, la conexión con soluciones de largo plazo es mínima. En 2023, solo el 3% de las personas detenidas con enfermedades mentales graves fue vinculada a viviendas de apoyo tras su liberación. Al mismo tiempo, más de 4,100 unidades de vivienda de apoyo estaban vacías en 2024, mientras que apenas 175 personas lograron ocupar una, pese a que 955 habían sido aprobadas.

La preocupación pública también crece. Las llamadas al 311 por problemas relacionados con personas sin hogar se triplicaron entre 2019 y 2024, superando las 82,000 llamadas el año pasado.

Recomendaciones para un cambio estructural

Vital City propone reorganizar la respuesta de la ciudad en torno a un objetivo común: garantizar vivienda y servicios a cada persona durante el tiempo que sea necesario. Para lograrlo, el informe plantea algunas recomendaciones clave, entre ellas:

1) Hacer cumplir las normas en espacios públicos, asegurando que cada intervención incluya ofertas reales de tratamiento, alojamiento y un camino hacia la vivienda permanente.

2) Designar a un líder único en el Ayuntamiento, con autoridad para coordinar agencias, datos y presupuestos en salud, vivienda, transporte, policía y tribunales.

3) Tratar la vivienda como la base de la estabilización, ampliando colocaciones directas en viviendas de apoyo y eliminando barreras burocráticas.

4) Concentrar recursos en el pequeño grupo que genera mayor inestabilidad, utilizando datos integrados de justicia, salud y servicios humanos.

5) Reformar contratos y gastos, pagando por resultados duraderos y no por actividades aisladas.

El informe también plantea utilizar los traslados involuntarios de forma estratégica cuando exista peligro evidente, siempre como vía de acceso a atención continua y vivienda, y no como una medida que devuelva a las personas a la calle.

Ejemplos que muestran que sí es posible

Vital City cita modelos exitosos en Tokio, Helsinki y Houston, así como experiencias dentro de la propia Nueva York. Entre ellas, una coordinación diaria de más de 15 agencias para abordar a tiradores callejeros, una estrategia que ha contribuido a que los tiroteos estén en su nivel más bajo en décadas.

“Estamos hablando de un número relativamente pequeño de personas”, subrayó Glazer. “Esa es precisamente la razón por la que la ciudad puede, y debe, organizarse para acompañarlas, en lugar de someterlas a una crisis interminable”.

Un desafío inmediato para la próxima alcaldía

El informe concluye que el próximo alcalde, Zohran Mamdani, podría tener un impacto significativo desde el primer día si empodera a una figura de alto nivel capaz de integrar a todas las agencias involucradas. La clave, insiste Vital City, es que cada persona tenga un punto único de rendición de cuentas, independientemente de si se encuentra en crisis o en una etapa de mayor estabilidad.

A diferencia de otros problemas urbanos complejos, este, sostiene el informe, tiene soluciones probadas. Lo que falta no es dinero, sino una reorganización profunda del modo en que Nueva York decide coordinar, intervenir y medir resultados frente a una de sus crisis sociales más visibles y persistentes.

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