Crecen los créditos automotrices en impago: 6.65%, quienes están en mayor riesgo de perder sus vehículos
Aumento de embargos y endurecimiento del crédito reflejan presión económica sobre consumidores de bajos ingresos
El complejo entorno económico con alta inflación y aranceles están complicando que las personas paguen sus créditos, incluidos los automotrices. Crédito: Shutterstock
En octubre de 2025, la morosidad en préstamos automovilísticos alcanzó un alarmante 6.65%, revelando una creciente crisis para los prestatarios de alto riesgo en EE. UU., mientras los de bajo riesgo se mantienen estables en medio de una presión económica severa. Esta cifra es 0.15% más alta que la registrada en septiembre y, de acuerdo con Fitch Ratings, representa el nivel más alto de morosidad desde 1994.
Para finales de diciembre, la actualización de las cifras refleja que el mercado de préstamos automotrices en Estados Unidos enfrenta una dualidad crítica: por una parte, los prestatarios con buen crédito mantienen la estabilidad, mientras que los sectores de menores ingresos están cada vez más inmersos en una crisis de impagos no vista, al menos en la última década.
A nivel general, aunque el volumen total de deuda se reporta estable en $1.66 billones de dólares, la calidad de esa deuda se está deteriorando rápidamente entre los estadounidenses más vulnerables, quienes han dejado de pagar sus créditos.
La brecha se ha ensanchado entre los deudores de crédito automotriz
De acuerdo con expertos, el panorama actual se define como una ‘fractura crediticia’: los prestatarios prime (bajo riesgo) continúan mostrando una resiliencia notable, con una tasa de retraso de apenas 0.37%, una cifra que se ha mantenido prácticamente plana durante todo el año.
Mientras que los clientes subprime (alto riesgo) están cayendo, cada vez con mayor frecuencia en morosidad a niveles no vistos desde los años 90. En conjunto, la tasa de impagos de 90 días o más el total del mercado se sitúa en el 5.0%, muy cerca del pico histórico del 5.3% que se alcanzó en 2010 tras la crisis financiera.
Esta mora ha provocado que el pago promedio mensual por un vehículo nuevo oscile entre $750 – $756, niveles que representan en muchos casos, más del 20 y hasta el 30% del ingreso mensual neto de una familia promedio.
El panorama de los créditos automotrices para diciembre
El mes de diciembre, considerado un mes de alto gasto en el que aumenta la presión sobre el presupuesto familiar por las fiestas, también influye en la mora en los créditos automotrices. Sin embargo, la presión será mayor al incluir la inflación persistente y el regreso de los pagos de préstamos estudiantiles (con una morosidad del 9.4%), ya que millones de hogares tienen poco margen de maniobra para cubrir sus cuotas vehiculares.
Ante el aumento del número de créditos en impago, las instituciones de crédito han comenzado a endurecer los requisitos de aprobación, especialmente para autos usados, donde la aprobación de préstamos subprime han caído un 12% anual.
Otra consecuencia grave de esta situación es el aumento en el número de embargo de vehículos (reposiciones), ya que los prestamistas están actuando con mayor rapidez ante los retrasos que superan los 60 días. Estas cifras son mayores en la venta de autos usados, con un crecimiento en la morosidad del 1.9%, superior al 0.6% de los vehículos nuevos, cifras que nuevamente reflejan que el mercado de segunda mano es donde más sufre la clase media-baja.
Las instituciones crediticias consideran los préstamos de alto riesgo como los que se conceden a consumidores con puntuaciones crediticias más bajas o historiales de crédito limitados y que por su mayor nivel de riesgo de ser pagados, se les aplican intereses más altos para compensar la mayor probabilidad de impago.
Instituciones de crédito comienzan a resentir a crisis
Entre las instituciones que están empezando a resentir el impacto de este número creciente de créditos en impago se encuentran PrimaLend, que ofrece financiamiento automotriz mediante la opción “compre aquí, pague aquí”, donde los concesionarios venden y financian directamente vehículos a clientes con crédito limitado, solicitó el mes pasado la protección por quiebra.
Mientras que Tricolor, que vendía coches y concedía préstamos sobre todo a comunidades hispanas de bajos ingresos del suroeste de Estados Unidos, se declaró en quiebra en septiembre, entre acusaciones de fraude por parte de sus propietarios.
Este tipo de empresas son consideradas como los termómetros más sensibles para medir cuándo la población de bajos ingresos se queda sin liquidez.
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