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Cuál es el origen de los pesebres en Navidad: el primero fue creado en 1223

El pesebre navideño nació en 1223 gracias a San Francisco de Asís, convirtiéndose en una tradición que hoy une fe, historia y familia

Con el paso del tiempo, la escena del pesebre fue sumando elementos: la estrella de Belén, los ángeles y, más adelante, los Reyes Magos.

Con el paso del tiempo, la escena del pesebre fue sumando elementos: la estrella de Belén, los ángeles y, más adelante, los Reyes Magos. Crédito: Kipgodi | Shutterstock

Un niño envuelto en pañales nació en Belén hace más de 2,000 años. En un entorno humilde, sin comodidades y rodeado de animales, Jesús llegó al mundo junto a María y José. Ese relato, narrado en los Evangelios, se convirtió con el paso de los siglos en una de las representaciones más reconocibles de la Navidad: el pesebre.

Pero esta tradición, presente hoy en hogares, iglesias y plazas de todo el mundo, no surgió de inmediato. Su origen tiene una fecha concreta, un lugar específico y un protagonista clave.

Cuándo se creó el primer pesebre

La palabra “pesebre” proviene del latín praesēpe, que hace referencia al comedero de animales donde, según la tradición cristiana, fue acostado el niño Jesús.

La primera recreación del nacimiento no fue una escena con figuras, sino una representación viva.

El responsable fue San Francisco de Asís, conocido por su vida austera y su cercanía con los más pobres. En la Navidad de 1223, en el pequeño pueblo de Greccio, Italia, decidió recrear el nacimiento de Jesús de una manera distinta.

“Fue San Francisco de Asís el que recreó el nacimiento de Jesús narrado en la Biblia. En un pesebre, reunió a gente del pueblo y a animales. Así yació el primer pesebre en la historia”. Así describe ese momento la hermana Mónica Sáenz, coordinadora de la maestría en Teología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Según explica la religiosa, San Francisco no buscaba una puesta en escena teatral, sino una vivencia espiritual cercana. Convocó a los habitantes de Greccio para recordar la Navidad como un hecho real y tangible.

En un establo colocó una mula, un buey, ovejas y otros animales, mientras los vecinos asumían los roles de María, José y los pastores.

“Y es así como, a través del primer pesebre, la gente pudo ver el significado del nacimiento. Pese a ser el rey del universo, Jesús fue enviado a la Tierra a nacer en completa humildad rodeado de la gente más pobre, pero grande en espíritu. Ese era el mensaje que San Francisco de Asís intentó trasmitir”, detalló.

Con el paso del tiempo, la escena fue sumando elementos: la estrella de Belén, los ángeles y, más adelante, los Reyes Magos.

Una tradición navideña

La representación del pesebre se difundió rápidamente por Italia y luego por Europa, impulsada por las órdenes franciscanas. Con la llegada del cristianismo a América, la tradición se adaptó a cada cultura, incorporando materiales, vestimentas y paisajes locales.

Hoy, armar el pesebre es una costumbre que reúne a las familias y transmite valores como la humildad, la solidaridad y la esperanza.

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