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Premio mayor del Powerball: qué es la “fiebre de la lotería” y qué riesgos implica

El jackpot de Powerball despierta expectativas millonarias, pero especialistas alertan sobre decisiones impulsivas y riesgos financieros

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Muchas tiendas están registrando una gran afluencia de personas que buscan un ticket del Powerball. Crédito: Damian Dovarganes | AP

El premio mayor del Powerball volvió a sacudir a Estados Unidos al alcanzar los $1,700 millones de dólares, una cifra que reaviva sueños de riqueza instantánea y largas filas en puntos de venta.

El monto, uno de los más altos en la historia del juego, no solo atrae a jugadores habituales, sino también a personas que rara vez compran boletos y que se dejan llevar por la expectativa de un cambio de vida radical. Para los expertos, este fenómeno tiene nombre: la “fiebre de la lotería”.

En las horas previas al sorteo, estaciones de servicio y tiendas de conveniencia reportan un aumento notable en la venta de boletos. El entusiasmo se alimenta de historias de ganadores pasados, cálculos sobre qué harían con el dinero y conversaciones que convierten la probabilidad mínima en una ilusión tangible. Sin embargo, las matemáticas son claras: las posibilidades de acertar el premio mayor del Powerball son de una entre 292 millones, un dato que suele quedar relegado frente a la emoción del momento.

Economistas y planificadores financieros advierten que la “fiebre de la lotería” no se limita al acto de comprar un boleto. “El problema comienza cuando las personas toman decisiones financieras basadas en un evento extremadamente improbable”, señalan. Algunos jugadores gastan más de lo que pueden permitirse, posponen pagos importantes o incluso recurren a créditos con la esperanza de recuperar el dinero tras el sorteo. La expectativa del premio funciona como un sesgo que nubla el juicio.

Los expertos en lotería recomiendan a los jugadores solo comprar los boletos que se pueden costear y no crearse falsas expectativas. (Foto: Nick Ut/AP)

Cuando la ilusión supera a la realidad financiera

El impacto psicológico también es significativo. Estudios sobre comportamiento económico muestran que los jackpots extraordinarios activan mecanismos similares a los de otros fenómenos de consumo impulsivo. El cerebro sobrevalora la recompensa potencial y subestima el riesgo, una combinación que explica por qué, cuando el premio crece, también lo hacen las ventas. Para muchos, comprar un boleto no es solo apostar, sino adquirir unos días de fantasía, conversación social y esperanza compartida.

Paradójicamente, ganar tampoco garantiza un final feliz. Asesores financieros recuerdan que una parte considerable de los ganadores de grandes loterías enfrenta problemas económicos pocos años después. La falta de planificación, el gasto descontrolado, las malas inversiones y la presión de familiares y conocidos pueden erosionar fortunas multimillonarias. Por eso, los expertos recomiendan que cualquier ganador busque asesoría profesional inmediata y mantenga el anonimato cuando la ley lo permita.

Otro punto clave es la elección entre cobro en anualidades o en pago único. Aunque el monto anunciado alcanza los $1,700 millones, la cifra real que recibiría un ganador depende de esa decisión y de los impuestos federales y estatales. El pago en efectivo suele ser sustancialmente menor, y aun así, las retenciones fiscales pueden reducirlo de forma drástica. Comprender estas variables es esencial para no caer en falsas expectativas.

Desde una perspectiva social, la “fiebre de la lotería” también abre un debate sobre el papel de estos juegos como fuente de ingresos públicos. Muchos estados destinan parte de la recaudación a educación y programas sociales, un argumento que suele destacarse en campañas oficiales. No obstante, críticos señalan que el peso de esas ventas recae de manera desproporcionada en comunidades de menores ingresos, donde la promesa de un premio transformador resulta especialmente seductora.

En el plano individual, los especialistas aconsejan establecer límites claros antes de participar. Comprar uno o 2 boletos como entretenimiento ocasional es distinto a convertir el sorteo en una estrategia financiera. “La lotería no debe verse como un plan de retiro ni como una solución a problemas económicos”, subrayan los expertos. Mantener un presupuesto, evitar compras compulsivas y recordar las probabilidades reales son pasos básicos para un juego responsable.

Mientras tanto, el sorteo del Powerball continúa capturando la atención nacional. Redes sociales, oficinas y hogares se llenan de cálculos imaginarios sobre mansiones, viajes y donaciones. La cifra de $1,700 millones funciona como un imán que concentra deseos colectivos y conversaciones cotidianas. Sin embargo, más allá del espectáculo, la advertencia de los especialistas es clara: disfrutar la ilusión puede ser inofensivo, pero dejarse arrastrar por la fiebre de la lotería puede tener consecuencias financieras reales y duraderas.

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