Luego de 220 años enfrentando epidemias mortales NYC trata de entender la grave crisis de desesperanza juvenil
El Departamento de Salud pondera que en los últimos cuatro años se han creado programas de ayuda gratuitos y al alcance de todas las familias
El suicidio es ahora la segunda causa principal de muerte en jóvenes de 10 a 24 años. Crédito: Shutterstock
En el 2025 que acaba de concluir, la Ciudad de Nueva York conmemoró los 220 años de la creación del Departamento de Salud, el cual se conformó en 1805 como respuesta a la devastadora epidemia de fiebre amarilla
Tras más de dos siglos y habiendo superado diversas crisis sanitarias, la Gran Manzana considerada pionera mundial en el establecimiento de una institución centralizada para abordar los desafíos de salud pública de su población, se enfrenta actualmente a una compleja epidemia que difícilmente podrá ser controlada mediante un medicamento o una vacuna: una dramática y ascendente crisis de salud mental, que se está afincando con mucha más fuerza en los jóvenes y adolescentes.
Durante décadas la Ciudad luchó para contener enfermedades mortales como la fiebre amarilla, la tuberculosis y el cólera. Luego vinieron desafíos más modernos como el VIH-Sida y más recientemente la COVID-19. Ante todos estos “enemigos” virales y patógenos, la ciudad de los rascacielos estuvo siempre en el mapa mundial, como la más proactiva ofreciendo respuestas claras.
Y también ha enfrentado desafíos de salud mental derivados principalmente de las perturbaciones emocionales causados por las guerras y las crisis del crack, la heroína y las drogas sintéticas.
El nuevo enemigo no solo es silencioso, sino que es como una especie de monstruo de mil cabezas, aunque el Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York (DOHMH) pondera que después de la pandemia de COVID-19 se concibieron programas de ayuda sólidos y únicos en el todo el país, disponibles para las familias en todos los idiomas y sin importar su estatus migratorio.
“Demasiados jóvenes están pasando por dificultades, pero a través de programas que se adaptan a sus necesidades estamos fomentando una cultura donde nadie tenga que sufrir en soledad. Cualquier persona que necesite apoyo puede llamar o enviar un mensaje de texto al 988 en cualquier momento para hablar con un consejero capacitado que puede ayudar a conectarlos con los recursos que satisfagan sus necesidades específicas”, reiteran portavoces de DOHMH.
Tristeza y desesperanza
Un informe de la contraloría municipal divulgado en diciembre y que se cruza con una docena de hallazgos científicos similares, reconfirma con números más claros, que las escuelas públicas de la ciudad se enfrentan a una creciente crisis de salud mental juvenil.
Los datos son duros: cerca del 40% de los estudiantes de secundaria reportan tristeza o desesperanza persistente.
El informe, basado en análisis de datos y entrevistas, revela que los estudiantes de los planteles públicos de Nueva York tienen 21 veces más probabilidades de buscar apoyo de salud mental en la escuela que en una clínica comunitaria.
Sin embargo, el sistema no satisface esta demanda: más del 70% de las escuelas no cumplen con los estándares nacionales de personal de trabajadores sociales. Y el 53 % no cuenta con suficientes orientadores.
Además, se estima que 88,000 estudiantes de color e hispanos, que son estudiantes de inglés como segundo idioma (ELL), asisten a escuelas sin personal bilingüe de salud mental.
“Muchos jóvenes con los cuales hablo, me dicen que no tienen motivación para estudiar porque sienten que en estos tiempos para nada sirve. Que no hay posibilidades de salir del círculo de pobreza de sus padres a quienes ven trabajando día y noche para seguir viviendo en la miseria. No hay motivación por un futuro mejor. Y las redes sociales hacen que se vivan comparando. Que se sientan menos. Es un momento complicado”, relató a El Diario un consejero escolar hispano de un plantel del sur de El Bronx quien prefirió no identificarse.
Cada persona es un universo
Ahora el desafío es gigantesco, muchos que enfrentan alguna afección de salud mental, no reconocen o no aceptan los síntomas. En gran parte de los casos, solo buscan ayuda cuando podría ser demasiado tarde.
“La ansiedad, la depresión y otras patologías de salud mental no son estados de ánimo pasajeros. Son trastornos con causas biológicas, psicológicas y sociales. Hay tratamientos y terapias, pero debe ser manejado en base a factores muy individuales. No estamos al frente de un virus que se combate con un grupo de fármacos. Cada persona responde distinto al tratamiento: lo que funciona para una, puede no funcionar para otro. Por eso creo que se trata de la más compleja crisis de salud que enfrenta esta ciudad en su historia”, opinó Miguel Lázaro un consultor de salud mental de una organización comunitaria que aborda el tema en poblaciones vulnerables de El Bronx.
De acuerdo con los registros históricos disponibles entre 1940 y 1950 por el impacto de la segunda guerra mundial el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York empezó a tener una mirada diferente al tema de salud mental. En efecto se crean los primeros servicios de higiene mental impulsados por psiquiatras progresistas y movimientos de reforma social.
Ahora en medio de la celebración de más de dos siglos de la creación de la institución de salud pública en la Gran Manzana, surgió una gran interrogante: ¿cómo hacer frente al hecho de que casi uno de cada cuatro adultos experimenta un trastorno de salud mental al año y que casi la mitad de los adolescentes consultados no tengan esperanzas en el futuro?
Algunos datos previos ya empezaban a darle forma a esta crisis de salud pública. Derivado del Informe de Salud Mental de los Neoyorquinos de 2024, el 15% de los niños de 3 a 13 años en la ciudad de Nueva York recibió un diagnóstico de salud mental. El diagnóstico más común fue la ansiedad, con un 8%, seguido de la depresión con un 3%.
Todos los registros estatales de Nueva York apuntan a que el suicidio es ahora la segunda causa principal de muerte en jóvenes de 10 a 24 años.
Hay otros hallazgos: Los estudiantes afroamericanos y latinos enfrentan mayores riesgos que sus compañeros blancos, y los jóvenes LGBTQ+ tienen cuatro veces más probabilidades de considerar seriamente terminar con su existencia.
La cultura de la inmediatez
Ante este tema tan multidimensional, el psiquiatra Victor Figueroa, en un ensayo titulado ‘La desesperanza silenciosa’ subraya que entre múltiples factores en la era actual, el impacto digital es innegable.
El especialista cita cómo diversos estudios recientes han mostrado que el uso intensivo de redes sociales, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, se asocia a mayores niveles de ansiedad, depresión y problemas de autoestima.
“No se trata de demonizar la tecnología, sino de reconocer que la constante comparación con los demás (fotos editadas, vidas aparentemente perfectas) crea una presión insoportable”, indica.
Asimismo, pondera que la cultura de la inmediatez, propia de las plataformas digitales, también moldea las expectativas: Todo debe ser rápido: el éxito, la respuesta a un mensaje, la validación social. Esta lógica choca con los procesos reales de la vida, que requieren tiempo, paciencia y esfuerzo sostenido.
“El resultado es un desajuste emocional: los jóvenes sienten que avanzan demasiado lento o que nunca alcanzan lo suficiente, lo cual alimenta la desesperanza”, concluye.
Crisis continuas
Por años las crisis de salud mental de Gran Manzana estaban casi que exclusivamente abordadas desde la perspectiva de personas desamparadas, que deambulan en las calles o en el Subway que obviamente requieren atención psiquiátrica. También bajo la mirada de las diferentes crisis de abuso de sustancias.
Ya es historia como el Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York (DOHMH) enfrentó en los años 80 la crisis del crack con un impacto terrible en casos de paranoia, ansiedad severa, depresión y estrés crónico, que de alguna manera generaron acciones y programas comunitarios de salud mental asociados con el uso de drogas.
En los años 90 la crisis de la heroína obligó al DOHMH a atender los brotes epidémicos de sobredosis y aumento de hospitalizaciones psiquiátricas.
Ante las crisis del crack y la heroína en los años 2000 ya la Ciudad tuvo más experiencia para abordar el desafío de la mezcla de opioides y drogas sintéticas. Y más recientemente la “bomba” que significa el fentanilo y las mezclas con heroína y cocaína.
DOHMH: Hay recursos, busque ayuda
El Departamento de Salud cuenta con varios programas que apoyan a los jóvenes, entre ellos:
- El 988 está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para conectar de forma confidencial a quienes llaman con recursos locales de salud mental que satisfagan sus necesidades, incluidos los menores de edad.
- NYC Teenspace, un programa digital gratuito que conecta a los residentes de la Ciudad de Nueva York de 13 a 17 años con un terapeuta con licencia.
- Caring Transitions, en colaboración con Health + Hospitals, para apoyar a los jóvenes de 5 a 17 años que han sido hospitalizados o atendidos en una sala de emergencias en Queens y el Bronx, y a sus familias, durante 90 días después del alta.
- La Ciudad trabaja para garantizar que las enfermeras escolares estén capacitadas para reconocer y responder a los signos de problemas de salud mental.
- Se han publicado guías para jóvenes, cuidadores y adultos sobre cómo mitigar los efectos negativos de las redes sociales.
- Entre noviembre de 2022 y octubre de 2025, los programas de salud mental comunitaria han llegado a más de 10,000 jóvenes.
Una historia, varias crisis…
- 1805: En respuesta a las repetidas epidemias de fiebre amarilla, el Consejo Común (predecesor del actual Concejo Municipal) nombró este año una Junta de Salud de la Ciudad de Nueva York, formada por tres comisionados de salud.
- 1866: Para hacer frente a los continuos brotes de cólera, la legislatura del Estado de Nueva York creó la Junta Metropolitana de Salud, la primera autoridad municipal de salud pública en los Estados Unidos
- 1904: La Ciudad de Nueva York abrió su primera clínica para el tratamiento de la tuberculosis.
- 1947: En una de las campañas de salud pública más históricas de la ciudad, 6,3 millones de neoyorquinos fueron vacunados contra la viruela en un solo mes.
- 1985: El Departamento de Salud comenzó a ofrecer pruebas gratuitas y anónimas del VIH y siguió dedicando importantes recursos a la atención de las personas LGBTQ+
- 2020: Una enfermera de Queens recibió la primera vacuna contra el COVID-19 administrada en los Estados Unidos, lo que marcó el inicio de la histórica campaña de vacunación de Nueva York.
- 2023: Se lanzó la campaña HealthyNYC, con el objetivo de aumentar la esperanza de vida de los neoyorquinos a al menos 83 años para 2030, al tiempo que se reducen las desigualdades en la salud que sufren los neoyorquinos de bajos ingresos, afroamericanos y latinos.
- 2025: Para abordar la principal causa de muerte evitable entre los neoyorquinos, las enfermedades crónicas como las enfermedades cardiacas, la diabetes y el cáncer detectable mediante pruebas de detección. DOHMH publicó “Abordar las desigualdades inaceptables: una estrategia contra las enfermedades crónicas para la Ciudad de Nueva York“.