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El legado de Nicolás Maduro y su chavismo sin Chávez en Venezuela

¿Qué huella deja la gestión de Nicolás Maduro en Venezuela, tras casi 13 años de chavismo sin Chávez y la intervención militar de EE.UU. para su "captura"?

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Crédito: Deutsche Welle

Nicolás Maduro “fue la oportunidad perdida del chavismo para hacer las cosas distintas”, afirma a DW el doctor en ciencia política venezolano Andrés Cañizalez. “No tuvo la valentía o el poder para hacer los cambios que requería el país, aprovechando la muerte de Chávez”, evalúa. Y se refiere a una rectificación a fondo, tanto del modelo económico como del político.

Delfín de Chávez

Había pasado de conductor de autobús y dirigente sindical a presidente de la Asamblea Nacional (2005-2006), ministro de Exteriores (2006-2012) y vicepresidente de Venezuela (2012-2013), cuando fue designado por el entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013) como su heredero político, para dirigir el país y su proyecto de “socialismo del siglo XXI”.

“Reconocido por su imprudencia disfrazada de sentido del humor y sus intervenciones delirantes”, llegó al poder con “comentarios fuera de lugar disfrazados de comedia “, resalta un perfil del medio colombiano Cambio. Y no soltó la silla presidencial desde que reemplazara a Chávez tras su muerte prematura. “No soy Chávez, pero soy su hijo”, diría en su primera campaña electoral.

Polarización

Ya su elección en 2013, con 50.61% de los votos frente al 49.12% del candidato opositor, Henrique Capriles, con la participación de casi el 80% del padrón electoral, fue “sumamente disputada”, recuerda Cañizalez. Y dejó clara la polarización política que vivía el país.

En su opinión, “esa elección, donde la gente le votó sin ser una gran figura conocida, porque Chávez dijo que votaran por él”, habría sido el momento de aplicar una política de apertura a la oposición y restablecer libertades económicas coartadas, aun manteniendo el rol central histórico del Estado venezolano. Pero ese giro de timón, difícil de esperar del delfín de Chávez, no ocurrió.

Propaganda y represión

Por un lado, el aparato propagandístico del chavismo intentó “mantener vivo el discurso socialista y antiimperialista legado por Hugo Chávez, y a Maduro como su heredero oficial”. Mientras, por otro lado, el aparato de represión del Estado se concentró en controlar a la oposición por la fuerza, observaba, hace ya una década, el politólogo venezolano Víctor M. Mijares, en entrevista con DW.

En un escenario internacional marcado por la crisis en los precios del petróleo y el enfriamiento del apoyo regional, junto a un contexto nacional de creciente deterioro económico y social (devaluación monetaria, inflación, desabastecimiento y protestas ciudadanas), Maduro asumió una “posición reactiva”, “cada vez más agresiva” para compensar el déficit de gobernabilidad, describía Mijares. Y esa realidad no cambió mientras el hijo político de Chávez se mantuvo en el poder.

Hiperinflación, éxodo y posibles crímenes de lesa humanidad

A Maduro se le vincula ya en el imaginario venezolano con la hiperinflación, especialmente feroz en torno al 2015. Con el éxodo masivo de más de 8 millones de venezolanos en la última década. Y con posibles crímenes de lesa humanidad (ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y detenciones arbitrarias) investigados por la Corte Penal Internacional, enumera Cañizalez.

Su legado es muy “pobre” y “negativo” en materia económica, social y de derechos humanos, resume. No hay leyes, políticas o siquiera obras públicas innovadoras que asociar a su nombre.

“Es un legado de horror y destrucción maquillado con petrodólares y economías ilícitas”, sentencia, por su parte, el periodista y defensor de derechos humanos venezolano Luis Carlos Díaz, quien denunció haber sufrido en carne propia detención y torturas en su país.

Saqueo de recursos públicos

Para Díaz, se trata de un legado conjunto de Maduro y Chávez, que tomará varias generaciones superar y que incluye tanto “el mayor saqueo de recursos públicos que haya sufrido un país en este continente” como “prácticas de terrorismo de Estado que no se veían en América Latina desde las dictaduras del Cono Sur”, dice a DW.

El comunicador venezolano resalta, además, el apoyo recibido por ambos dirigentes de parte de “un sector de la izquierda internacional, a la que han financiado con dinero público que necesitaba el país”, que actualmente vive una crisis humanitaria y recibe asistencia del Programa Mundial de Alimentos.

Maduro insistió hasta el cansancio en llamarse “presidente obrero”. Pero parte de su legado es también “la destrucción del salario y las pensiones”, subraya Cañizalez, pues el salario mínimo y las pensiones están hoy, en Venezuela, por debajo de un dólar al mes.

El más cuestionado, “un dictador”

A esto se suman una lista que aún cuenta más de 860 presos políticos, más de una decena de partidos intervenidos y cientos de inhabilitaciones a cargos públicos, lo mismo de cargos medios que de posibles candidatos presidenciales como la ahora Premio Nobel de la Paz María Corina Machado.

Y al menos cinco procesos de diálogo con la oposición, promovidos con mediación internacional, que terminaron convirtiéndose siempre en “trampas” para desescalar crisis políticas y debilitar a sus adversarios sin llegar a las exigidas elecciones libres y transparentes.

En casi 13 años de chavismo sin Chávez, tras tres elecciones presidenciales, siempre ajustadas o controvertidas, Nicolás Maduro se convirtió en uno de los mandatarios latinoamericanos de más cuestionada legitimidad de la última década, incluso frente a sus aliados de la izquierda regional.

Para muchos dentro y fuera de Venezuela, a más tardar tras el internacionalmente denunciado “fraude electoral” del 28 de julio de 2024, claramente “un dictador”.

“Capturado” por Estados Unidos

Castigado con sanciones por Estados Unidos, acusado de “narcotraficante” y amenazado por meses con una intervención militar, Maduro fue “capturado y sacado” de Venezuela este 3 de enero por el Ejército estadounidense, después de lanzar un “ataque a gran escala” contra el país.

Más allá del significado de este día para el derecho internacional, “Maduro, de alguna manera, labró esto que ha ocurrido”, concluye Cañizales, “con un costo muy alto para la sociedad venezolana”.

(chp)

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