window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

EE.UU. cerró 2025 con 23 desastres climáticos multimillonarios

Un nuevo reporte revela que 2025 dejó $115,000 millones en pérdidas por clima extremo y que el conteo oficial cambió de manos

Incendio Los Ángeles

Los devastadores incendios registrados en Los Ángeles a inicios de 2025 fue la catástrofe natural más costosa para EE.UU. Crédito: Ethan Swope | AP

Estados Unidos vivió en 2025 uno de los años más costosos de su historia reciente en materia de desastres climáticos.

Un total de 23 eventos meteorológicos extremos superaron el umbral de los $1,000 de dólares en daños cada uno, con pérdidas acumuladas que alcanzaron los $115,000 millones, de acuerdo con un análisis publicado el 8 de enero de 2026 por la organización científica Climate Central.

La cifra no solo confirma una tendencia al alza en la frecuencia y severidad de estos fenómenos, sino que también marca un cambio institucional sin precedentes: por primera vez en más de 4 décadas, el registro oficial de estos desastres ya no proviene del gobierno federal.

Hasta 2024, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) era la entidad responsable de documentar los llamados “billion-dollar disasters”, una base de datos creada en 1980 que se convirtió en el estándar de referencia para gobiernos, aseguradoras, científicos y medios de comunicación. Sin embargo, en mayo de 2025 la NOAA anunció que dejaría de actualizar ese registro, manteniendo solo los datos históricos de 1980 a 2024. A partir de ese momento, la tarea fue asumida por Climate Central, una organización independiente dedicada al análisis del cambio climático y sus impactos sociales y económicos.

El reporte sobre 2025 es el primero elaborado fuera del ámbito federal, aunque con continuidad metodológica, ya que el científico Adam Smith, quien lideró durante años el programa dentro de la NOAA, ahora encabeza el mismo trabajo desde Climate Central. Esto permite que las cifras sean comparables con las series históricas previas y mantengan el mismo criterio de ajuste por inflación y verificación de daños.

Un año que volvió a romper récords

Los 23 desastres multimillonarios de 2025 convierten a ese año en el tercero con mayor número de eventos de este tipo desde que existen registros, solo superado por 2023, con 28, y 2024, con 25. Además, 2025 se suma a una racha histórica: es el decimoquinto año consecutivo en que EE.UU. registra más de 10 desastres de $1,000 millones, un fenómeno que ilustra con claridad cómo el clima extremo ha dejado de ser una excepción para convertirse en una constante.

De acuerdo con Climate Central, el 91% de los eventos de 2025 estuvo relacionado con tormentas severas y brotes de tornados, un patrón que refleja la creciente inestabilidad atmosférica en amplias regiones del país. A esto se sumaron inundaciones, incendios forestales y otros episodios que golpearon con fuerza a comunidades urbanas y rurales por igual.

La actividad humana es la que hace que los fenómenos climatológicos tengan consecuencias cada vez más fatales. (Foto: Annika Hammerschlag/AP)

El incendio de Los Ángeles, el más costoso del año

Entre todos los desastres registrados, uno destacó por encima del resto: el incendio forestal que afectó el área metropolitana de Los Ángeles en enero de 2025. Según el informe, ese solo evento generó pérdidas superiores a los $61,000 millones, convirtiéndose en el desastre climático más caro del año y en uno de los incendios más costosos de la historia del país.

El fuego arrasó miles de viviendas, destruyó infraestructura crítica y obligó a evacuaciones masivas, evidenciando la creciente vulnerabilidad de regiones densamente pobladas frente a condiciones cada vez más secas, calientes y propicias para incendios de gran escala.

A este evento se sumaron otros de alto impacto, como inundaciones en el río Guadalupe, en Texas, y una sucesión de tormentas severas y tornados que golpearon al sur y al medio oeste. De acuerdo con ABC News, estos desastres provocaron al menos 276 muertes y daños generalizados en viviendas, carreteras, sistemas eléctricos, hospitales y tierras agrícolas.

Un cambio institucional que redefine la medición del riesgo

La salida de la NOAA del registro de desastres multimillonarios fue una sorpresa para buena parte de la comunidad científica y para sectores que dependen de esos datos para planificar inversiones, seguros y políticas públicas. En su comunicado de mayo de 2025, la agencia explicó que la decisión respondía a “prioridades en evolución, mandatos legales y cambios en el personal”, sin ofrecer mayores detalles.

Lo que sí dejó claro fue que todos los informes históricos de 1980 a 2024 seguirán disponibles al público, pero que la agencia ya no sumaría nuevos eventos. En ese contexto, Climate Central asumió el rol de continuar el conteo anual, garantizando que la serie no se interrumpa y que los datos de 2025 en adelante mantengan la coherencia con los del pasado.

La incorporación de Adam Smith, antiguo responsable del programa en la NOAA, fue clave para asegurar esa continuidad. Según Climate Central, los cálculos siguen utilizando los mismos criterios de ajuste por inflación, verificación de daños económicos y umbral mínimo de $1,000 millones, lo que permite comparar directamente las cifras actuales con las de décadas anteriores.

Para qué sirven los datos de desastres multimillonarios

El registro de desastres climáticos con daños superiores a $1,000 millones no es una simple estadística. Se trata de una herramienta central para múltiples sectores:

* Aseguradoras, que utilizan los datos para calcular primas y evaluar riesgos.

* Gobiernos estatales y federales, que los emplean para planificar infraestructura, programas de mitigación y presupuestos de emergencia.

* Agencias de protección civil, que diseñan estrategias de respuesta y evacuación.

* Mercados financieros y agrícolas, que evalúan el impacto económico de sequías, inundaciones o tormentas.

* Medios de comunicación, que contextualizan el alcance real de cada desastre.

Desde 1980, EE.UU. ha registrado 426 desastres de este tipo, con un costo acumulado superior a $3,1 trillones. En 2023, por ejemplo, la NOAA documentó 28 eventos y 492 víctimas mortales, el año más letal y costoso de toda la serie histórica.

¿Por qué los desastres son cada vez más caros?

El aumento sostenido en el número y el costo de los desastres no se explica únicamente por cambios en el clima. Según Climate Central y análisis previos de la NOAA, hay una combinación de factores que amplifican las pérdidas.

Por un lado, el crecimiento poblacional y la expansión urbana han llevado a que más personas, viviendas e infraestructuras se ubiquen en zonas de riesgo, como áreas propensas a incendios forestales, llanuras de inundación o regiones expuestas a huracanes y tornados. Cada nuevo desarrollo en esos lugares incrementa el valor de lo que puede perderse cuando ocurre un evento extremo.

Por otro lado, el cambio climático inducido por la actividad humana está intensificando muchos de estos fenómenos. Olas de calor más prolongadas, sequías más severas, lluvias más intensas y tormentas más violentas crean las condiciones para que los desastres sean más destructivos y más costosos, incluso si no aumentan necesariamente en número.

Como señala el informe de Climate Central, el cambio climático no “crea” cada tormenta o incendio, pero sí eleva su potencial de daño, haciendo que un evento que antes habría sido manejable se convierta en una catástrofe multimillonaria.

Lo que cambia, y lo que no, con Climate Central al frente

Aunque el responsable institucional del registro ha cambiado, la estructura básica del programa se mantiene. La base de datos histórica de la NOAA, que cubre de 1980 a 2024, seguirá siendo accesible al público, investigadores y empresas. A partir de 2025, Climate Central publicará las actualizaciones anuales, asegurando que la serie continúe sin interrupciones.

Esto significa que las tendencias de largo plazo, tan importantes para evaluar riesgos y diseñar políticas, siguen siendo comparables. La diferencia radica en que ahora los datos provienen de una organización científica independiente, y no de una agencia federal, lo que podría tener implicaciones en cómo se usan y se perciben esas cifras en el debate público.

Para gobiernos y aseguradoras, el reto será adaptar sus procesos a esta nueva fuente, sin perder la consistencia que el registro ha tenido durante más de 40 años.

Un futuro marcado por el clima extremo

Los datos de 2025 refuerzan una conclusión cada vez más difícil de ignorar: EE.UU. se enfrenta a una nueva normalidad climática, en la que los desastres multimillonarios son frecuentes y su impacto se extiende a casi todos los rincones del país.

Con 23 eventos en un solo año, $115,000 millones en pérdidas y cientos de vidas afectadas, el país no solo enfrenta un desafío ambiental, sino también económico, social y político. La continuidad del registro bajo Climate Central garantiza que estas cifras seguirán siendo visibles y comparables, pero no cambia el fondo del problema: el costo de no adaptarse y no mitigar el cambio climático es cada vez mayor.

En los próximos años, el seguimiento de estos desastres será más importante que nunca para entender cómo evoluciona el riesgo, dónde invertir en prevención y cómo proteger a las comunidades más vulnerables. Porque si algo dejó claro 2025, es que el clima extremo ya no es una amenaza futura: es una realidad presente que se mide, año tras año, en miles de millones de dólares y en vidas humanas.

Sigue leyendo:

* Calor extremo en 2025: el año de los récords climáticos y el impacto que provoca en la población latina de EE.UU.
* Inundaciones podrían transformar Nueva York en menos de 60 años
* Cambio climático ha disparado el precio de los alimentos más nutritivos en el mundo

En esta nota

Cambio climático desastre natural
Contenido Patrocinado