Fiscalía de NY demanda a Trump por orden de suspensión de obras en proyectos eólicos
La demanda es la última de varias acciones legales tomadas por Letitia James contra la Casa Blanca, incluso cuando Trump trató de presentar cargos en su contra
Hochul, quien ha enfrentado críticas por sus mismas políticas energéticas, elogió a la oficina de la fiscal general por luchar contra la directiva federal. Crédito: Yuki Iwamura | AP
La oficina del fiscal general de Nueva York demandó al gobierno del presidente Donald Trump por su bloqueo a los proyectos eólicos marinos del estado.
Poco antes de las fiestas decembrinas, el gobierno federal suspendió por segunda vez las obras de dos proyectos eólicos en construcción, Sunrise y Empire, ubicados frente a la costa de Long Island. El Departamento de Interior suspendió los proyectos argumentando motivos de seguridad nacional no revelados.
En una demanda presentada el viernes, la oficina de la Fiscal General, Letitia James, tildó dichas órdenes de “arbitrarias y caprichosas”, asegurando que los dos proyectos se sometieron a más de una década de exhaustivas revisiones de seguridad nacional, así como a comentarios públicos y declaraciones de impacto ambiental. El Departamento de Defensa (DoD) aprobó ambos proyectos, indicó James, y pidió al tribunal que revocara la decisión del gobierno.
“Los neoyorquinos merecen energía limpia y confiable, empleos bien remunerados y un gobierno que cumpla con la ley”, declaró. “Estos proyectos fueron revisados cuidadosamente y ya estaban en construcción cuando el gobierno federal los canceló sin dar explicaciones”.
La demanda es la última de una serie de acciones legales tomadas por la fiscal de Nueva York contra la Casa Blanca, incluso cuando Trump ha tratado sin éxito presentar cargos criminales contra su antigua enemiga.
Las órdenes de suspensión de obras se produjeron semanas después de que la oficina de James demandara exitosamente al gobierno republicano por la congelación federal de permisos eólicos.
La demanda del viernes denomina el fundamento de seguridad nacional para la suspensión de “vago e inexplicable”, argumentando que podría permitir prórrogas indefinidas. La oficina de James manifestó su “seria preocupación por que la administración esté intentando reimpulsar una política ilegal mediante nuevos medios”. La demanda alega que la orden viola la Ley de Procedimiento Administrativo.
Por su parte, la Casa Blanca rechazó ofrecer más detalles sobre cuestiones de seguridad, pero sí exteriorizó su desaprobación de la industria eólica en general.
El mandatario republicano ha sido claro en este asunto: la energía eólica es la estafa del siglo. Por muchos años, los estadounidenses se han visto en la obligación de pagar miles de millones de dólares por la fuente de energía menos fiable, declaró Taylor Rogers, representante de la Casa Blanca. La administración ha suspendido la construcción de todos los proyectos eólicos marinos a gran escala porque “nuestra prioridad es seria preocupación por que la administración esté intentando reimpulsar una política ilegal mediante nuevos medios”.
La suspensión de 90 días se basa en información clasificada y la orden no ofrece más precisiones sobre las preocupaciones específicas de seguridad nacional.
Paralizar los proyectos eólicos de Nueva York podría afectar a miles de trabajadores empleados en los mencionados proyectos de energía limpia, junto con miles de millones de dólares que se han invertido tanto privada como públicamente en los esfuerzos y las oportunidades económicas que se espera que creen, informó Gothamist.
En este sentido, se están construyendo instalaciones portuarias en la Terminal Arthur Kill de Staten Island para servir como zonas de ensamblaje y almacenamiento de turbinas eólicas. Asimismo, la Terminal Marítima del Sur de Brooklyn se está renovando como centro de suministro. Proyectos parecidos se encuentran en marcha en Long Island.
Los críticos del presidente dicen que los proyectos ofrecerían energía limpia en un momento en que Nueva York depende cada vez de los combustibles fósiles, mientras existe una crisis climática que se va agravando con cada año.
“Retrasar o desbaratar estos proyectos de energía limpia prolongaría la dependencia de la ciudad de Nueva York y Long Island de las plantas de combustibles fósiles de la región, que tienen décadas de antigüedad y contaminan significativamente las comunidades, lo que resulta en mayores costos de energía para los consumidores”, declaró Sophie Hamlin, portavoz de la fiscalía general.
“El retraso también amenazaría la capacidad del estado para cumplir con sus objetivos de energía limpia establecidos por ley, incluyendo alcanzar un 70% de electricidad renovable para 2030 y una red eléctrica de cero emisiones para 2040”, agregó.
El Proyecto Eólico Empire 1, ubicado a unas 14 millas al sureste de Long Island, estaba programado para suministrar energía el siguiente año con 54 turbinas en el océano Atlántico. El proyecto sería la primera fuente de energía eólica marina conectada a la Gran Manzana. La constructora noruega Equinor aseguró que el proyecto está completado en más de la mitad.
Se tenía estimado que el proyecto eólico Sunrise, localizado a unas 30 millas al este de Montauk, también entraría en funcionamiento aproximadamente al mismo tiempo. El proyecto se encuentra casi a mitad de su desarrollo, de acuerdo con la constructora danesa. Orsted.
La gobernadora Kathy Hochul, quien ha enfrentado críticas en aumento por sus mismas políticas energéticas, elogió a la oficina de la fiscal general por luchar contra la directiva federal.
“La incomprensible obsesión de la administración Trump por cerrar estos proyectos, que ya cuentan con todos los permisos, carece de justificación legal, perjudica su objetivo declarado de lograr la independencia energética de Estados Unidos y costará miles de empleos a Nueva York”, declaró Hochul en una declaración preparada. “Estas acciones ilegales no pueden continuar”.
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