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Julio Iglesias enfrenta acusaciones de abuso sexual y maltrato laboral en mansiones del Caribe

Una investigación de tres años documenta testimonios de exempleadas que denuncian agresiones sexuales y abuso laboral en las residencias del cantante

Julio Iglesias

Julio Iglesias enfrenta acusaciones de agresión sexual. Crédito: Carlos Giusti | AP

Dos mujeres que trabajaron para el cantante español Julio Iglesias en 2021 lo acusan de agresión sexual, acoso y maltrato laboral en sus mansiones de República Dominicana y Bahamas, según revela una investigación exclusiva publicada este lunes por elDiario.es en colaboración con Univision Noticias.

La investigación, resultado de tres años de trabajo periodístico, presenta testimonios de una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta que aseguran haber sufrido tocamientos no consentidos, penetraciones digitales, bofetadas y humillaciones verbales en un ambiente que describen como de “control, acoso y terror”.

Las acusaciones ensombrecen el legado del cantante español, quien ha comercializado más de 300 millones de discos a nivel mundial y es uno de los artistas hispanos con más álbumes vendidos en la historia. A sus 82 años, Iglesias enfrenta denuncias penales en España y un escrutinio público sin precedentes en su carrera de más de cinco décadas.

Testimonios de agresión sexual y abuso laboral

Rebeca —nombre ficticio para proteger su identidad—, quien tenía 22 años cuando fue contratada como empleada doméstica, afirma que el artista, entonces de 77 años, la obligaba a acudir a su habitación casi todas las noches después de jornadas laborales de hasta 16 horas. “Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava”, declaró la mujer a los periodistas de ambos medios.

Estos encuentros sexuales, según su testimonio, se producían casi siempre con la presencia y participación de otra empleada que ostentaba superioridad jerárquica respecto a las trabajadoras del servicio doméstico. “Me cogía muy duro la vulva y me dolía mucho. Le decía ‘me molesta, no quiero’, pero él seguía igual”, explicó Rebeca en las entrevistas.

La mujer relata que en una ocasión, a pesar de su negativa explícita, Iglesias la penetró analmente con los dedos en la casa de Bahamas: “Más de cinco veces le dije que no”, pero él siguió igualmente. “Soy tu puto robot, tu esclava, tu muñeca. Y no puedo moverme, no puedo moverme”, recuerda Rebeca que pensaba entonces.

En esos episodios, la mujer afirma que Iglesias también le daba bofetadas “con muchísima fuerza” y que una de las encargadas le mordía las piernas. ElDiario.es y Univision Noticias verificaron fotografías tomadas en esas fechas con cardenales y marcas de mordeduras.

Laura, también con nombre ficticio, trabajó como fisioterapeuta personal del cantante y relata que Iglesias la besó en la boca y le tocó los pechos sin su consentimiento durante encuentros en la playa y la piscina de la villa de Punta Cana. “Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones”, recordó la extrabajadora.

La fisioterapeuta también fue testigo de comentarios sexuales explícitos del cantante sobre otras empleadas. Laura recuerda una conversación en la que Iglesias comentó: “Anoche no dormí nada porque el calambre no me dejó, la pobre Rebeca y la encargada no durmieron nada, y Rebeca estuvo toda la noche chupándomela a ver si me daba sueño”. Según Laura, Iglesias “siempre hacía este tipo de comentarios y luego decía que era broma”.

Sin respuesta del cantante tras múltiples intentos

Hasta este martes, Julio Iglesias no ha ofrecido una declaración pública sobre las acusaciones. Según la periodista Paloma Barrientos en el programa español ‘El programa de Ana Rosa’, el entorno del cantante está “estudiando mandar un comunicado”, aunque todo indica que él mismo “no va a hablar”.

Julio Iglesias en un evento público
Una investigación periodística de tres años documenta testimonios de 15 extrabajadores del cantante español que laboraron en sus propiedades entre finales de los años 90 y 2023.
Crédito: AP

Durante los tres años de investigación, periodistas de elDiario.es y Univision Noticias contactaron en repetidas ocasiones y por diferentes vías con Julio Iglesias y su abogado, enviando preguntas por email, mensajes telefónicos y cartas entregadas en sus residencias, sin obtener respuesta. Solo un representante legal del artista respondió de forma inicial, sin referirse específicamente a las acusaciones.

Tampoco respondieron Miranda Rijnsburger, esposa del cantante desde 2010, ni las encargadas de gestión del hogar señaladas en los testimonios. Una de las supervisoras mencionadas en el reportaje calificó las acusaciones de “patrañas” y describió a Iglesias como “humilde, generoso, un gran caballero y muy respetuoso con todas las mujeres”, añadiendo que solo tiene “agradecimiento, admiración y respeto por el gran artista y el gran ser humano que es”.

Fiscalía española abre investigación

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha iniciado las diligencias preprocesales para investigar la denuncia interpuesta por las dos extrabajadoras contra el cantante por un presunto delito de agresión sexual. Fuentes fiscales confirmaron que la denuncia se recibió el 5 de enero y que las diligencias tienen carácter reservado.

Ambas mujeres presentaron denuncias ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por agresión sexual y trata de seres humanos. Las mujeres fueron remitidas a una organización internacional de derechos humanos para asesoramiento legal, decisión que tomaron por cuenta propia y sin participación de los medios.

Ministerio de Igualdad pide investigación “hasta el final”

La ministra de Igualdad de España, Ana Redondo, reclamó este martes que “se investigue, se aclare lo sucedido y se llegue hasta el final” tras conocerse las acusaciones. “Sin cuestionar la presunción de inocencia, en España la ley protege a las víctimas. Cuando no hay consentimiento, hay agresión”, escribió la funcionaria en la red social X.

Redondo expresó su rechazo a los hechos denunciados y recordó que “ante el machismo, no se puede mirar para otro lado porque la negación intensifica el problema”.

La investigación ha generado amplia cobertura en la televisión española, siendo abordada en los principales programas matinales del país.

Tres años de investigación periodística rigurosa

El reportaje se basa en entrevistas con 15 extrabajadores de Iglesias que laboraron en distintos períodos entre finales de los años 90 y 2023 en sus propiedades de República Dominicana, Bahamas y España. Los periodistas corroboraron los testimonios con documentación exhaustiva que incluye fotografías, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, visados laborales, informes médicos, constancias de trabajo y reconocimientos ginecológicos.

Las dos mujeres que denuncian agresiones sexuales fueron entrevistadas en repetidas ocasiones durante más de un año y ofrecen, según los reporteros, “testimonios consistentes y estables”. Sus declaraciones fueron contrastadas con abundantes pruebas documentales en poder de los medios.

El proyecto representa “uno de los esfuerzos de investigación más complejos emprendidos por elDiario.es hasta la fecha” y fue liderado por ese medio con el respaldo editorial del equipo de periodismo de investigación digital de Univision: Esther Poveda Cantero, Federica Narancio Genesi y Gerardo Reyes.

Previo a la publicación, N+ Univision Digital y elDiario.es condujeron de manera independiente revisiones editoriales y legales del material “para mantener los más altos estándares periodísticos”, según informó TelevisaUnivision en un comunicado. La investigación fue diseñada “para garantizar la precisión, la imparcialidad y una cobertura responsable”.

Ambiente de aislamiento y control extremo

Los testimonios recopilados describen un sistema laboral caracterizado por el aislamiento de las empleadas, ausencia de contratos escritos, jornadas de hasta 16 horas diarias y descansos solo después de tres meses de trabajo ininterrumpido. Según un documento al que accedieron los medios, el número de empleados de Julio Iglesias en agosto de 2023 ascendía a 16 personas.

Iglesias señalaba el miedo al contagio de COVID-19 para prohibir o limitar las salidas al exterior de la finca de sus trabajadoras domésticas en cualquier momento del día. Sin embargo, las restricciones gubernamentales en República Dominicana en 2021 eran únicamente nocturnas, con un toque de queda que finalizó en agosto de ese año. A las encargadas y a los hombres del personal sí se les permitía salir o entrar, según los trabajadores entrevistados.

Las empleadas tenían prohibido tomar fotografías dentro de la casa, en los jardines o en la playa privada, mantener novio, hablar o entablar amistad entre ellas, o relacionarse con los empleados de mantenimiento. Iglesias revisaba sus teléfonos móviles en cualquier momento sin previo aviso y les preguntaba sobre su ciclo menstrual, si les gustaban las mujeres o los tríos, y les pedía verles los senos con el pretexto de comprobar cirugías de aumento de pecho.

“Julio es una persona muy controladora”, dice Laura. Afirma que Iglesias ejerce ese poder “a través del miedo”. “Amenaza con despedirte y constantemente te recuerda que estar trabajando para él es lo mejor que te ha pasado en la vida. Vive recordándote cuáles son las reglas, qué puedes hacer y qué no”.

Ese control se manifestaba en detalles cotidianos: vigilaba “la cantidad de comida” que se servían en el plato y preguntaba cuándo les “venía la menstruación”. Rebeca añade que debía entregar su teléfono en cualquier momento: “Yo no dejaba [el móvil] con nada visible porque sabía que él lo iba a hacer [revisar el teléfono] y siempre archivaba los chats u ocultaba las fotos”.

Una jerarquía laboral con fines sexuales

La investigación documenta una estructura jerárquica rígida en la que las empleadas domésticas ocupaban el escalón más bajo, mientras que fisioterapeutas y acompañantes —llamadas “señoritas”— gozaban de mejor trato. Las empleadas del servicio recibían a Iglesias todas en línea en la puerta, con las manos a la espalda, sonriendo, vestidas con uniformes que recordaban “a las esclavas de la época del libertador venezolano Simón Bolívar”, según Laura.

Las encargadas gestionaban la contratación mediante anuncios en redes sociales solicitando mujeres de 25 a 35 años con fotografías de cara y cuerpo entero, sin entrevista personal. Según Rebeca, estas supervisoras favorecían y participaban en las solicitudes sexuales de Iglesias, presionándola para acceder a encuentros con el cantante y ellas mismas. También gestionaron reconocimientos médicos que incluían exámenes ginecológicos y pruebas de enfermedades de transmisión sexual en junio de 2021.

Secuelas documentadas y años de investigación

Rebeca sufrió episodios de presión en el pecho y taquicardia que la llevaron a realizarse pruebas médicas. Entre agosto y diciembre de 2022, mantuvo terapia psicológica con un neuropsicólogo especializado que confirmó a los medios —con autorización de ella— que le relató los abusos “con mucha vergüenza” y llegó con “trastorno de ansiedad”. El especialista concluyó que su depresión “se había agravado de manera significativa” tras su experiencia en la casa de Iglesias, afectando principalmente su autoestima.

De acuerdo con la investigación, el medio español contactó con cuatro personas que conocieron a Rebeca mientras trabajaba para el cantante y corroboran su testimonio. Carolina, exempleada de limpieza, confirmó los gritos y humillaciones: “Vi llorar a casi todas porque a nivel verbal recibimos maltratos. Era muy grosero”. Una excocinera que trabajó en 1999 afirma que ya entonces Iglesias era “una persona muy agresiva” que “siempre andaba por el patio peleando y vociferando”.

Tal como se ha explicado anteriormente, el reportaje es resultado de tres años de trabajo que incluyó entrevistas con 15 extrabajadores que laboraron entre finales de los años 90 y 2023. Los periodistas corroboraron los testimonios con fotografías, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, visados laborales, informes médicos y constancias de trabajo. Previo a la publicación, ambos medios condujeron de manera independiente revisiones editoriales y legales “para mantener los más altos estándares periodísticos”.​

Rebeca explicó su decisión de romper el silencio: “Quiero mandarle un mensaje a las chicas que están allí dentro, que piensan que no tienen salida, que tienen miedo. Me gustaría hablarle a una chica que en un futuro piense ir a trabajar allí, que sepa cómo es la vida allí, que no vaya ciega como yo. Fui buscando un trabajo, buscando una manera de crecer y me encontré con alguien que me destrozó la vida”.

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