Dolores corporales y fatiga dominan el invierno en EE.UU.
El frío intensifica molestias físicas y emocionales, afectando rutinas, energía diaria y la forma en que las personas enfrentan bienestar
Nadie se libra en esta temporada de tener días malos, físicamente. Crédito: Shutterstock
Los dolores corporales se han convertido en la señal más común de que un día está a punto de empeorar durante el invierno en Estados Unidos.
Un 28% de los estadounidenses afirma que el malestar físico es el primer indicio de que algo no anda bien, según una encuesta reciente realizada por Bayer en colaboración con Talker Research. El estudio revela un patrón claro: el frío no solo baja las temperaturas, también eleva la frecuencia de molestias físicas que impactan la vida diaria.
Junto con los dolores corporales, la fatiga aparece como uno de los síntomas más frecuentes, reportada por el 26% de los encuestados. A esto se suma una sensación general de malestar (23%) y la secreción nasal (21%), conformando un conjunto de síntomas que muchos describen como suficientes para arruinar completamente el día. Para otros, la experiencia invernal incluye sentirse débiles (20%) o lidiar con malestar estomacal (17%), señales que dificultan mantener el ritmo habitual.
El impacto no es menor. 6 de cada 10 personas aseguran enfermarse cada invierno y, para uno de cada 5, los días de dolor y malestar se acumulan hasta sumar al menos una semana completa. Más allá de episodios puntuales de enfermedad, la encuesta muestra que los estadounidenses se sienten completamente sanos solo 16 días al mes en promedio, lo que sugiere que los dolores persistentes y los síntomas leves forman parte constante de la vida cotidiana.
El invierno, la estación con más días de malestar
El invierno destaca como la estación con más días de malestar físico, por encima de la primavera, el verano y el otoño. Sin embargo, muchos encuestados reconocen que prefieren enfrentar dolores corporales y fatiga durante los meses fríos antes que sacrificar actividades y planes asociados al verano. Esta percepción refleja cómo las expectativas estacionales influyen en la tolerancia al malestar.
Para la mayoría, mantenerse saludable no depende únicamente de evitar enfermedades. El 85% de los participantes considera que la clave está tanto en los hábitos diarios como en la prevención. Más de la mitad, un 54%, prioriza establecer una rutina de bienestar al comienzo del año, y el 83% asegura que hacerlo les brinda mayor confianza en sus decisiones relacionadas con la salud.

Aun así, no todos sienten que su rutina funcione tan bien como debería. Aunque el 68% afirma que sus hábitos los hacen sentirse fuertes y el 78% se considera listo para afrontar el día, un 32% duda de tener suficiente energía y un 22% no se siente completamente preparado.
Los dolores corporales no solo afectan físicamente, también alteran las rutinas a nivel emocional. Casi la mitad de los encuestados (45%) coincide en que el descanso es lo que su cuerpo necesita cuando aparecen los dolores. Sin embargo, el 46% admite sentirse culpable por tomarse tiempo para recuperarse, a menos que esté claramente enfermo. La presión por seguir adelante se mantiene incluso cuando el cuerpo pide una pausa.
Entre las principales preocupaciones asociadas al malestar se encuentran romper la rutina diaria (52%), perderse algo importante (51%) o perder la motivación por completo (50%). Más allá de los síntomas iniciales, algunos de los que más afectan a las personas son la congestión (25%) y la sensación persistente de debilidad (24%). Las náuseas (23%) y los dolores de estómago (22%) también representan un problema continuo para muchos.
Un dolor de cabeza que se extiende por más de un día puede dejar completamente indispuesto a uno de cada 5 encuestados (19%), afectando tanto la concentración como el desempeño laboral.
Para combatir el malestar, las estrategias más comunes incluyen dormir lo máximo posible (38%), recurrir a medicamentos de venta libre para aliviar los síntomas (32%), relajarse con una ducha caliente (22%) y nutrir el cuerpo con lo que necesita (16%). Estas prácticas reflejan un enfoque práctico y cotidiano para sobrellevar los efectos del invierno.
La Dra. Gabriela Zúniga, directora de asuntos médicos para Bayer Consumer Health, subraya la importancia de escuchar al cuerpo. “Cuando las personas prestan atención a lo que su mente y su cuerpo les piden, ya sea descanso, ejercicio, nutrición o apoyo médico, están mejor preparadas para mantener su bienestar general durante todo el año”, señaló.
Zúniga añade que centrarse en el bienestar como una práctica diaria ayuda a las personas a sentirse más en control de su salud. “Cuando priorizamos hábitos pequeños y sostenibles, podemos crear una base que respalde nuestro bienestar general”, explicó. En un invierno marcado por dolores corporales y fatiga persistente, esta perspectiva cobra especial relevancia para millones de estadounidenses que buscan transitar la temporada con mayor equilibrio.
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