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¿Qué pasa en tu cuerpo cuando reduces o eliminas la carne?

¿Qué pasa en tu cuerpo al dejar la carne? Mejora tu salud cardiovascular y digestiva, pero cuidado con los déficits. Descubre cómo equilibrar tu dieta hoy

Reducir el consumo de carnes rojas y procesadas es el primer paso para aliviar tu salud cardiovascular y mejorar la digestión.

Reducir el consumo de carnes rojas y procesadas es el primer paso para aliviar tu salud cardiovascular y mejorar la digestión. Crédito: Shutterstock

En este 2026 hay un especial énfasis en adoptar dietas funcionales que ayudan a un mejor funcionamiento del organismo. Una de ellas es la basada en plantas por los beneficios que puede llegar a  transformar nuestra salud. Pero más allá de quitar la carne del plato, es un cambio de alimentación que requiere conciencia y estrategia para evitar déficits nutricionales, por lo que siempre es una buena opción acudir a un médico que realice un plan adecuado a las necesidades de cada persona.

Para medir el impacto real que significa dejar de comer carnes, es importante revisar los desafíos nutricionales que podrías enfrentar al inicio y cómo, una vez superados, tu cuerpo experimentará beneficios profundos en su sistema cardiovascular, digestivo y metabólico.

Lo que debes vigilar

Proteínas
Las carnes aportan distintos niveles de proteína.
Crédito: Shutterstock

Antes de entrar a revisar los resultados positivos, es vital entender que el cuerpo necesita ciertos ajustes para no caer en carencias.

Un trabajo publicado por Health advierte del riesgo de deficiencias de nutrientes, ya que al suprimir la carne o consumirla menos, se deja de proveer al organismo con algunos elementos esenciales que abundan más en el reino animal.

La evidencia científica indica que quienes siguen dietas estrictamente vegetales suelen tener niveles más bajos de vitamina B12, vitamina D, hierro, zinc, yodo, calcio y omega-3.

Además, aunque es posible obtener suficiente proteína de cereales integrales, legumbres y semillas, estas suelen ser menos “densas” que la carne, destaca Nutrients en una revisión del estado nutricional de adultos con dietas basadas en plantas en comparación con quienes consumen carne. El desafío es asegurar la ingesta necesaria para la reparación de tejidos y la función muscular.

En un esfuerzo por cubrir los requerimientos de proteína; se puede caer en la trampa de consumir sustitutos de carne comerciales que están cargados de sodio, grasas saturadas y aditivos. No todo lo “vegano” es saludable; leer las etiquetas es un paso obligatorio.

La recompensa de un cambio consciente

La clave de una alimentación baja en consumo de carne está en aprender a equilibrar los nutrientes que van a tener un impacto directo en la salud cardiovascular, mejor digestión, control efectivo de peso y regulación de los niveles de azúcar en sangre.

1. Un corazón más fuerte y limpio

¿Sabías que la sardina es el verdadero superalimento del mar? Más económica que el salmón y con menos metales pesados. Su aporte de Omega-3 y calcio es imbatible para proteger tu corazón y huesos.
La sardina es el verdadero superalimento del mar: su aporte de Omega-3 y calcio es imbatible para proteger tu corazón y huesos.
Crédito: Shutterstock

Uno de los principales beneficios de reducir las carnes rojas y procesadas, es la caída drástica de la ingesta de colesterol y grasas saturadas. Esto a su vez tiene un impacto positivo en una presión arterial saludable y un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, indica un estudio publicado por Science Direct. Se recomienda el consumo de pescado, rico en omega-3, que actúa como un escudo protector adicional para las arterias.

2. Mejora radical en la digestión

Vegetales de hoja verde
Los vegetales de hoja verde aportan fibras y nutrientes a la alimentación.
Crédito: Shutterstock

El aumento en el consumo de plantas dispara la ingesta de fibra. Esto no solo facilita la evacuación, sino que alimenta tu microbiota intestinal, creando un ecosistema de bacterias buenas que mejoran tu inmunidad, absorción de nutrientes y la salud cardiovascular, según una revisión publicada por Frontiers.

3. Control de peso y azúcar en sangre

Los vegetales de hoja verde son ricos en compuestos que influyen en disminuir los picos de azúcar en sangre.
Los vegetales de hoja verde son ricos en compuestos que influyen en disminuir los picos de azúcar en sangre.
Crédito: Shutterstock

Las dietas vegetales integrales ayudan a estabilizar la glucosa y aumentan la sensibilidad a la insulina. Además, al ser alimentos que sacian más con menos calorías, favorecen la pérdida de peso de forma natural y sostenible a largo plazo.

Alimentos aliados de la alimentación

Para que la transición a una dieta funcional sea un éxito rotundo, como mencionamos, lo ideal es llevar este proceso con la ayuda de un profesional. Sin embargo, hay algunos ingredientes imprescindibles que no pueden faltar en tu cocina:

  • Legumbres: Las lentejas, garbanzos y frijoles negros son los pilares de tu proteína y hierro. Acompáñalas siempre con cítricos (limón o naranja) para maximizar la absorción de hierro no hemo.
  • Supersemillas: Chía, lino y cáñamo. Son las auténticas reinas del Omega-3 y la fibra, fundamentales para desinflamar el organismo.
  • Frutos secos: Las nueces y almendras son “snacks inteligentes” que actúan como escudos neuroprotectores y cardíacos.
  • Cereales integrales: La quinua (una proteína completa), la avena y el arroz integral te garantizan energía estable sin picos de glucosa.
  • Vegetales de hoja verde: Espinacas y kale. No son solo guarnición; son tu fuente principal de calcio bioabsorbible y zinc.
  • Levadura nutricional: El secreto mejor guardado de la cocina funcional. Aporta un toque “umami” delicioso y es clave si buscas Vitamina B12 en productos fortificados.
  • Pescado (Flexitarianos): Sardinas y boquerones. La opción más limpia y potente para obtener Vitamina D y Omega-3 puro, libre de contaminantes pesados.

Manejar información sobre los efectos en la salud de suprimir de la dieta algún alimento, permite tomar decisiones a la hora de planificar el menú sin arriesgar los nutrientes básicos para el buen funcionamiento del organismo. Y recuerda la importancia de acudir a un nutricionista o profesional de la salud para evitar déficits nutricionales.

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