Perder peso en EE.UU. cuesta más de $12 mil al año: así impacta en el bolsillo y la vida diaria
Una encuesta revela cómo los gastos ocultos del peso afectan comida, ropa y salud, mientras millones buscan soluciones más sostenibles
Perder libras no solo es un reto físico y emocional, sino también financiero. Crédito: Shutterstock
Para muchos estadounidenses, el precio de intentar bajar de peso va mucho más allá de la báscula. Entre dietas, membresías de gimnasio, ropa nueva y visitas médicas, el impacto económico se ha convertido en una carga silenciosa que acompaña a millones de personas cada año.
Una nueva encuesta realizada por Hims, Inc. y Talker Research a 2,000 adultos reveló que el encuestado promedio gastó $12,308 dólares en 2025 intentando alcanzar sus objetivos de peso. La cifra incluye desde programas de alimentación y planes de ejercicio hasta compras impulsadas por la frustración de no ver resultados duraderos.
Paradójicamente, los participantes creen que lograr su peso ideal también significaría un alivio financiero. En promedio, estiman que podrían ahorrar $197 al mes si alcanzaran sus metas, principalmente al reducir gastos cotidianos asociados al sobrepeso.
El 56% señaló que ese ahorro vendría de comprar menos comida rápida, mientras que el 52% espera gastar menos en el supermercado. Además, el 31% anticipa una disminución en compras de ropa nueva y el 26% confía en reducir los costos relacionados con tallas especiales para personas de talla grande.
Otros rubros también pesan en el presupuesto. El 22% considera que la pérdida de peso podría traducirse en menos gastos médicos, incluidas visitas al doctor y copagos de seguros. Por su parte, el 19% dijo que dejaría de invertir dinero en dietas de moda y programas de ejercicio repetitivos que, hasta ahora, no han ofrecido resultados sostenibles.
Intentos repetidos y resultados temporales
El estudio también evidencia un patrón de frustración prolongada. Durante los últimos 10 años, los encuestados reportaron haber intentado alcanzar su peso ideal un promedio de 6 veces, lo que refleja un ciclo común de entusiasmo inicial seguido por abandono o retrocesos.
Aun así, el impacto positivo que imaginan sigue siendo un fuerte motor de cambio. El 61% cree que tendría más energía durante el día si lograra perder peso, mientras que el 57% considera que usar tallas más pequeñas mejoraría significativamente su bienestar emocional. Además, el 56% afirma que dormiría mejor y comería porciones más pequeñas de forma natural al adoptar un estilo de vida más saludable.

De cara a 2026, muchos estadounidenses planean abordar la pérdida de peso con una mentalidad distinta. En lugar de perseguir resultados rápidos o estándares de perfección, dicen enfocarse más en la constancia, la paciencia y la creación de hábitos sostenibles.
La motivación sigue siendo alta: el 77% asegura que volver a ponerse su ropa favorita antes de que termine el año es un incentivo clave. En el plano financiero, el 86% afirma que perseguiría sus objetivos de forma más agresiva si hubiera una recompensa de $5,000 en juego, una señal clara de cuánto influye el dinero en estas decisiones personales.
Un sistema fragmentado que eleva costos
Expertos señalan que parte del problema radica en la forma en que se aborda el cuidado del peso en Estados Unidos. El Dr. Craig Primack, director de pérdida de peso en Hims & Hers, explica que muchos pacientes navegan un sistema fragmentado que termina encareciendo el proceso.
“La asequibilidad, el acceso y la atención desconectada siguen siendo algunos de los mayores obstáculos que se interponen entre las personas y el éxito a largo plazo en sus trayectorias de salud y bienestar”, afirmó Primack. “Muchas personas prueban diferentes dietas, programas y citas médicas sin conexión entre sí, lo que genera gastos considerables sin brindar un apoyo constante y sostenido”.
Según el especialista, esta falta de continuidad no solo impacta el bolsillo, sino también la motivación. Saltar de un método a otro suele provocar desgaste emocional y abandono temprano, especialmente cuando los resultados no llegan tan rápido como se espera.
Primack sostiene que los enfoques integrales podrían marcar la diferencia. Plataformas que combinan nutrición, actividad física y orientación médica en un solo plan ayudan a reducir la carga financiera y el riesgo de deserción, al ofrecer acompañamiento continuo y metas realistas.
Más allá del peso, un cambio de enfoque
Los hallazgos de la encuesta reflejan una realidad compleja: perder peso en EE.UU. no solo es un desafío físico, sino también económico y emocional. Para muchos, el proceso se ha convertido en una inversión constante con retornos inciertos.
Sin embargo, el creciente interés por estrategias sostenibles sugiere un cambio cultural. Cada vez más personas entienden que el bienestar no depende de soluciones rápidas, sino de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo.
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