Acusan a Rusia de matar a Alexei Navalny con una toxina vinculada a ranas venenosas
Se trata de una neurotoxina presente en la piel de ranas venenosas dardo de Sudamérica y que no se encuentra de manera natural en Rusia
Michael Probst murió el 16 de febrero de 2024 en una colonia penal del Ártico. Crédito: Michael Probst | AP
Cinco países europeos acusaron este sábado a Rusia de haber envenenado al líder opositor Alexei Navalny con una toxina poco común y altamente letal. Los ministerios de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos señalaron que análisis realizados en laboratorios europeos detectaron epibatidina en muestras tomadas del cuerpo del político ruso.
Se trata de una neurotoxina presente en la piel de ranas venenosas dardo de Sudamérica y que no se encuentra de manera natural en Rusia, indicaron. En una declaración conjunta, los cinco gobiernos afirmaron que Moscú “tenía los medios, el motivo y la oportunidad” para administrar el veneno, publicó la agencia de noticias The Associated Press.
Además, anunciaron que denunciarán a Rusia ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas por presunto incumplimiento de la Convención sobre Armas Químicas.
Navalny, considerado el adversario más visible del presidente ruso Vladimir Putin, murió el 16 de febrero de 2024 en una colonia penal del Ártico donde cumplía una condena de 19 años que él calificaba de políticamente motivada.
Las autoridades rusas informaron en su momento que el opositor se sintió mal tras una caminata y falleció por causas naturales.
La canciller británica Yvette Cooper afirmó que el uso de este veneno demuestra “las despreciables herramientas” del Estado ruso y el temor del Kremlin frente a la oposición. Por su parte, el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, sostuvo en redes sociales que el caso evidencia que Putin estaría dispuesto a utilizar armas biológicas para mantenerse en el poder.
La evaluación europea se conoció mientras la viuda del dirigente, Yulia Navalnaya, participaba en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania, cerca del segundo aniversario de su muerte.
Navalnaya reiteró que siempre estuvo convencida de que su esposo fue envenenado y aseguró que ahora existen pruebas. “Putin mató a Alexei con un arma química”, escribió, y reclamó que el mandatario ruso rinda cuentas.
Moscú ha rechazado de forma reiterada cualquier responsabilidad.
La epibatidina puede sintetizarse en laboratorio y actúa de manera similar a los agentes nerviosos, provocando dificultad respiratoria, convulsiones, alteraciones cardíacas y, en última instancia, la muerte.
Funcionarios europeos dijeron tener un alto grado de confianza en que la intoxicación con esta sustancia causó el fallecimiento. El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, señaló que el análisis fue complejo y tomó tiempo, pero sostuvo que las autoridades rusas contaban con los medios y el contexto para administrar el veneno.
No es la primera vez que Navalny fue presuntamente atacado con sustancias tóxicas. En 2020 sobrevivió a un envenenamiento con un agente nervioso que atribuyó al Kremlin. Tras recibir tratamiento en Alemania, regresó a Rusia, donde fue arrestado y permaneció encarcelado hasta su muerte.
El Reino Unido ha acusado anteriormente a Moscú de vulnerar normas internacionales sobre armas químicas y biológicas.
Entre los casos citados figura el intento de asesinato en 2018 en Salisbury contra el exespía ruso Sergei Skripal con el agente nervioso Novichok, así como la muerte en Londres en 2006 de Alexander Litvinenko tras ingerir polonio-210. En ambos episodios, investigaciones británicas concluyeron que las operaciones fueron aprobadas al más alto nivel del Estado ruso, acusaciones que el Kremlin también ha negado.
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