Dina Levy: “Vamos a crear otras vías para evitar que inquilinos sean desalojados por no poder pagar la renta en NYC”
La nueva comisionada de vivienda en diálogo con El Diario informa que la meta es aligerar la construcción de viviendas y proteger a los más vulnerables
Con una dilatada experiencia en materia de viviendas, Levy asumió el liderazgo del Departamento de Preservación y Desarrollo de Vivienda de Nueva York (HPD) hace ocho semanas. Crédito: Fernando Martínez | Impremedia
Dina Levy, la nueva comisionada del Departamento de Preservación y Desarrollo de Vivienda de la ciudad de Nueva York (HPD), tiene sobre sus hombros el manejo de uno de los temas más complejos en la Gran Manzana: llevar adelante una agenda, que permita dar los primeros pasos para empezar a destrancar una espantosa crisis de vivienda asequible, que sigue expulsando a miles de neoyorquinos de la clase trabajadora de sus propios vecindarios.
La funcionaria respaldada por una dilatada experiencia en desarrollo habitacional desde diferentes flancos, es la escogida por el alcalde Zohram Mamdani, para ser parte del complicado engranaje que lleve adelante una de las líneas programáticas más importantes de las promesas del nuevo regidor municipal: congelar la renta estabilizada y garantizar que los más vulnerables encuentren en la ciudad más cara del país un espacio para levantar a su familia.
Levy deberá enfrentar varios “monstruos” que complican la vida de los más pobres: las altas rentas, los desalojos, los caseros irresponsables y la casi nula disponibilidad de unidades asequibles…
En diálogo con editores y periodistas de El Diario, en su sede en Manhattan, Levy con apenas ocho semanas en esa posición, expuso su visión inicial de trabajo, sobre uno de los temas de mayor interés para las comunidades hispanas de la Gran Manzana, uno de los grupos étnicos más afectados por la escasez de oferta de vivienda asequible.
La nueva líder de HPD pasó una década en Urban Homesteading Assistance Board (UHAB) como defensora de políticas públicas. También estuvo en la oficina del Fiscal General, Eric Schneiderman, donde lideró acuerdos bancarios durante la crisis hipotecaria.
Antes de desembarcar en esta agencia municipal, dirigió la propiedad de vivienda asequible en New York Homes and Community Renewal, supervisando el programa SonyMAE de hipotecas para primeros compradores. Además de cumplir otros roles en el desarrollo de unidades asequibles y resiliencia climática.
Sí, pero…
El año pasado se aprobó el plan ‘Ciudad del Sí’ (City of Yes for Housing Opportunity), que busca facilitar la construcción de decenas de miles de nuevas viviendas mediante cambios en las regulaciones de zonificación. ¿Apoya plenamente este plan o cree que necesita cambios para enfrentar la crisis de vivienda actual?
Creo que fue un gran paso en la dirección correcta. Los cambios en la zonificación permiten avanzar con proyectos más rápido y aumentar la densidad donde es posible. Ya tuvimos el primer proceso acelerado de aprobación, lo que antes se llamaba ULURP y ahora se conoce como E-LURP, la versión acelerada para un proyecto en el Bronx. Es una gran oportunidad porque ayudará a superar dificultades históricas para construir en ciertos vecindarios y hacerlo más rápido. Aún es temprano para decir si necesita cambios. Solo ha pasado un año y yo misma llevo poco tiempo en el cargo. Pero sin duda es un paso en la dirección correcta. Desde el Concejo Municipal se está impulsando una iniciativa llamada Speed, que busca revisar procesos y eliminar trabas para que las viviendas se construyan más rápido. ‘Ciudad del Sí’, va en esa misma dirección y es coherente con el enfoque de esta administración.
“Distracción del problema real”
Una de las propuestas centrales del alcalde Mandani es congelar las rentas en las viviendas bajo control de renta. Los críticos dicen que esta medida podría afectar el mercado no regulado y dificultar que los propietarios mantengan sus edificios. ¿Cómo responde a esas preocupaciones?
Creo que ese argumento es un ‘red herring’, es decir, una distracción del problema real. La realidad es que en el mercado de renta estabilizada los gastos están aumentando de manera dramática. Por ejemplo, el seguro ha subido enormemente. Algunas estimaciones hablan de más del 130% en los últimos años. Lo mismo ocurre con el agua, los servicios públicos y los impuestos. No se puede aumentar la renta un 130% para compensar eso. El mercado de vivienda con renta estabilizada es frágil en este momento y también el de vivienda subsidiada. Necesitamos intervenciones para estabilizar esos edificios, pero debemos actuar sobre los costos, no sobre las rentas. Además, los inquilinos ya tienen muchas dificultades para pagar el alquiler. Subir las rentas no solucionará ese problema. Y podría empeorarlo.
Pero también hay que pensar en los propietarios, especialmente los pequeños propietarios.
Sí, absolutamente. Los propietarios pequeños y medianos son los que más están sufriendo el aumento de costos, porque tienen menos capacidad para distribuir esos gastos. Por eso estamos analizando, qué intervenciones puede hacer el gobierno para reducir los costos, especialmente el de los seguros. Si logramos bajar esos costos, eso ayudará mucho a estabilizar el mercado.

Sobre la amenaza federal
Ante posibles recortes del presupuesto federal en programas de vivienda pública, ¿qué áreas del sistema de vivienda de Nueva York están más en riesgo?
Hay tres áreas que realmente me preocupan. Primero, el programa Continuum of Care, que financia servicios y apoyo para personas vulnerables, especialmente quienes han estado sin hogar. Si esos subsidios desaparecen, muchos propietarios privados que reciben esos pagos no podrán mantener a esos inquilinos. Segundo, el programa Sección 8. En Nueva York tenemos cerca de 40,000 vales de vivienda financiados directamente por el gobierno federal. Es un recurso fundamental y sería muy difícil reemplazarlo con fondos estatales o municipales. Tercero, hay una nueva propuesta federal que cambiaría las reglas para hogares con estatus migratorio mixto en complejos de vivienda pública. Actualmente, esas familias pueden recibir un subsidio proporcional. La propuesta eliminaría completamente ese beneficio. Eso sería extremadamente preocupante y afectaría a cientos de familias en la ciudad.
Conozca sus derechos
Usted ha iniciado recientemente audiencias públicas sobre abusos en el mercado de alquiler. ¿Qué ha surgido de esas reuniones?
Ya hemos realizado dos y habrá más en distintos distritos. La participación ha sido enorme. Los inquilinos hablan de diferentes problemas: condiciones de los edificios, tarifas indebidas que algunos propietarios cobran, dificultades para organizarse como inquilinos. También escuchamos casos preocupantes en los que algunos propietarios amenazan con llamar a La Migra como forma de intimidación contra inquilinos que presentan quejas. Toda esta información ayudará a elaborar un informe que alimentará el nuevo plan de vivienda del alcalde.
¿Hay campañas para que los inquilinos, especialmente en la comunidad latina, conozcan mejor sus derechos?
Sí. Hay varias iniciativas. La Oficina del Alcalde para la Protección de los Inquilinos está trabajando activamente para que las personas conozcan sus derechos y se organicen colectivamente. Además, la Oficina de Participación Comunitaria está realizando mucho trabajo de divulgación en toda la ciudad. HPD también financia un programa llamado Partners in Preservation, que trabaja con organizaciones comunitarias que visitan edificios y ofrecen información a los inquilinos en inglés, español y otros idiomas.
¿Qué le diría directamente a los inquilinos de la comunidad latina que están luchando para mantenerse en sus viviendas?
Primero, estamos trabajando fuertemente en preservar las viviendas existentes. Si los costos de los propietarios siguen subiendo, se deteriora la capacidad de mantener los edificios. Queremos evitar que eso afecte las condiciones de vida de los inquilinos. Segundo, sabemos que muchas familias tienen dificultades para pagar el alquiler. Estamos buscando intervenciones tempranas para ayudar antes de que la situación termine en un proceso de desalojo. Existen recursos como subsidios de emergencia, programas como Section 8 y vales de vivienda de la Ciudad, que pueden ayudar a estabilizar a los inquilinos antes de que el problema llegue a los tribunales.

Sótanos y lotería
En muchas comunidades, especialmente la hispana, los apartamentos en sótanos son una opción más barata, pero también con riesgos. ¿Cómo se aborda ese problema?
Es un tema muy importante. Después del paso de la tormenta Ida, vimos lo peligroso que puede ser. Una iniciativa aprobada recientemente permite regularizar muchos apartamentos en sótanos, dando un plazo de diez años para hacer las mejoras necesarias sin tener que desalojar a los inquilinos mientras se realizan las obras. También necesitamos inversiones para hacer estas viviendas más seguras frente a inundaciones y eventos climáticos extremos.
Hablemos del sistema de lotería de vivienda, Housing Connect, que sigue siendo un mecanismo muy lento y para muchos extremadamente complicado.
La lotería se creó para hacer el proceso más transparente y garantizar igualdad de oportunidades. Pero es posible que el sistema actual haya ido demasiado lejos en esa dirección. Hoy el proceso puede ser demasiado complicado, lento y burocrático. No es razonable que una vivienda permanezca vacía durante cinco o seis meses mientras se completa el proceso. Estamos evaluando varias opciones para reformar el sistema, manteniendo la transparencia, pero acelerando la asignación de viviendas.
Números de la crisis:
- 1.4% es la tasa neta de vacantes de alquiler en NYC es extremadamente baja, esta es una de las cifras más bajas desde 1968, lo que indica un mercado con muy nula disponibilidad de viviendas asequibles.
- 52 % de los arrendatarios en NYC gastan más del 30 % de sus ingresos en vivienda, lo que significa que están sobrecargados por los costos de alquiler y tienen poco margen para otras necesidades básicas.
- 1/3 gasta más del 50 % de sus ingresos solo en renta, lo que indica estrés financiero severo.
- 100,437 personas actualmente duermen cada noche en los refugios de NYC, y 67 % de ellos son miembros de familias, incluyendo más de 33,000 niños.