Cenar tarde: nuevo factor de riesgo para el cáncer colorrectal que debes conocer
Un estudio revela que las cenas tardías alteran el ritmo circadiano y elevan el riesgo de cáncer colorrectal. Descubre por qué debes cenar más temprano.
Los alimentos que hacen la digestión pesada se deben evitar comer en la noche, para que no interfieran con las horas de sueño. Crédito: Shutterstock
El cáncer colorrectal es la segunda causa de muerte por cáncer en Estados Unidos. En su desarrollo influyen múltiples factores, desde los patrones de alimentación hasta los hábitos de vida en general. Sin embargo, un reciente estudio sobre Patrones Temporales de Alimentación y Cáncer Colorrectal, publicado en 2025, revela un nuevo factor de riesgo que muchas veces pasa inadvertido y que podría ser clave en el avance de esta enfermedad: las cenas tardías.
El último informe de la American Cancer Society sobre el impacto del cáncer colorrectal en los Estados Unidos para el año 2026 estima unos 108,860 casos nuevos de cáncer de colon (55,410 hombres y 53,450 mujeres) y cerca de 49,990 casos nuevos de cáncer de recto (28,750 hombres y 21,240 mujeres).
Solo para este año se proyectan unas 55,230 muertes por esta patología. Esta alarmante cifra se respalda en el dato estadístico de que el cáncer colorrectal es la tercera causa principal de muerte por cáncer entre los hombres y la cuarta entre las mujeres. Al combinar los datos de ambos sexos, se posiciona firmemente como la segunda causa de muerte por cáncer en el país.
El impacto de comer de noche según los expertos

El doctor William Arias, conocido en redes sociales como el “Doctor de la Dieta”, destaca que el cáncer colorrectal cada vez afecta a más personas jóvenes a nivel mundial.
“Hasta hace muy poco creíamos que este era un tema asociado al cigarrillo, al alcohol y a los embutidos. Sin embargo, hay un nuevo factor de riesgo del que casi nadie habla, un hábito tan frecuente que es probable que lo hayas hecho anoche cuando comiste”.
El especialista advierte que comer en las últimas 3 horas antes de dormir está fuertemente relacionado con el desarrollo del cáncer colorrectal. “¿Por qué? Porque tu intestino no está diseñado para procesar comida durante la noche; tu cuerpo tiene un reloj biológico y, cuando le metes alimento a la hora equivocada, todo se desalinea”.
Esto se debe a que las células del intestino, en lugar de repararse durante la noche, se quedan trabajando, y hormonas como la insulina —que deberían estar muy bajitas mientras duermes— se disparan.
En palabras sencillas, Arias explica que el intestino “tiene una escoba” que limpia la basura mientras duermes, “una escoba que solo se activa cuando paras de comer. Esa escoba se llama complejo motor migratorio. Si comes tarde, esa escoba no se enciende correctamente y los tóxicos durarán más tiempo del que deberían en tu organismo”.
La solución es sencilla y práctica a la vez: “Deja 3 horas entre tu última comida y la cama. Si te acuestas a las 10, no comas después de las 7. Recuerda, entre más temprano sea tu cena, mejor”.

¿Qué revelan las investigaciones científicas sobre los horarios de comida?

El estudio observó detalladamente la relación entre la calidad de la dieta, el riesgo de cáncer colorrectal y los patrones temporales de alimentación ?como la frecuencia de las comidas, su duración, regularidad y horarios.
Una variable importante de esta investigación fue cómo la forma y el momento en que ingerimos alimentos pueden influir en el riesgo de padecer esta enfermedad. Se tomó en cuenta que factores como una mayor frecuencia de comidas (particularmente cuando involucra alimentos poco saludables), saltarse el desayuno y un aumento en el picoteo (snacking), pueden elevar el riesgo de cáncer colorrectal.
Por si fuera poco, los investigadores descubrieron que un intervalo corto entre la última comida y la hora de acostarse se asocia directamente con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad y con su consecuente mortalidad.

La conexión biológica: ¿por qué cenar tarde daña el colon?
El estudio explica que el tiempo que transcurre entre la última comida y las horas de dormir es clave. Dejar poco margen de tiempo puede incrementar el riesgo de cáncer colorrectal debido a que comer pocas horas antes de dormir detona mecanismos nocivos como la disrupción del ritmo circadiano, el estrés oxidativo y la inflamación.
La situación se agrava de forma notable cuando coinciden una alta frecuencia de ingestas nocturnas y una dieta de baja calidad nutricional.
Tal como recomienda el doctor Arias, basado en la evidencia científica, lo ideal es respetar al menos un margen de comer tres horas antes de dormir para evitar los procesos químicos que ocurren en el cuerpo y que contribuyen a la formación del cáncer de colon.
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