El desperdicio de comida cuesta casi $3,000 al año a cada familia en EE.UU.
Estados y ciudades aceleran medidas contra el desperdicio de comida, aunque la infraestructura aún enfrenta contaminación y altos costos
Aunque no lo veas, el tirar comida a la basura equivale a perder varios dólares al mes. Crédito: Shutterstock
Cada año, millones de familias estadounidenses tiran comida a la basura sin dimensionar el impacto que eso tiene en sus finanzas. Sin embargo, un nuevo análisis realizado por LawnStarter revela que el desperdicio de alimentos representa una pérdida económica mucho mayor de lo que muchos imaginan: una familia promedio de 4 personas desecha productos por un valor de $2,913 dólares al año, equivalente a casi $243 mensuales.
La cifra, basada en datos recientes de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), significa que cada integrante del hogar pierde alrededor de $728 anuales en alimentos que nunca llegan a consumirse. Además, ese desperdicio representa cerca del 11% del presupuesto total destinado a comida por las familias estadounidenses.
El costo también refleja un problema que se ha agravado con el tiempo. Cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) comenzó a medir el impacto económico del desperdicio de alimentos en 2010, estimaba una pérdida cercana a los $1,500 por hogar. Hoy esa cifra prácticamente se ha duplicado, impulsada por el aumento de los precios de los alimentos y los cambios en los hábitos de consumo.

La comida que termina en la basura
Detrás de esos casi $3,000 anuales hay una enorme cantidad de alimentos desaprovechados. La EPA estima que cada residente del país desperdicia unas 256 libras de comida al año. En conjunto, ReFED calcula que cerca del 25% de todos los alimentos producidos en EE.UU. se convierten en desperdicio, lo que equivale a aproximadamente 63 millones de toneladas anuales.
Las consecuencias no son únicamente económicas. Los alimentos desechados representan cerca del 24% de los residuos que llegan a los vertederos del país. Una vez allí, generan emisiones de metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono a corto plazo. De hecho, se estima que el desperdicio de comida es responsable de alrededor del 58% de las emisiones de metano producidas en los vertederos estadounidenses.
El problema se vuelve más urgente si se considera que EE.UU. dispone de apenas 18 años de capacidad restante en sus vertederos, según estimaciones citadas en el informe. La presión sobre estos espacios también está elevando los costos de gestión de residuos: en 2024, las tarifas promedio para depositar basura en vertederos aumentaron un 10% respecto al año anterior.
Frente a este escenario, cada vez más estados y ciudades están impulsando programas de compostaje y reciclaje de residuos orgánicos. Actualmente, cerca del 35.9% de los estadounidenses tiene acceso a programas de compostaje mediante recolección domiciliaria o centros de entrega, una cobertura que ha crecido casi 9% desde 2020.
No obstante, expertos señalan que la mejor manera de ahorrar dinero y reducir el impacto ambiental sigue siendo evitar el desperdicio desde el principio. Planificar las compras, aprovechar las sobras, congelar alimentos antes de que se echen a perder y utilizar frutas o verduras que ya no lucen perfectas son algunas de las estrategias más efectivas.
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