Editorial: Una fuerza federal que no respeta los derechos
50 personas han muerto bajo custodia de ICE, y otros 10 han fallecido por disparos de los agentes
Lorenzo Salgado falleció el martes tras recibir disparos de ICE durante un operativo. Crédito: David J. Phillip | AP
Las espectaculares redadas e invasiones a ciudades demócratas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han dado paso a una política menos llamativa, pero más agresiva que como la anterior. El resultado es más muerte de inocentes, y una fuerza militar fuera de control, con el apañamiento de la Casa Blanca.
La muerte de Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, a manos de agentes de ICE resume todo lo que está mal, desde agentes poco preparados que quieren cumplir sus cuotas y cuando terminan asesinando a “un blanco (target)” equivocado y desarmado mienten y son encubiertos.
Los agentes de ICE buscaban a una persona específica y la confundieron con Salgado Araujo. Parece que para ellos los latinos son todos iguales. Con autos sin marcas, comenzaron a perseguir a Salgado. Acá las versiones difieren.
Los pasajeros de Salgado dicen que le dispararon de costado y que nunca hubo un agente frente a la camioneta. Esto desmiente la versión de que usó su auto “como un arma” tratando de arrollar a un agente que supuestamente salvó su vida disparándoles. Una explicación muy similar a lo dicho sobre la muerte de Renée Nicole Good en Minnesota A esta altura es muy difícil creer el testimonio de ICE, ante el extenso antecedente de declaraciones y testimonios falsos. La directiva y protección que la Casa Blanca da a los agentes de inmigración a actuar con exceso de fuerza y en el caso de un homicidio, se los esconde. Al mismo tiempo, entorpece las investigaciones locales posteriores con la inusual intervención del FBI.
Tampoco se puede creer que con los miles de millones que se dieron a ICE haya agentes sin cámara portátil. La explicación es que el 60% de los agentes la llevan, pero justo los involucrados en este caso no la tenían.
Le echan la culpa a los demócratas por la falta de dinero. En el gobierno de Trump a ICE nunca le faltaron fondos para la crueldad, ni para comprar aviones de lujo, hacer negociados inmobiliarios con los centros de detención y derrochar plata.
Es insólito que el jefe de la frontera, Tom Homan, cuestione porque no se le cree a ICE, culpando a los medios de hacer mala propaganda.
No es mala publicidad el que 50 personas hayan muerto bajo custodia de ICE, tampoco que otros 10 hayan fallecido por disparos de los agentes. En el 57% de los casos de inmigracion, los jueces dijeron haber sido engañados por la administración, según el sitio Just Security.
Como se le puede creer cuando ICE responde a la muerte de un trabajador confundido por otro, con la cantata de perseguir violadores e inmigrantes peligrosos. Salgado Araujo era todo lo contrario.
ICE, cómo está funcionando hoy, es una fuerza federal que no respeta derechos, integrada en el gobierno por fanáticos y racistas, que se refleja en su accionar. La mala fama de ICE no es publicidad, es la cruenta realidad.