Línea G del metro de Nueva York: por qué seguirán los cierres y cuándo terminarán las obras
Los trabajos buscan modernizar una de las rutas más problemáticas del sistema, pero vecinos y comerciantes denuncian pérdidas por las interrupciones
Conforme han avanzado las obras en la línea G, se han ido encontrando con nuevos obstáculos. Crédito: MTA | AP
Durante los últimos 3 años, los usuarios de la línea G del metro de Nueva York han tenido que acostumbrarse a una pregunta recurrente: ¿el servicio está funcionando con normalidad? Lo que comenzó como un ambicioso proyecto de modernización del sistema de señalización, ha derivado en una serie de cierres que continúan afectando a miles de pasajeros, especialmente en Brooklyn y Queens.
Este verano, la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) volvió a suspender el servicio durante varios fines de semana entre las estaciones Bedford-Nostrand y Court Square. Según NY Daily News, la razón ya no responde únicamente a la instalación de nueva tecnología, sino también a un problema descubierto en el túnel que cruza bajo Newtown Creek, donde filtraciones de agua amenazan la estabilidad de la infraestructura ferroviaria.
La noticia generó molestia entre residentes y comerciantes de Greenpoint, uno de los barrios más afectados por las interrupciones. Muchos negocios aseguran que cada cierre reduce considerablemente el flujo de clientes y golpea sus ingresos, una situación que se ha repetido desde el inicio de las obras en 2024.
Perri Salka, propietaria de una tienda de regalos en Greenpoint, explicó al medio citado anteriormente que cada vez que la línea G deja de operar, pierde entre el 10% y el 20% de su facturación. Su mayor preocupación está puesta en los 3 fines de semana de diciembre en los que también se suspenderá el servicio, un periodo clave para las ventas navideñas.
La MTA defiende una inversión histórica
Las autoridades del transporte sostienen que las molestias actuales son necesarias para transformar una de las líneas con peor desempeño de toda la red. La línea G, conocida durante años por sus largos tiempos de espera y servicio irregular, está siendo equipada con el sistema de señalización CBTC (Communication-Based Train Control), una tecnología que ya opera en otras líneas del metro neoyorquino.
Este sistema permite conocer la ubicación exacta de cada tren en tiempo real, reducir la distancia segura entre convoyes y mejorar la frecuencia del servicio. Además, facilita el control desde un centro de operaciones centralizado y disminuye las posibilidades de retrasos provocados por el antiguo sistema de señales.
La modernización también incluye la instalación de nuevos cambios de vía, radios de comunicación, transpondedores inalámbricos distribuidos a lo largo del recorrido y kilómetros de nuevo cableado. Paralelamente, la MTA sustituyó toda la flota de la línea G por modernos trenes R211, incorporó cobertura de telefonía celular en todo el trayecto y avanza en la adaptación de cinco estaciones para cumplir con los estándares de accesibilidad establecidos por la Ley para Estadounidenses con Discapacidades (ADA).
Aunque gran parte del hardware quedará instalado este año, el proceso aún está lejos de concluir. Los ingenieros deberán realizar más de un año de pruebas, ajustes de software y verificación del sistema antes de poner en funcionamiento definitivo la nueva tecnología.

El túnel bajo Newtown Creek obligó a extender las obras
Mientras avanzaban con la renovación tecnológica, los equipos detectaron un problema adicional en el antiguo túnel construido hace 95 años bajo Newtown Creek. El agua se filtraba por el revestimiento de hormigón y había comenzado a deteriorar la base donde descansan las vías.
Según explicaron los ingenieros de la MTA, la humedad permitió que algunos durmientes se desplazaran ligeramente, alterando la separación entre los rieles. Aunque la situación no representa un riesgo inmediato gracias a inspecciones constantes y refuerzos metálicos instalados entre las vías, las autoridades consideran indispensable reparar el túnel antes de finalizar la modernización.
Para ello, las cuadrillas perforan cientos de orificios en las paredes del túnel e inyectan una mezcla de cemento especial, conocida como grout, detrás del revestimiento. El objetivo es crear una barrera impermeable que selle las filtraciones y evite nuevos daños estructurales.
Durante uno de los recientes fines de semana de trabajo, los equipos lograron perforar aproximadamente 1,000 pies (304 m) del túnel y sellar cerca de 450 pies (137 m) con este material. Cada uno de los 2 tubos que conforman el paso subterráneo mide alrededor de 3,200 pies (975 m), por lo que la MTA calcula que el sellado completo se extenderá hasta finales de este año.
Las autoridades atribuyen parte del problema a reparaciones realizadas después del paso del huracán Sandy en 2012. Según responsables del proyecto, aquellas intervenciones solucionaron daños inmediatos, pero dejaron pendientes filtraciones que ahora requieren una reparación mucho más profunda.
Mientras tanto, los pasajeros deberán seguir conviviendo con cierres temporales y servicios alternativos. La MTA estima que el sistema de señalización CBTC entrará en operación entre finales de 2027 y principios de 2028. Solo entonces la línea G dejará atrás décadas de infraestructura obsoleta y podrá ofrecer un servicio más frecuente, confiable y eficiente para los miles de neoyorquinos que dependen diariamente de esta conexión entre Brooklyn y Queens.
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