Reporte del Departamento de Estado de EE.UU. sobre comunismo en Cuba menciona a independentistas de P.R. como Filiberto Ojeda
En la mención de Puerto Rico, se señala que los revolucionarios puertorriqueños despertaban un interés especial en el régimen de Fidel Castro
Filiberto Ojeda Ríos al salir del tribunal en Hartford, Connecticut, el 20 de mayo de 1988, tras ser puesto en libertad bajo una fianza de $1 millón. Ojeda había permanecido en prisión preventiva durante 32 meses a la espera de juicio, acusado de haber planeado el robo de $7 millones a la empresa Wells Fargo. Crédito: Bob Child / archivo | AP
NUEVA YORK – Grupos como el Movimiento Pro-Independencia de Puerto Rico y Los Macheteros (Ejército Popular Boricua) figuran en un reporte en el que el gobierno de Estados Unidos acusa a Cuba de una “campaña sostenida de subversión” durante casi siete décadas.
En el escrito de 100 páginas preparado por la agencia que dirige el cubanoestadounidense Marco Rubio se identifica a la revolución en el país caribeño como una dirigida contra la “civilización occidental” y que amenaza la seguridad nacional del país del norte.
El gobierno estadounidense plantea, en “Cuba, la capital del comunismo de siglo 21”, que la campaña del país caribeño es “singular”, ya que busca derrotar, no mediante un conflicto armado convencional, sino a través de otros mecanismos, como espionaje e infiltración.
“La campaña cubana contra EE.UU. es singular. Es de naturaleza irregular y encubierta; incluso en el apogeo de su poderío militar. La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a EE.UU. en un conflicto armado convencional. En su lugar, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo de guerra de desgaste prolongada, articulado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, las redes de actores interpuestos y una infraestructura revolucionaria diseñada para volver a Estados Unidos contra sí mismo”, plantean.
El documento, divulgado este lunes, hace un recuento de la posición de Cuba con respecto a EE.UU. desde la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959 en la que se derrocó al dictador Fulgencio Batista.
Según las autoridades de EE.UU., Castro lanzó su “campaña de evangelización” casi inmediatamente después de tomar el poder a través de entidades como Comité Fair Play for Cuba (FPCC), fundado en abril de 1960 en Nueva York.
El informe argumenta que el grupo, financiado por el régimen castrista, fue el primero de muchos dedicados a “formar una columna revolucionaria cubana dentro de EE.UU.”.
“El grupo publicó anuncios a página completa en The New York Times, organizó delegaciones estadounidenses a La Habana, convocó protestas y huelgas a favor de Castro y creó secciones locales en todo el país para promover la visión revolucionaria de la ‘Nueva Cuba’”, señala la recopilación.
El texto menciona que, en el 1966, Castro convocó a la Conferencia Tricontinental.
“Entre las organizaciones representadas figuraban la Organización para la Liberación de Palestina, el Viet Cong, el Movimiento Pro-Independencia de izquierda de Puerto Rico, el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica y la Unión del Pueblo Africano de Zimbabue, cuyos guerrilleros —incluidos cuadros entrenados en Cuba— unirían sus fuerzas a los militantes del Congreso Nacional Africano para llevar la revolución africana a Rodesia al año siguiente”, expusieron.
El caso de Puerto Rico
En la mención de Puerto Rico se señala que los revolucionarios puertorriqueños despertaban un interés especial en el régimen de Castro.
“Tanto es así que gran parte del movimiento fue, en la práctica, articulada por los servicios de inteligencia cubanos; fue ‘creado’, según señalaba un informe de 1999 del Los Angeles Times, ‘en consulta con agentes de inteligencia cubanos’”, plantea el informe.
Filiberto Ojeda Ríos, de acuerdo con el documento, fue uno de los “terroristas puertorriqueños más tristemente célebres de la historia moderna”.
El escrito argumenta que fue reclutado como agente de la DI (División de Inteligencia) y recibió formación en explosivos y tácticas de guerrilla urbana durante su estancia en Cuba.
“Según los informes, Ríos transmitió los conocimientos adquiridos en Cuba a otros militantes puertorriqueños y fue cofundador de la organización terrorista marxista-leninista Fuerzas Armadas de Liberación Nacional Puertorriqueña (FALN). Este grupo guerrillero resultó ser la organización terrorista interna más activa y letal de su época, perpetrando hasta 130 atentados con bomba entre 1974 y 1983”, describe el texto.
El reporte también vincula a Ojeda Ríos con la creación, a mediados de la década de 1970, de Los Macheteros (Ejército Popular Boriua).
“En 1979, una célula de militantes de Los Macheteros armados con fusiles AK-47 tendió una emboscada a un autobús de la Marina de los EE.UU., matando a dos marineros e hiriendo a otros nueve”, menciona el documento sobre el atentado en Toa Baja.
Ojeda Ríos murió el 23 de septiembre de 2005 a manos de agentes del FBI (Negociado Federal de Investigaciones) que rodearon su residencia en el pueblo de Hormigueros, Puerto Rico. Un intercambio de disparos culminó en su muerte.
Ojeda Ríos, prófugo de la justicia estadounidense, se encontraba junto a su esposa cuando las autoridades federales llegaron a la escena para detenerlo.
“Menos de tres años después, una emboscada de Los Macheteros contra cuatro marineros del U.S.S. Pensacola se cobró otra vida estadounidense. Documentos del FBI (Negociado Federal de Investigaciones) describieron posteriormente amplios contactos entre los líderes de Los Macheteros y personal de inteligencia cubano, incluyendo reuniones y comunicaciones a través de Ciudad de México, un centro neurálgico para la actividad diplomática y de inteligencia de Cuba. Informes de inteligencia de EE. UU. describían al grupo, en la práctica, como una fachada cubana, apoyada y dirigida por los cubanos ‘de primera mano’”, continúa el escrito.
Víctor Manuel Gerena, otro líder de Los Macheteros, también figura en el reporte, que lo describe como el que lleva más tiempo en la lista de los 10 fugitivos más buscados del FBI.
El compendio expone que Gerena lideró el robo a mano armada de más de $7 millones de dólares de un depósito de Wells Fargo en 1983 en West Hartford, Connecticut.
El gobierno de EE.UU. añade que el boricua inmovilizó y drogó a un empleado bancario con una inyección en el cuello para lograr su cometido.
“Según relatos posteriores de exoficiales de inteligencia cubanos, millones de dólares del botín de Wells Fargo fueron trasladados clandestinamente a Cuba poco después, antes de que el propio Gerena huyera para refugiarse en la isla. Funcionarios cubanos presuntamente facilitaron a Gerena documentos de identidad falsos para ayudarle a salir del país. Ofrecieron el mismo refugio a William Morales, el notorio fabricante de bombas de las FALN, quien huyó a Cuba y vivió fuera del alcance de la justicia estadounidense durante décadas”, continúa el informe.
De acuerdo con el Departamento de Estado, para el 1973, el FBI estimaba que unos 135 militantes puertorriqueños habían recibido “instrucción exhaustiva en tácticas de guerra de guerrillas, preparación de artefactos explosivos y métodos sofisticados de sabotaje” en Cuba.
Sobre Venezuela, se señala que era uno de los objetivos más “codiciados” de Castro.
“En la década de 1960, La Habana emprendió varias campañas fallidas para exportar la revolución a Venezuela mediante la guerra de guerrillas, el envío de armas y tentativas de insurgencia como el desembarco de Machurucuto en 1967; en dicha operación, grupos de guerrilleros entrenados en Cuba y personal militar cubano —bajo la dirección del propio Castro— intentaron realizar una incursión costera en Venezuela, en un esfuerzo quijotesco por desencadenar un levantamiento comunista”, lee otra parte del documento.
Según el Departamento de Estado, los esfuerzos de Cuba no dieron fruto hasta que Hugo Chávez llegó al poder en 1999.
“Para entonces, los agentes del régimen habían perfeccionado un método mucho más sofisticado —y exitoso— que la guerra de guerrillas convencional. Ya no necesitaban introducir armas de contrabando para abastecer a las células guerrilleras foquistas en las montañas; en Chávez encontraron a un oficial venezolano de radicalismo ferviente capaz de alcanzar el poder por la vía electoral (al menos inicialmente), refundar el Estado por medios constitucionales e instaurar una dictadura procubana que abría las instituciones de una gran potencia petrolera a la influencia de La Habana. En poco tiempo, el régimen de Chávez puso en manos de Cuba las llaves de los recursos, el capital y el poder de una de las naciones más ricas de América Latina”, enumera.
Mediante una “serie de pactos y acuerdos sucesivos”, Cuba consolidó su posición en Venezuela, resalta el reporte.
“Los cubanos aportaron el personal, la experiencia técnica y las capacidades de inteligencia que ayudaron a Chávez a construir su nuevo régimen, intercambiando médicos, instructores, técnicos y operadores políticos cubanos por enormes cantidades de petróleo venezolano. Este acuerdo supuso una victoria histórica y mutuamente beneficiosa para La Habana: la energía venezolana no solo fue un salvavidas crucial para evitar el colapso tras la caída de la Unión Soviética, sino que también abrió nuevas vías para ampliar la presencia de Cuba en el país”, expone el recuento.