Casa Blanca frena obras del muro en el Parque Nacional Big Bend en Texas tras duras críticas
Ambientalistas y legisladores recuerdan que el accidentado terreno montañoso ya sirve como barrera natural en la zona con menor índice de cruces irregulares
Los críticos apuntan que dañará el paisaje agreste que atrae a turistas que descienden el Río Grande en balsa y aprovecha algunos de los cielos nocturnos más despejados del país. Crédito: Christopher Sherman | AP
La administración del presidente Donald Trump anunció que suspenderá la construcción de un controvertido proyecto de construcción fronteriza en el Parque Nacional Big Bend, Texas, mientras el director de la agencia encargada de la construcción del muro hace una “evaluación sobre todo el terreno”.
El proyecto en cuestión que atraviesa el parque nacional en el sur de Texas enfrenta una gran oposición bipartidista por parte de críticos que aseveran que está destruyendo el entorno natural prístino de la zona. Alegan que el terreno accidentado y remoto de la región ya actúa como elemento disuasorio para migrantes y traficantes.
Históricamente, los cruces fronterizos en esa área han sido menores que en otras regiones y han bajado todavía más en los últimos dos años.
“La CBP suspenderá toda actividad de construcción en el Parque Nacional Big Bend mientras lo visito y realizo una evaluación personal sobre el terreno”, declaró en X Rodney Scott, director de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Scott señaló que en los siguientes días “escucharía a los líderes locales, a los miembros de la comunidad y a las partes interesadas” para abordar lo que calificó como amenazas “reales” a la seguridad nacional, al tiempo que protegía el parque.
Aunque no está del todo claro si la suspensión presagiaba una paralización más duradera de la construcción, reflejó la intensidad de la oposición de ambas bancadas y fue una extraña concesión por parte de la administración respecto a una promesa clave del mandatario republicano que se apresuró a cumplir antes de las elecciones de noviembre.
El verano pasado, el Congreso otorgó al gobierno $46,000 millones de dólares para construir un muro desde el océano Pacífico hasta el golfo de México, y la Casa Blanca de Trump ha avanzado a pasos agigantados y eximiendo múltiples regulaciones en un esfuerzo por construir rápidamente el muro.
Scott declaró que espera que la primera capa del muro esté construida para finales de 2027, informó NBC News.
No obstante, Washington se ha encontrado con una gran oposición en Texas, particularmente en lo que respecta a la construcción dentro y cerca del Parque Nacional Big Bend y un parque estatal al oeste.
A inicios de año, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) echó para atrás sus planes de construir un muro de bolardos de casi 30 pies de altura por medio de los parques, pero siguió adelante con otras medidas de protección fronteriza, como una nueva carretera, alumbrado público, millas de barreras diseñadas para impedir que los vehículos crucen la frontera y tecnología como cables de fibra óptica que se enterrarán bajo las vallas.
Lo mencionado anteriormente ha llevado a la oposición por parte de algunos demócratas y republicanos de la región, exfuncionarios de parques nacionales, residentes locales que dependen de los parques para su sustento y varios funcionarios electos de Texas.
Los críticos apuntan que dañará el paisaje agreste que atrae a turistas que descienden el Río Grande en balsa y aprovecha algunos de los cielos nocturnos más despejados del país para contemplar o estudiar las estrellas.
La semana pasada, se pudieron observar excavadoras despejando terrenos en el parque, lo que provocó aún más la preocupación y produjo preguntas de uno de los senadores republicanos de Texas. El senador John Cornyn, quien perdió las primarias republicanas ante el fiscal general del estado, escribió al secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, manifestando su preocupación por las obras.
“Mis electores creen que los acantilados ribereños de casi 1,000 pies de altura y el terreno remoto de Big Bend constituyen un elemento disuasorio para cualquier inmigrante ilegal que intente cruzar a Estados Unidos. El terreno peligroso incluye montañas escarpadas, cañones profundos y extensos desiertos que, según ellos, actúan como una barrera natural que limita los movimientos a gran escala”, escribió Cornyn.
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