Regreso a clases en Nueva York: la ciudad expande sus zonas escolares para reducir la velocidad

La medida busca reducir accidentes cerca de los planteles con nuevos cruces, áreas peatonales y controles para calmar el tráfico

Límite de velocidad zona escolar

Como parte del plan, se prevé que puedan haber más Open Streets para garantizar la seguridad de alumnos y padres. Crédito: Mark Lennihan | AP

Cuando los estudiantes de Nueva York regresen a las aulas este jueves, la ciudad pondrá en marcha una expansión de las llamadas “slow zones” escolares, con un mensaje dirigido tanto a conductores como a peatones: bajar la velocidad puede marcar la diferencia.

De acuerdo con PIX 11 News, la iniciativa busca reforzar la seguridad en los alrededores de los planteles justo cuando miles de familias vuelven a llenar calles y cruces durante las horas de entrada y salida de las escuelas.

La expansión contempla cientos de nuevas zonas escolares con un límite de velocidad de 15 mph (24km/h). El Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DOT) señala que se trata de la mayor ampliación hasta ahora de la Sammy’s Law, una legislación que permitió establecer límites de velocidad más bajos en determinados corredores y áreas de alto riesgo.

Una ley nacida de una tragedia

El nombre de Sammy’s Law está ligado a una historia que todavía pesa en Brooklyn. La medida rinde homenaje a Sammy Cohen Eckstein, un niño de 12 años que murió atropellado por un conductor frente a su vivienda en 2013. Su muerte se convirtió en uno de los episodios que impulsaron el debate sobre la seguridad vial y la necesidad de reducir la velocidad de los vehículos en las calles de NYC.

Más de una década después, el recuerdo de Sammy permanece vinculado a una política que busca evitar tragedias similares. La ciudad prevé que alrededor de 800 ubicaciones escolares cuenten con zonas de 15 mph al finalizar 2026. La cifra representa una expansión considerable de las áreas en las que los automovilistas deberán extremar precauciones, especialmente durante los momentos de mayor movimiento peatonal.

El cambio no se limita al velocímetro

La estrategia del NYC DOT va más allá de colocar señales con un nuevo límite de velocidad. La agencia también trabaja en rediseños viales alrededor de más de 300 escuelas, con intervenciones pensadas para modificar la experiencia cotidiana de quienes caminan, conducen o esperan a sus hijos.

Entre las medidas previstas figuran áreas peatonales más amplias, cruces más seguros y elementos destinados a calmar el tráfico. El objetivo es que la seguridad no dependa únicamente de que un conductor recuerde mirar el velocímetro, sino que el propio diseño de la calle ayude a reducir velocidades y a hacer más visibles a los peatones.

Más espacio para las escuelas

Uno de los proyectos que llama especialmente la atención se encuentra en Clarkson Street. Allí, la ciudad prepara la instalación de lo que describe como la primera Open Street con acceso mediante una puerta de seguridad ubicada frente a una escuela en Nueva York.

Las Open Streets permiten cerrar determinadas calles al tránsito vehicular durante horarios específicos para dar prioridad a actividades escolares y comunitarias. En este caso, la medida puede convertirse en una herramienta adicional para ordenar los momentos más delicados del día: la llegada de los alumnos, la salida, los recreos y las clases que se realizan al aire libre.

Actualmente, NYC cuenta con 77 Open Streets vinculadas a escuelas. Estos espacios pueden cerrarse a los vehículos en horarios designados y transformarse temporalmente en extensiones del entorno escolar, con mayor margen para que niños y familias se desplacen sin compartir el mismo espacio con el tráfico.

El regreso a clases exige precaución

La puesta en marcha de estas medidas coincide con uno de los momentos más álgidos del calendario urbano. Con el regreso a clases, las calles cercanas a las escuelas suelen registrar una combinación particularmente intensa de automóviles, autobuses, bicicletas, peatones y familias que realizan trayectos cortos.

Para los conductores, la recomendación de la ciudad es sencilla, aunque no siempre fácil de cumplir en el ritmo acelerado de la ciudad: reducir la velocidad, prestar atención a los cruces y asumir que puede aparecer un niño en cualquier momento. Las zonas escolares no son únicamente espacios señalizados; son lugares donde la conducta de cada persona puede tener consecuencias inmediatas.

Para las familias y los estudiantes, la nueva infraestructura también pretende ofrecer mayor protección. Sin embargo, ningún rediseño puede eliminar por completo los riesgos de la circulación urbana. La atención de conductores y peatones seguirá siendo indispensable, sobre todo en los primeros días del nuevo ciclo escolar, cuando cambian las rutinas y aumenta el movimiento en las inmediaciones de los planteles.

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